CAPÍTULO VEINTICINCO

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Y aquí estaba yo, en una fiesta rodeado de desconocidos donde mis conocidos estaban por quién sabe dónde y por ahí había par de chicas seguramente planeando mi muerte. Tal vez por eso no podían llevarse bien, porque ambas sentían lo mismo por mí.

Odio.

Bueno, no.

Sé que ninguna de las dos lo hace, pero estarían a punto dé.

Salí de aquel lugar, y por encima de todas las personas que se encontraban y busqué a Hillary. Sabía que sería difícil, era una chica tan baja de estatura y su aspecto no solía llamar la atención a los ojos de cualquiera.

En cambio, sé que para Allison seguramente no sería problema andar por ahí sin conocer a nadie, pues ella estaba acostumbrada a hacer eso.

Caminé unos cuantos pasos más hacia la dirección más iluminada y efectivamente, la encontré. Hillary miraba fijamente una piedra que estaba frente a ella, como si tratara de tener una lucha de miradas con esta. Caminé unos cuantos pasos en silencio, pero retrocedí de nuevo.

Ya la había encontrado, sí. Pero, ¿qué se suponía que tenía que decirle? Digo, estoy hablando de Hillary. La única persona que sé que perdonaría cada mierda que haría. Llevo ya un tiempo en el que no paro de pedir disculpas, así que, ¿qué me asegura que no lo volveré a hacer?

A ver si así ya aprendes, Bruce.

Pero si no es así, ¿entonces qué? ¿me iré así nomás, para encontrarme a Allison besuqueándose con algún "amigo" y que siga enojada conmigo?

¿Por qué las mujeres son así?

Decidí caminar de nuevo hacia la "fiesta", que parecía más un basurero de personas vomitonas. Igual que Allison.

Vaya casualidad.

Cuando me adentré un poco más y me sorprendí al no ver a Allison en cualquier rincón de ésta sala. Subí las escaleras de no sé quién, porque sí, aún no sabía de quién se suponía que era esta fiesta y me fijé en las tres puertas que se encontraban en el pasillo.

A ver, la primera estaba entreabierta, y por el olor podría ser un baño o una imitación de la habitación de Connor cuando come nachos. O sin comer nachos, igual apestaba a flatulencia mezclado con fragancia "varonil atrapa hembras". 

La segunda puerta que vi, que era la que se encontraba justo frente a la anterior tenía el típico letrero de cualquier libreto rebelde con recado: PRIVADO, NO PASAR.

Así que la abrí.

Me arrepentí al instante.

Estaba una pareja tirada por el suelo, justo a lado de la cama. Si la chica no tuviera sólo un sostén morado y unos calzoncillos con estampado de dulces no hubiera reconocido que seguramente intentaron tener sexo. Por la posición en la que estaban parecía que iban a pelearse tipo WWE.

¿Quién mierda tenía sexo con esa posición? ¿Qué chica debía tener la cabeza entre el brazo y el estómago del chico?

O tal vez era un homicidio...

Me acerqué un poco más, aún arrepentido (sí, pero lo hice) y cuando toqué el cuello de la chica para sentir su pulso ésta eructó.

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⏰ Última actualización: Jul 19, 2018 ⏰

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