CAPÍTULO TRES

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—Por Dios hijo, elige ya—habló mi madre desesperada porque no me decidía de traje.

Quedamos en que íbamos a ir el viernes (ayer) pero yo decidí dormir todo el día y hacer unos deberes de la escuela que tenía pendientes y no fuimos.

Así que aquí estábamos ahora, con falta de tiempo.

Llevábamos en el centro comercial al rededor de 2 horas, pero tranquilos, que mi mamá también se tardaba en elegir.

Estaba entre comprar un traje gris o uno negro, y llevaba eligiendo por estos dos al rededor de media hora.

—No es tan fácil. Me gusta el color del gris, pero no la forma. Y me gusta la forma del negro, pero no el costo. —Dije yo mirando los dos.

No quería gastar mucho porque no podía, recuerden que entre Connor y yo tenemos una renta y mantenimiento que pagar, y yo sólo tenía lo que ganaba en la tienda de Rob. Pronto buscaría otro trabajo tal vez.

Así es, trabajo en la tienda de discos de Rob. Al principio sólo lo hacía para matar el tiempo, pero ahora lo necesito.

—Faltan cuatro horas, Bruce. Tenemos que llegar a arreglarnos rápido, yo tengo que estar ahí una hora antes. —Habló mi madre apurada.

La verdad es que me gustaba poco salir de compras con ella. Siempre me apuraba en todo, pero cuando ella se probaba algo duraba una hora, y no exagero.

—¡El negro, quiero el negro!—decidí por fin. Ni modo renta, ni modo mantenimiento, ni modo Connor. Me arriesgaría a comprarme algo que seguramente no usaré nunca más, pero que se ve bien. Bravo, Bruce.

Aunque ya lo estoy comprando, ya siento arrepentimiento por haberlo hecho. Todo sea por la impaciente de mi madre.

Estábamos pagándolo y mientras íbamos caminando mi madre me dijo:

—Derek tiene una hija que tal vez te guste conocer. Se mira seria, pero buena persona, y es muy linda.

—Si voy a esa fiesta es por ti, no por las hijas de Derek—contesté agarrando la bolsa del traje—. Gracias. —Contesté a la chica de la caja.

Probablemente mi madre pensaría que soy gay, pero la verdad es que a mi edad me parecía una pérdida de tiempo tener una relación que no durara hasta casarme. Mejor aprovecharía el tiempo en... Jugar videojuegos o salir ir al cine a molestar gente, gritando o tirando palomitas.

Mierda.

Era igual de mierda que una relación, pero lo prefería mil veces.

—Deberías de conocer a más chicos y chicas, Bruce. Yo a tu edad salía mucho.

Mi mamá era una mujer de ya 45 años, y aún tenía el alma de una chica joven.

Sabía cómo llevarse bien conmigo o con Connor, y eso me agradaba. Así que sí, no me quiero ni imaginar de cómo era cuando estaba joven.


Después de comprar todo lo que nos faltaba para irnos, nos arreglamos y nos fuimos pronto a la ceremonia.

Y en cuanto llegamos la novia llegó con mi madre.

—¡Pero mira qué linda te ves, Kim!—le dijo la novia a mi madre emocionada y abrazándola.

La novia era linda, y aunque se podía asegurar que tenía como 40 y algo de años, se miraba joven.

30 Cosas de un perdedor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora