Capítulo 1: Vida y muerte

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No sé cómo comenzar esto, la verdad nunca había escrito un diario. No sé si me deba dirigir de alguna forma o simplemente dejar que lo que quiero plasmar salga y ya.

A decir verdad, esto lo hago más como una forma de recordar. Me pude dar un respiro y no sé cuánto tiempo me tomé plasmar todo lo que quiero contarte.

Siento que la memoria me falla, y quizá no sea preciso o tal vez incluso confunda las cosas. Pero haré mi mejor esfuerzo. Solo que el peso de la memoria es tan doloroso que hay cosas que incluso no quisiera recordar.

Perdona, ya me estoy desviando del objetivo. Pero trata de entenderme. Mi mente ha pasado por tantas cosas que no sé reconocer que ocurrió y en que orden.

Siento como si una neblina cubriera mi mente. Mezclando recuerdos de una vida con otra, incluso no sé si lo que ha pasado estos últimos años fue real; todo se siente tan ajeno que parecen más hechos por alguien diferente a mí.

Vuelvo a desviarme. Trataré de ya no hacerlo.

Lo que sí tengo presente es mi infancia, todo lo ocurrido antes del 21 de marzo del 2018 es algo que no podría confundir.

Nací un 27 de abril en el año 2002 durante la madrugada. Mi llegada a este mundo no fue algo relevante. Fue el alumbramiento de una persona más en este mundo.

No había noticieros cubriendo la noticia y los únicos preocupados por mi nacimiento eran mis familiares y los doctores. Nada más.

No es que quisiera que para el mundo fuera relevante, pero es curioso pensar que si alguien supiera quién había nacido ese día, tal vez hubiera cubierto la noticia con un título como:

"Ha nacido la mayor pesadilla para la humanidad"

O al menos así me han descrito últimamente. Muchos han maldecido el día de mi nacimiento últimamente y no los culpo, sinceramente yo les he dado motivos para que piensen eso de mí.

Y aunque la verdad es que me duele un poco, no me arrepiento de haberlo hecho, solo del precio que tuvieron que pagar algunos en el camino.

2

Recuerdo que tenía una tía, hermana de mi madre, que era muy creyente en el horóscopo y cosas así.

La verdad yo nunca entendí esas cosas, pero me gustaba cuando ella nos visitaba porque siempre traía juguetes o dulces.

No recuerdo su nombre, pero siempre olía como a las ofrendas de día de muertos. Esa mezcla entre pétalos de flores y humo de incienso.

Tenía cinco años cuando por desgracia falleció, pero la última vez que la vi, llegó con una bolsa de paletas sabor sandía como regalo por mi cumpleaños.

Yo estaba jugando en un castillo inflable cuando me llamó. Iba muy bien arreglada, como era habitual en ella. Estaba junto a mis padres sentada en una mesa con mantel blanco.

Corrí a abrazarla, no por interés, solo porque así me habían educado.

—¿Cómo está el cumpleañero más guapo del mundo? —me dijo mi tía con una voz casi infantil.

—Bien —dije con inocencia.

—¿Cuántos años cumples?

Miré mis dedos alzando la mano completa.

—Cinco.

—Ya estás muy grande, todas las niñas del kínder han de estar detrás de ti por lo guapo que estás.

Hice un puchero.

—Yo solo tengo amigos —dije sin haber entendido a lo que se refería—, las niñas juegan aparte porque no les gustan nuestros juegos.

SeacorrozHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora