Capitulo 29: Acercamientos (Segunda Parte).

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Samuel atravesó la puerta, prácticamente jalando a Martina por el brazo que ya se había cansado de llorar y pedirle que la escuchara, Andrea estuvo tratando de convencerlo todo el camino que la dejara hablar, pero él no quiso.

Samuel: ¡Ahora te vas a quedar aquí encerrada toda la semana! –dijo entrándola a su cuarto.

Martina: Pero... si tengo vacaciones –dijo lanzando un sollozo.

Samuel: Pues estas castigada por toda una semana, así aprenderás a escucharme cuando te digo como debes comportarte –dijo cerrando la puerta tras él y escuchando el llanto de Martina. Por un momento quiso abrirle la puerta, sintió lastima al ver sus ojos tristes y aguados por las lagrimas, pero debía mantener su postura frente a ella, así que se limito a ignorarla y bajo nuevamente donde Andrea lo esperaba.

Andrea: No puedo creer que sea así con su hermana –dijo enojada pero el la ignoro y camino hasta su despacho, ella lo siguió, no dejaría las cosas así tan fácilmente- ¿acaso no me escucho? Ah claro, igual como hace con su hermana, me ignora, pero sabe que su hermana no merece el trato que recibe de usted...

Samuel: Mire señorita, no crea que a mí no me duele lo que hago con Martina, pero ella necesita aprender...

Andrea: De esa manera no aprenderá, se lo aseguro.

Samuel: ¿Entonces que quiere? ¿Qué acepte todo lo que haga? ¿Qué le aplauda cuando haga una de las suyas?

Andrea: Que la escuche, que la deje hablar, usted no sabe porque ella hizo eso, si ni siquiera estaba pendiente de ella.

Samuel: ¿Me va a reclamar por haberla besado? –pregunto levantando una ceja y sonrió al ver el leve enrojecimiento que mostraron sus mejillas.

Andrea: Pues... no debió hacerlo... además, ya ve lo que paso por usted... estar... -dijo y se detuvo l ver como él se acercaba sonriendo.

Samuel: Yo diría que le gusto, hasta me correspondió –dijo y ella se hizo la ofendida- ¿o me lo va a negar?

Andrea: No –respondió rápidamente, pero la verdad es que se moría de la vergüenza- pero porque usted no me dejo otra opción, me beso, así de repente y... -se detuvo al sentir sus cálidos labios sobre los suyos, moviéndose de una forma lenta y pausada, invitándola a seguir su ritmo.

Samuel la miro a los ojos, necesitaba encontrar esa mirada que lo hacía sentirse seguro de lo que estaba haciendo, puso sus manos alrededor de su cintura y la acerco para volver a besarla nuevamente. Andrea no pudo decir nada, se sentía entre la espada y la pared, era como si el dominara su cuerpo, sus manos intentaron empujarlo pero no fue posible, termino envuelta entre aquella danza que llevaban sus labios, dejándose explorar y disfrutar de su sabor, y ese aroma que los envolvía.

Andrea: Samuel...

Samuel: No quiero que creas que quiero aprovecharme de ti, ni mucho menos, solo quiero que me dejes conocerte, y que me conozcas, y ya luego decides si quieres algo más conmigo, ¿Qué dices?

Después de una larga siesta, Laura se despertó con el cuerpo pesado, se quedo recostada hasta que ya no se sintió tan pesada y se encontró con su mama que estaba contando el dinero que le habían pagado unos inquilinos.

Margarita: Laura, acércate –dijo sonriendo y ella se acerco- toma –le paso un dinero que Laura se quedo viendo.

Laura: Oh no mama, es tu dinero, yo no quiero que después te falte por mi culpa –dijo y Margarita la miro sorprendida.

Margarita: No Laura, esto es tuyo, yo te lo quiero dar –dijo envolviéndolo en su mano- cómprate algo bonito ¿sí? –dijo y Laura la miro con tristeza, no quería imaginarse como seria su reacción cuando sepa que está embarazada. En ese momento sonó el timbre y ella fue a abrir.

