Capitulo 71: Descubierta (primera parte).

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Laura: David –dijo haciendo que el se tranquilizara y este soltó a su padre, que de inmediato empezó a toser agarrándose por el cuello- nunca pensé que serias capaz de algo así, pero ya veo que esa mujer está consiguiendo ponerte en mi contra, has caído muy bajo papa.

Leonel: Ella solo me ha abierto los ojos. ¿Piensas que el te ama? Por favor... pero ahora mismo iré a denunciar a ese canalla por abuso de menores, se refundirá en la cárcel –grito antes de voltearse pero Laura no lo dejo avanzar.

Laura: Un momento, no puedes hacer eso...

Leonel: Por supuesto que puedo, tu eres mi hija y tienes 17 años, este hombre es mucho mayor que tu así que puedo denunciarlo perfectamente!

Margarita: No puedes hacer eso, no tienes ningún derecho sobre ella...

Leonel: ¡A ti te la voy a quitar, por haber sido parte de esto!

Laura: No papa, te juro que si lo haces, te odiare por el resto de mi vida, ¿eso quieres? –ella lo enfrentaba con la mirada, el la analizaba, y si era cierto, sería capaz de odiarlo si hace algo de lo que le dijo, a pesar de no estar de acuerdo, le dolería más si se ganara el odio de su propia hija.

Leonel: Esta bien –suspiro rendido- pero que conste que no estoy de acuerdo, si no lo denuncio es por ti.

Laura: Yo tampoco estoy de acuerdo en tu decisión de casarte con esa mujer, pero no por eso intervengo en tus decisiones, solo espero que te des cuenta a tiempo de la clase de esposa que vas a tener –dijo sosteniéndole la mirada hasta que este se fue, y por fin se dejo caer en el sofá cansada, eran demasiadas emociones.

Margarita: Lo siento hija, yo sabía que tu papa iba a reaccionar mal cuando se enterara, lo que si me sorprendió es que haya llegado a pegarte.

David: No debí dejar que lo hiciera –dijo acariciando la mejilla sonrojada de Laura- todo esto es mi culpa, debí hablar antes con el...

Laura: No es tu culpa, es esa mujer que lo tiene así, pero pronto se dará cuenta de la clase de persona que es.

Margarita: Confió en Dios que si –dijo abrazándola.

Andrea venia abriendo los ojos, sentía la cabeza mareada, el cuerpo adolorido. Al principio no reconoció el lugar donde estaba, vio como una enfermera entraba a la habitación e inyectaba algo en el suero que tenia puesto, ''no puede ser, ¿estoy en un hospital?'', pensó cuando incorporándose vio la habitación donde estaba, y efectivamente.

Andrea: Señorita –llamo a la enfermera- ¿Qué hago aquí?

Enfermera: Tuvo un desmayo y su esposo la trajo de emergencia –Andrea supo que se refería a Samuel, y justo venia entrando con Agustín.

Samuel: Mi amor –dijo dirigiéndose hacia ella y la abrazo, luego se separo un poco para unir sus labios, se había asustado tanto al verla desmayada y todavía se sentía con el corazón en la boca, luego se separaron al escuchar el garraspeo de Agustín quien miraba la escena.

Andrea: Samuel, ¿Qué me paso? –pregunto mirando a ambos.

Samuel: Te desmayaste mi amor, me asustaste mucho –dijo volviendo a abrazarla.

Andrea: ¿Pero por qué? ¿Nuestro bebe, Samuel? –pregunto asustada llevando una mano hacia su vientre.

Agustín: Esta bien, los dos lo están –respondió mirando su libreta para luego levantar la vista hacia ella- lo que me preocupa de verdad es tu alimentación, no es la adecuada para una mujer embarazada –dijo regañándola con la mirada, Andrea sabia que a veces se saltaba la comida por alguna razón, aunque comía muy bien cuando lo hacía, no era suficiente para su embarazo- necesito que lleves una dieta, ya le explique a Samuel como seria, solo espero que obedezcas y cumplas todo al pie de la letra.

Andrea: Esta bien...

Samuel: Yo me encargare que asi sea –intervino.

Luego de eso, Agustín se quedo hablando con Samuel unos minutos mientras dejaban a Andrea descansar un poco más, cuando regreso ya tenía listo todo para que Andrea se fuera con él. Llegaron a la hacienda, donde Graciela y Martina los esperaban en la sala.

Martina: Samuel, Andrea ¿Cómo estás?

Andrea: Bien –dijo sonriendo- ya estoy mucho mejor, gracias.

Graciela: Ya esta lista la habitación de la señorita.

Samuel: Perfecto –dijo y cargo a Andrea para subirla por las escaleras.

Andrea: Samuel, no estoy enferma para que me cargues, puedo caminar perfectamente... y ¿Cómo es eso de una habitación para mí?

Samuel: Deja que cuide de ti, a partir de ahora te quedaras conmigo y no acepto un no por respuesta –sentencio haciendo que Andrea lo mirara con desacuerdo, pero a la vez le gustaba la forma tan protectora y posesiva, con la que a veces actuaba con ella.

Llegaron a la habitación y la dejo sobre la cama, Martina y Graciela llegaron tras ellos, pero Samuel llamo a Graciela para hablaron con ella aparte, tenía que tratar algunas cosas con ella, salieron al pasillo para poder conversar mejor.

Samuel: Graciela, no quise hablar esto en frente de Andrea para que no se altere, pero lo que está pasando es muy grave –dijo serio y Graciela lo miro extrañada- gracias al análisis que le practicaron, detectaron que han estado envenenando a Andrea.

Graciela: ¿Qué? pero... ¿Cómo?

Samuel: Según Agustín, puede que le hayan dado a ingerir algún tipo de veneno, por eso necesito saber si has visto a alguna de las empleadas, o algo extraño últimamente –justo en ese momento Martina venia saliendo escuchando lo último que dijo.

Graciela: No sé, no he visto nada –dijo haciendo memoria cuando recordó lo de esta mañana- a la única que vi fue a Martina con unas gotas, pero no creo que... -en ese momento los dos vieron a Martina.

Samuel: ¿De qué son esas gotas Martina? –Pregunto furioso acercándose a ella y jalándola por el brazo- ¡habla!

Martina: No se Samuel –dijo asustada por la actitud de su hermano.

Samuel: ¿Le has dado esas gotas a Andrea? ¡Responde!

Martina: Si, pero te juro que yo...

Samuel: ¿Quién te dio esas gotas?

Martina: Samuel, me duele...

Graciela: ¡Suéltela, le hace daño!

Samuel no se había dado cuenta que estaba apretando fuertemente su agarre, Martina ya estaba llorando cuando la soltó, y con las marcas en su ante brazo donde la sostenía.

Martina: No se Samuel, no sé nada –grito mientras lloraba antes de salir corriendo.

Samuel: Martina, ven acá...

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Juego del Destino #PSF2017Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora