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Debo admitir que ese día en específico fue bastante estresante. Muchas cosas estaban sucediendo y había algo en específico que me tenía preocupado. Tenía que tomar acciones rápidamente para lo que fuera a ocurrir.
Las primeras tres clases estaban terminando, a las que no preste mucha atención y al salir al descanso Gabriela se acercó a mi como era costumbre, pero no estaba de humor para ella y por un momento pensé en controlarla para que dejara de molestar.
—¿Qué es lo que pasa?, ¿por qué estas así? —Su voz sonaba preocupada.
—¿A qué te refieres?
—Por lo que dijiste esta mañana, vi que has estado distraído y no has parado de lanzarle miradas a Susana.
Ahí me di cuenta que Gabriela era muy observadora, desde que habíamos regresado de la plática con Mario y Alexander, no paraba de verla. Necesitaba hablar con ella para intentar saber que sabía sobre esa intervención, ya que el guardián no sabía con exactitud que pasaba durante la intervención y necesitaba obtener información. La forma en la que ella había reaccionado, me indicaba que sabía algo.
—No es nada, Amor. Solo que quería hablar con ella sobre algunas cosas que me dijo en la mañana
Pude ver en el rostro de Gabriela una expresión de disgusto, estaba sintiendo celos posiblemente. No era secreto para nadie que antes de que me gustara Gabriela, Susana era quien ocupaba mis pensamientos.
—Y sobre el accidente de ayer ¿quieres contarme algo?
De verdad me estaba estresando mucho, no culpo a Gabriela. Al final era mi novia y de verdad se preocupaba por mí, pero en ese momento me parecía una molestia tener que estar inventando excusas cuando mi mente estaba en otra cosa. No tuve más remedio en ese momento, le tomé la mano y su expresión cambio.
—Escúchame, vas a acompañarme con Susana y todo lo que escuches te parecerá completamente normal, no harás preguntas y no dirás nada de lo que escuches a nadie. Para ti lo que se diga en esa platica será completamente normal, me entiendes
—Sí —dijo con la mirada vacía.
La solté y al regresar a la normalidad solo me sonrió y actuó con normalidad. Salimos del salón en busca de Susana que estaba en su lugar habitual.
En la explanada de aquella secundaria había bancas de piedra debajo de algunos árboles, Susana siempre se sentaba en una de ellas, alejada de todos y se colocaba sus audífonos para que nadie la molestará.
Al acercarme con Gabriela, puso una expresión de disgusto y empezó a negar con la cabeza mientras yo y Gabriela tomábamos asiento a lado de ella.
—¿Quisiera hacerte unas preguntas? —dije al ver que se había quitado sus audífonos.
—¿Con ella presente?
—No hay problema, está bajo control y es para que no sospechen.
Se inclinó para ver a Gabriela quien le dio una sonrisa como si fuera una boba y no le importará en lo más mínimo lo que había dicho.
—¿Y son pareja porque de verdad se lo pediste o porque también la controlaste para eso?
—No caería tan bajo —mentí porque si habría hecho justo eso si me hubiera rechazado.
—Entiendo —dijo con sospecha—, Gabriela, querida, dime ¿estás con él porque te lo pregunto?
—Sí, el me gusta desde hace mucho —dijo nuevamente con una sonrisa en el rostro
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Seacorroz
FantasyJavier creía que los problemas de la adolescencia eran aburridos, repetitivos y demasiado pequeños para preocuparse por ellos. Pero todo cambia tras un accidente que le revela un mundo oculto que siempre había existido frente a sus ojos. Ahora, rode...