David: Hola, ¿como estas? –dijo sonriendo y Laura miro a su madre que aun estaba concentrada contando el dinero y escribiendo en su libreta.

Laura: Mama, voy a salir, vuelvo enseguida.

Margarita: Si hija, no tardes –dijo antes que saliera.

Laura: ¿Qué haces aquí? –pregunto cuando empezaron a caminar lejos de la casa.

David: Vine a ver como estabas, estas embarazada y yo soy el padre, ¿o no lo recuerdas?

Laura: Ay claro que si... pero no tienes porque venir hasta aquí, mucho menos después de que mandaras a tu noviecita, y déjame decirte que no fue nada cortes conmigo, así que no la quiero volver a ver en mi camino.

David: ¿Qué noviecita? –pregunto sin saber a quién se refería.

Laura: Esa de la que estas muy enamorado, la que si te puede complacer en la cama y con la que te vas a casar –dijo dándose la vuelta y el la sostuvo por el brazo girándola hacia el.

David: ¿Brenda? –Pregunto y ella sonrió fríamente- ¿ella te dijo eso?

Laura: No tiene importancia, después de todo ella se va a casar contigo ¿no? Así que no tienes por qué buscarme... ah, y ni te preocupes por tu hijo, yo me puedo hacer cargo de el sin tu cochino dinero, así que suéltame y déjame en paz.

David: Aunque no te guste, vas a tener que recibir de mi cochino dinero, porque es mi hijo, y con respecto a Brenda yo hablare con ella, no tenia porque venir a buscarte...

Laura: Me imagino que le habrás dicho que soy una inmadura, que no sé lo que quiero pero sabes, te equivocaste, porque si hay algo que más deseo en esta vida es olvidarme de ti –dijo soltándose y dándose la vuelta para entrar a su casa.

Todavía estaba Samuel esperando una respuesta de Andrea, pero ella estaba en shock, nunca se imagino una propuesta así de parte de él, ¿estaba hablando en serio?

Samuel: ¿Qué dices? –dijo invitándola a hablar de una vez, ella sacudió su cabeza para salir del trance y tomo aire antes de hablar.

Andrea: Este... me sorprendió lo que me dijo, y la verdad...

Samuel: A mi también me sorprendió, pero en verdad me gustaría descubrir mas de ti, porque no me va a decir que no siente lo mismo que yo –dijo sosteniendo su mano y sintió como la piel se le erizaba- no tienes por qué responder ahora, si quieres me das tu respuesta cuando lo hayas pensado.

Andrea: Bueno... pero si me gustaría que pensara mejor la situación de Martina, ella es una niña y no merece esto.

Samuel: Esta bien, se lo voy a pasar por alto esta vez.

Andrea: Gracias –dijo sonriendo cuando él le paso la llave de la habitación de Martina.

Samuel: Ve a buscarla, le diré a Graciela que nos sirva algo para cenar –dijo y Andrea salió a buscar a Martina mientras el fue a la cocina a avisarle a Graciela.

Abrió la puerta de su habitación y la llamo varias veces, pero ella no contesto, entro al baño buscándola, pero no estaba ahí.

Andrea: Martina no está en su habitación –dijo preocupada mientras bajaba las escaleras encontrándose con Samuel y Graciela.

Samuel: ¿Qué? ¡Se atrevió a desobedecerme!

Andrea: La busque en todos lados, pero solo encontré esta nota –dijo entregándole la nota a Samuel y este empezó a leer.

Samuel: Maldición, dice que se fue de la casa...

Graciela: Ay virgen santa –se llevo una mano a su pecho mirando hacia el cielo.

Andrea: Lo peor de todo es que ya oscureció, ¡Podría estar en peligro!

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Hola jajajaja que tal? Andrea y Samuel van a empezar a conocerse, y tal vez salga una bonita relación... pero ahora a Martina le dio por irse de su casa. Muchas gracias por leer.

Juego del Destino #PSF2017Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora