El martes tampoco fue un buen día. JiMin se pasó todos los descansos al lado de TaeHyung para que le enseñara una materia, así que YoonGi no sintió la obligación de estar al pendiente del chico.
¡Ah! Otro detalle... JungKook también faltó ese día.
Sin apuro se fue al departamento estudiantil donde JungKook tenía clases para buscar a alguien que lo conociera y así averiguar cuál era su hogar.
El pelinegro tampoco le contestaba los mensajes o las llamadas, así que debía recurrir a otro medio: hablar directamente con él. Para su suerte, se encontró con una de sus compañeras, quien tenía su dirección. Además, durante la tarde JiMin estudiaría con TaeHyung, así que YoonGi no tendría que estar al pendiente del chico.
—¿TaeHyung irá a la casa?
—Sí. ¿Tú dónde estarás?
Miró al chico mientras sus manos estaban en su chaqueta de cuero, nada comparado a su antigua chaqueta desgastada.
—Debo hacer algo. Después me envías un mensaje cuando TaeHyung se vaya de la casa —pidió mientras veía que el castaño se acercaba hasta ellos.
—Está bien —contestó el peli-anaranjado y después se acercó al otro chico.
YoonGi se dio media vuelta y caminó al paradero para tomar el autobús, al cual pudo subirse sin mayor dificultad. Cuando se bajó del vehículo sacó su celular para asegurarse de que fuera el lugar correcto. Se trataba de una calle poco concurrida donde las piscinas se podían ver en el patio de cada casa.
Otra vez desbloqueó su celular para buscar la casa que concordaba con los números que tenía anotados. No se sorprendió que la vivienda fuera inmensa, pero no pudo apartar la mirada de la gran pecera que sobresalía de una de las paredes de la casa.
—¿Qué se le ofrece?
Inmediatamente dirigió su mirada a la mujer que se asomó por la gran puerta.
—¿Aquí vive JungKook? —No pudo evitar avergonzarse al decir el nombre sin ningún apellido correspondiente.
De igual manera, la mujer sonrió ampliamente y se acercó casi de un salto hasta él. Pareció realmente alegre.
—¿Eres amigo de Kookie? —interrogó la mujer, abriéndole la puerta y dejándolo pasar al patio delantero.
—En realidad, sí —respondió—. JungKook no ha asistido a clases y pensé que podría estar enfermo.
Para su sorpresa, la mujer lo abrazó por los hombros y le dio unas cuantas palmaditas en la espalda.
—Me alegra que vinieras —se apresuró a decir ella después de separarse—. Kookie no recibe muchas visitas. —Asintió por cortesía y la mujer se inclinó levemente en modo de respeto saludándolo. Ella apuntó hacia la puerta de la casa que se encontraba abierta—. Pasa. Kookie debe estar en su habitación.
Volvió a asentir y entró a la casa a pesar de que no sabía donde se encontraba la pieza del pelinegro. Se sacó los zapatos en la entrada y miró a la mujer, quien le apuntó las escaleras, así que la seguió mientras ella subía los escalones para llegar a la habitación del chico. Cuando se detuvieron delante de una puerta igual a las demás YoonGi se inclinó hacia ella en señal de agradecimiento y la mujer inmediatamente se fue.
—¿Kookie? —susurró para sí mismo sin poder evitar que una sonrisa burlona apareciera entre sus labios.
Dio dos toques a la puerta y, para su sorpresa, apareció el pelinegro tan desaliñado que lo sorprendió.
—¡Les dije que no quiero comer! —vociferó el menor, pero inmediatamente abrió los ojos cuando lo reconoció—. ¿Qué haces aquí?
—Eres un idiota —murmuró y luego pasó por un costado del contrario para entrar a la ordenada habitación—. ¿Por qué faltaste? ¿Estás enfermo?
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Versus • || YoonMin ||
Fanfiction|•| Había que hacer lo necesario por dinero, ese era el punto. El que YoonGi tuviese que salir de los peores barrios de Seúl para meterse a la casa de un chico rico ya era un cambio, especialmente si ganaba grandes sumas de dinero solo por cuidarlo...
