Capítulo 25: Fracturas

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Baje al comedor, el olor del café que mis padres tomaban todas las mañanas me golpeo con tanta intensidad y sentía que hace años no recibía ese olor. Los miré nervioso y en ellos pude ver la duda al no saber cómo reaccionar.

—¿Buenos días? —dije con miedo.

Mi padre se aclaró la garganta.

—Buenos días —dijo con indiferencia.

Estaba de pie, no sabía cómo actuar ante la situación. Me sentía como un extraño conviviendo con mis padres.

—¿Gustas algo para desayunar? —dijo mi madre con nerviosismo.

—Estaría bien, gracias.

Tomé asiento mientras mi madre me ponía un tazón junto a una caja de cereal. No dijo nada más y no esperaba que me trataran como antes, pero estaban intentando.

Me senté a desayunar pensando en cómo les diría que tenía que salir a entrenar con Omega. Ya era complicado estar frente a ellos en esta situación como para agregar más detalles incomodos.

—Y... ¿saldrás a... hacer cosas raras hoy? —preguntó mi padre sin saber cómo expresarse o preguntar.

Casi me ahogo con el cereal pues su pregunta me vino como anillo al dedo.

—Am... sí. No a nada malo... espero, pero sí. ¿Si puedo? —dije instintivamente como si estuviera pidiendo un permiso tan simple como salir al parque.

Mi padre tragó saliva y asintió con una duda en su rostro, como si no supiera si era necesario darme autorización o si solo tenía que aceptar que lo haría.

El silencio era tan incómodo que mi madre prendió la televisión para ver las noticias. Esto no se me hacía raro, era casi un ritual de ellos y no esperaba que lo dejaran de hacer.

Guardé silencio mientras las noticias pasaban una tras otra hasta que, me detuve al ver esa noticia.

—La reina de Inglaterra se encuentra desaparecida y actualmente se desconoce su paradero. Según reportes, sus escoltas reales fueron asesinados de forma violenta y en cámaras de seguridad pudo verse a esta persona.

Pusieron una imagen de una cámara de vigilancia en la que la imagen dejaba ver muy bien los rasgos de la persona.

—La interpol ya se encuentra colaborando junto a las autoridades estadounidenses e inglesas, pues el sospechoso está relacionado también con el secuestro del presidente de los Estados Unidos.

El presentador siguió con otras noticias, pero yo me quedé meditando lo que había visto.

—Psycho —dije inconscientemente.

—¿Perdón? —dijo mi padre confundido.

Lo miré nervioso.

—Nada, perdón —dije para volver a quedarme callado.

Vi como ambos se miraron y con duda regresaron a seguir mirando el noticiero.

Estaba perdido en mi mente, analizando lo que había escuchado cuando golpes en la puerta hicieron que volviera a la realidad.

Mi madre estaba a punto de salir rumbo a su trabajo y fue ella quien abrió la puerta.

—¿Sí? —dijo mi madre con duda al ver a Omega.

—Buen día... ¿está Javier?

Mi padre me miró aún con confusión, pero asintió mientras desviaba la mirada. Al acercarme a la puerta mi madre se hizo a un lado con cierto temor y Omega me esbozó una sonrisa.

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