Capítulo 7

16.4K 1.5K 562
                                        


Louis bajó las escaleras, aun notando el frío bajo sus pies a pesar de haberse puesto calcetines. Era sábado y realmente no tenía que despertarse temprano, pero se despertó de todos modos. Estaba vestido como habitualmente lo hacía, con un suéter color verde menta, con distintos tonos cremas y rosas, como un malvavisco. Y en los pies unos calcetines color beige junto a unas pantuflas peluditas, que eran extremadamente cómodas.

Tenía en su mano su teléfono celular, observando la pantalla mientras deslizaba los dedos por la misma. El silencio prevalecía en toda la casa, pero era consciente de que Anne estaba en la planta baja. Bajó las escaleras en silencio y cuando llegó a la cocina fue sorprendido por el agradable olor de huevos revueltos y tocino que hicieron rugir su estómago. La beta, agraciada, se giró y le sonrió a Louis.

"Buen día, mi dulce." Saludó con suavidad, dándole un casto beso en la cien, que Louis respondió sólo con un suspiro y una sonrisa dulce. Era un omega exageradamente encantador.

"¿Debería despertar a Harry?" Preguntó, volteando sus brillantes ojos azules hacía Anne, en cuanto se aproximaba a la mesa para tomar una taza y llenarla con un poco de té. Esperaba que ella estuviera de acuerdo.

Era sábado, por lo que Harry no necesitaba levantarse temprano. Pero la beta era ingenua, por eso asintió, haciendo que Louis sonriera y algo vibrara dentro de él. Porque le gustaba levantar a Harry.

"Sería bueno, así podemos tomarnos todos juntos el desayuno. ¿Puedes despertarlo, querido?" Ella sonrió, tomando con sus delicados dedos su taza de té, bebió un poco de ella. El omega asintió rápidamente, dejando lentamente su taza en la mesa.

Salió de la cocina con pasos rápidos hasta la escalera. Cuando Louis estuvo delante de la habitación del alfa suspiró. ¿Iba a entrar o no? Se preguntó. Pero al final terminó abriendo la puerta con cuidado, intentando no hacer ruidos fuertes con la misma. Al entrar sintió un perfume masculino, a menta. Tenía un gran olfato.

La cortina estaba sobre la ventana, dejando que solo un poco de luz entrara al cuarto. El sol parecía brillar fuertemente aquél día, pero lo mismo hacía frío. Louis distinguió el cuerpo grande del alfa sobre la cama, estaba igual que la otra vez, cubierto hasta el cuello, dejando ver sus rizos castaños sobre la almohada blanca. Louis sonrió levemente y estrujó las mangas de su suéter con sus pequeñas manos. Estaba avergonzado de despertar al alfa.

Dio pasos cortos hasta llegar a la cama, logrando ver el rostro de Harry, con los parpados cerrados. El alfa estaba inconsciente. Louis sonrió, mirando como el alfa ahora no tenía marcas, ni rasguños. Lo prefería de esa manera. Sin duda.

Harry no estaba muy dormido, sintió el olor de Louis cuando entró en su habitación y lo despertó rápidamente, lo hacía sentir extrañamente inquieto y tembloroso. Vio la posición del más bajo ante él, los muslos regordetes que mostraban un poco de su piel aterciopelada, bronceada y suave, y el resto estaba cubierto por un suéter largo. Eso sólo añadía una pizca más de sensualidad que el omega ya tenía. Harry lo observaba desde debajo, con las pestañas medias cerradas. Tenía la visión un poco borrosa desde ese ángulo. Cuando el omega miró hacia otro lado de la habitación, el alfa se levantó bruscamente y tiró del cuerpo ligero hacía él, tomándolo por la cintura. Louis abrió los ojos, sacudiendo su cuerpo ante el tirón inesperado.

En el siguiente momento, Louis estaba tendido en la superficie de la caliente y suave cama. El cuerpo de Harry estaba inclinado sobre el suyo, mientras sonreía con los ojos hinchados y los labios enrojecidos. Sus hoyuelos estaban presentes y Louis se permitió sonreír sin exponer sus dientes, estirando suavemente sus labios delgados y de color de rosa, los cuales Harry quería chupar desde que se habían recostado juntos algunos días atrás.

BeginDonde viven las historias. Descúbrelo ahora