Capítulo 26: El fin de la calma

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Tres días habían pasado, todos los días regresaba a casa golpeado y mis padres no sabían cómo reaccionar. Trataban de comprender lo que les decía, pero sé que los estaba superando.

Trataron de comprender lo que les explicaba cuando intentaron mostrar interés, las palabras simplemente no significaban nada para ellos.

Todo se fue al carajo ese día, me encontraba con mis padres quienes querían comprender y les estaba dando una presentación muy novata de mi telequinesis cuando eso pasó.

Estaban viendo las noticias como siempre y cuando preste atención a lo que estaban diciendo, deje caer el plato que mantenía en el aire para prestar atención.

—Estimados televidentes, el día de ayer se nos hizo llegar una cinta con un contenido muy sensible. Lo hemos denunciado a las autoridades pertinentes, pero hoy hemos sido amenazados por algo que escapa a nuestro entendimiento. Pedimos disculpas de antemano a las autoridades y sobre todo a ustedes por lo que vamos a mostrar y les pedimos mucha discreción.

Inmediatamente la pantalla mostraba un cuarto donde había unas personas maniatadas y gemían de dolor. En la pared estaba dibujada la marca del heraldo y un hombre apareció que de inmediato reconocí.

Ese cabello canoso, junto a algunas arrugas en la piel, aunque no era un anciano, pero sobre todo esa mirada, tan vacía y a la vez llena de un odio que helaba los huesos.

Psycho se acercaba y miraba directo a la cámara.

—Hola a todos quienes verán esta grabación. Sé que verán en todo tipo de países y en todo tipo de idiomas, pero confió en que el mensaje quedará claro.

Se acercó a la primer persona que estaba sentada a la izquierda.

—Sé que el mundo entero está preocupado por sus líderes, por aquellos que parecen gobernar el mundo. Pero yo estoy aquí para recordarles que no son más que mortales frágiles e inútiles. Algo que incluso dioses intentaron arreglar, pero fracasaron. Y quienes mejor que para recordarles esto que ellos, humanos que creen que tienen poder, que tienen influencia... ¡No tienen nada!

Aquella persona gimió.

—Pero nosotros sí, hermanos ocultos, somos dioses comparados con ellos. Tenemos el poder de arreglar este mundo, pero nos piden ocultarnos, nos piden contenernos por ellos... pero no más.

Hizo que la persona que estaba a su lado comenzara a levitar.

—Que las personas entiendan quienes gobiernan aquí, y quienes se opongan sufrirán las mismas consecuencias.

Acto seguido la cabeza de aquella persona giro sobre su propio eje ciento ochenta grados y dejo de emitir algún sonido y repitió lo mismo con las otras personas que estaban junto a él.

Después de asesinarlos miro a la cámara.

—Y esto es para ti; yo sé que sabes a quien me refiero, si no te hemos matado es porque él aún te necesita, pero si interfieres... terminarás igual. Buscaremos la forma de poder lograrlo, así que mejor únete a nosotros o no molestes.

El video terminó ahí, sabía que eso último me lo había dicho a mi porque sabía que de alguna forma lo vería.

Note que mis padres me miraban demasiado impactados.

—Javier, ¿sabes quién era ese? —dijo mi madre asustada.

No sabía cómo decirle que era el motivo por el que todas las noches llegaba hecho añicos.

No sabía que decirles, pero mis padres insistieron.

—Javier, háblanos —dijo mi padre—, ¿sabes a que se refiere?

SeacorrozHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora