—¡Tira para acá, campeón!—gritó mi padre mientras me señalaba con su mano hacia dónde tenía que atinar.
Pateé el balón justo cuando Genesis iba hacia mi padre a cambiar de puesto y entonces le golpeé en la cabeza.
—¡Mamáááááá!—gritó—¡Bruce me pateó en la cara!
—No te pateó, pequeña. Te pegó con el balón. —La corrigió papá acercándose a ella.
—¡Y papá lo está defendiendo!—lloró.
Qué chillona, siempre era así.
—¡¿Pueden dejar a la niña en paz, par de ogros?!—gritó mamá desde la ventana de la cocina, que daba al patio donde estábamos ahora.
—Ella no sabe jugar, mejor sáquenla. Buuuuuuu. —Le saqué la lengua e hice una seña con el pulgar hacia abajo.
—¿Pueden dejar de jugar y renegar por un momento? Tienen que venir. —Habló mamá de nuevo desde la cocina.
—¡Pido la silla de papá!—gritamos al unísono Genesis y yo.
Siempre he opinado que papá tiene el mejor puesto en la cocina. La silla en la que solía sentarse siempre estaba de lado de la ventana, y de frente a la televisión, donde podíamos ver las caricaturas mientras comíamos.
Ambos corrimos hacia la cocina, y como Genesis llegó primero a sentarse en la silla que daba hacia la televisión yo me senté en sus piernas.
—¡Quítate de aquí, bestia!—Genesis me gritó mientras me empujaba la espalda con sus manos, pero yo no me movía ni un centímetro.
Era tan débil esa pobre niña chillona.
—Tengo que decirles algo. —Habló mamá cuando papá entró riendo y se apoyó en el refrigerador.
—¿Le confesarás a Bruce que es adoptado?—Genesis rió.
—Qué tonta, nacimos al mismo tiempo.
—Niños, dejen que mamá hable. —Nos calló papá y ambos no dijimos nada más.
—Tengo una noticia que darles, y es muy importante.
Ninguno dijimos nada y sólo la miramos, mientras ella se tronaba los dedos como un gesto nervioso.
—¿Preparados?—de nuevo nadie habló—, estoy embarazada.
•
En la actualidad
—¡Basta, es mío!—empujé Genesis lejos de mi cereal favorito.
Siempre que venía a casa de mamá así fuera por las mañanas o por las noches comía cereal, pero de uno en especial. Y ahora ella quería ganárselo, como si lo hubiera comprado ella.
Bueno.
Yo tampoco lo hice, pero igual es mío.
—¡No le veo tu nombre, tonto!—y ahora ella me empujó a mi con más fuerza.
¿De dónde había sacado tanta fuerza?
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30 Cosas de un perdedor
Teen FictionBruce sólo busca diversión, nunca mide sus actos ni en cómo afecten sus palabras. Solo vivía de hacer reír a todos los demás. ¿Una novia para él? Pff, si los perdedores no tienen novias. ¿Una chica para un rato? Tampoco es un cliché. Bruce no cre...
