Capitulo 7: Dejando las cosas claras!

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Han pasado dos días, desde entonces Martina se había rehusado por completo a aceptar las órdenes de Andrea, siempre se escapaba para ver a los caballos, pero Andrea era persistente, la buscaba por todas partes y la llevaba de regreso. Algo que odiaba Martina era hacer las caligrafías que le obligaba a escribir, a Andrea no le gustaba obligarla a nada, pero algo tenía que hacer para tenerla tranquila, ya Samuel le había llamado la atención por verla corriendo en el campo.


Martina: Ya termine –dijo mientras se levantaba de prisa y se disponía a salir.


Andrea: Un momento –dijo pero ella no se detuvo. Cuando estaba a punto de salir, trato de abrir la puerta pero se dio cuenta que estaba cerrada con llave, se giro y vio como Andrea le mostraba las llaves con una sonrisa triunfante desde donde estaba, esta vez había sido mas astuta.


Martina: No es justo –protesto- ¿me encerraste en mi propia habitación? ¡Se lo diré a mi hermano!


Andrea: Puedes decirle cuando quieras, pero no servirá de nada porque el ya lo sabe –dijo y se acerco a coger el cuaderno, y vio que en lugar de las caligrafías, habían dibujos de conejos- pero, ¿Qué es esto...?


Martina: Este, la caligrafía dice que ''debemos cuidar los animales del campo'' y como yo no se dibujar caballos o vacas, pues dibuje un conejo que es más fácil –dijo muy sonriente y Andrea se golpeo mentalmente por eso.


Andrea: Pero se suponía que... ahh, olvídalo. Si lo que quieres es que salgamos un rato está bien, pero sin correr para que tu hermano no nos regañe.


Martina: Si, me portare bien –prometió levantando su mano derecha.


Andrea decidió llevarla al campo, después de todo le hacía bien respirar aire puro. Antes no se había detenido a observar el rancho a su alrededor, era tan grande como en el que creció y vivió muchos años de su vida, pero también era muy diferente. Observando cómo se alimentaban los caballos con el pasto, recordó la fobia que les tenía. Cuando era una niña casi se cae de un caballo y eso fue lo que le provoco ese miedo que aun sigue sintiendo hacia ellos. De un momento a otro, sin que se diera cuenta, Martina aprovecho que estaba distraída para escapar.


Iba corriendo hacia los establos donde estaba el pequeño potro recién nacido que Samuel le comento días atrás que se lo regalaría, y no había tenido tiempo de verlo. De pronto escucho una voz muy conocida y decidió esconderse, en efecto era ella, Rebecca, venía hablando animadamente por su celular cuando se detuvo casi en frente de donde Martina se había escondido.


Rebecca: Si, ayer salimos a cenar y como siempre se porto como un caballero... soltero y dueño de una gran fortuna como me gustan, lo único que lo arruina todo es esa niña insolente que tiene por hermana... es que no sabes, en una ocasión le puso picante a mi comida, es un demonio esa niña... -decía mientras hablaba por teléfono, así que le caía mal, a Martina tampoco le caía bien que digamos. Mirando a su alrededor, Martina vio una manguera con la que bañaban a los caballos y tuvo una idea.


Rebecca: Cuando me case con Samuel, lo primero que hare será convencerlo de que la mande a un internado lejos de aquí, ya lo había convencido antes, pero esa niña lo controla a su antojo... ahh –grito cuando sintió la presión del agua en su espalda mojando todo su cuerpo- pero ¿Qué haces? Para...

Juego del Destino #PSF2017Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora