Treintiuno: resurge una esperanza

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Han pasado 5 minutos concretos... el silencio sepulcral me aturde y el endeble latido de su corazón mantiene la escasa razón existente aún cuerda.

Sin mejoras significativas me encuentro inerte frente a ella suplicando en pleno mutismo piedad. Por primera vez la preocupación escarba dentro de mí, suprimiendo cada gota de juicio hasta exprimirme por completo.

Un palpitante escalofrío se asoma en mi alma. No quiero dejarla, realmente no quiero.

-¡raditz atrás tuyo!- me advierte kakaroto del puño infernal de broly. Lo esquivo con dificultad. La extenuación comienza a retrasarme en las técnicas y la energía disminuye con lentitud. El estado súper saiayin no tardará en desaparecer, lo siento... entonces la situación empeorará.

-¡kakaroto!- le grito alarmante extendiendo mi brazo derecho. Él copia mi movimiento y en un veloz giro unimos nuestras manos, formando una espontánea bola de Ki en las mismas. Broly avanza sin cuidado e impacta de lleno contra nuestro poder.

Mi rostro es parcialmente quemado por la intensidad de la energía. Sacudo la cabeza con irritación y paso rabioso las manos por la zona afectada. La sensación de ardor permanece e inflama con dolor. Gruño furioso mostrando los colmillos. Sufrirán por esto...

-¡¿Por qué no ha llegado aun vegeta?- exclama raditz perdiendo la paciencia. No respondo, me delimito a lanzarle bolas de Ki al oozaru que nos ataca. Es como si nuestros golpes no le causaran ningún daño, como si nuestras técnicas no funcionaran con él.

Broly sigue avanzando y a pesar de sufrir reiterados impactos sigue en pie. No comprendo como resiste a los ataques de raditz transformado en súper saiayin. Comienzo a exasperarme, solo espero que vegeta no tarde en llegar.

-resiste Bulma- vocifera con la angustia prendida en sus cuerdas vocales. Siento sus pies ser arrastrados, obligados a dar pasos que odian.

Camina con pesar hacia la puerta y por un minuto se detiene. No escucho ningún otro sonido. En mi interior una voz clama reclamando que se quede mientras que mi cuerpo permanece en absoluta quietud. Nuevamente pasos son escuchados en la sala hasta que el cierre de la puerta de la habitación acaba con los mismos.

Otra vez se aleja de mí.

Agacho mi cabeza para impedir que sus Ki choquen contra mi rostro y avanzo decidido.

Raditz y kakaroto se menean de un lado hacia otro evitando que me acerque a ellos. No dejan de lanzar bolas y rayos de Ki, hasta utilizan muchas de sus técnicas. Pero no es suficiente. Tomo desprevenido raditz y con mi cola lo golpeo, empujándolo hacia el piso. Kakaroto intenta ayudarlo pero no logra esquivar mi bola de Ki despedida de mi boca.

Ambos hermanos los tengo aprisionados. No permito que se muevan ni un milímetro. Oprimo con fuerza sus cuerpos contra la superficie. En mi boca se asoma una devastadora esfera llena de poder, ansioso por pulverizar estorbos.

Una increíble explosión choca contra mi espalda. Un desgarrador rugido se escapa de mi garganta y no puedo evitar encogerme del terrible dolor. Sé exactamente el origen de esta detonación. Maldito. La herida es de bastante consideración.

-no me digas que eso te dolió- la ironía impregnada en sus palabras consiguen enfurecerme. Lo miro de reojo mientras me enderezo. Parado frente a mi con los brazos cruzados a la altura de su pecho, vegeta me observa con desdén. Firmemente establecido me giro a encararlo. Otra vez nos enfrentamos.

-vegeta- disimulo escasa sorpresa de su reaparición. -¿Dónde te habías escondido?- la ruda voz a causa de la transformación en oozaru no ahoga el tono burlón. Frunce el ceño y su nariz se arruga.

Eterno Lazo...bulma &vegetaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora