Capítulo 21: La sombra de lo que fui

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El cierre del ciclo escolar había llegado, la escuela hizo una ceremonia para felicitarnos sobre el esfuerzo que habíamos hecho. Pero eso se sentía ajeno a mí, no pensaba en la escuela o lo que seguiría después académicamente. Yo analizaba todo lo que había pasado y lo que yo provoqué.

Una semana había pasado desde el secuestro por parte de los cruzados y a pesar de que en ese momento Gabriela acudió a mí, estaba claro que fue solo el momento de la desesperación. Porque no me dirigía la palabra, siempre que me veía cerca se alejaba.

Mis amigos no sabían como reaccionar, el día de ayer antes de la ceremonia intentaron hacer que las cosas volvieran a como antes como una última forma de convivir los seis previo a terminar el ciclo. No salió muy bien.

En cuanto Gabriela y Ricardo me vieron en el lugar donde Alan, Jessy y Mónica planeaban reunirse, Ricardo reaccionó de mala forma.

—¿Qué es esto? —escuché decir a Ricardo mientras levantaba la mirada.

No me había percatado de lo que estaba pasando, yo no estaba enterado de nada. Puesto que en cada receso me quedaba aislado en el salón.

—Solo queremos que nuestra amistad no se vea arruinada porque ellos terminaron —dijo Mónica.

—¿Hablas en serio? —recriminó Ricardo—, esperaba que tú me apoyaras en esto.

—Amor, si tú y yo termináramos, eso sería problema solo de nosotros dos, no de nuestros amigos —dijo Mónica intentando sonar sensata.

—Pero esto es problema mío también, porque ella es mi hermana y si no lo entiendes mejor terminemos —Amenazó Ricardo.

Pude ver el enojo en el rostro de Mónica. Alan y Jessy estaban abrazados intentando ver cómo hablar sin estropear más las cosas cuando yo me levanté para interferir.

—Basta por favor. Ustedes cinco no arruinen lo que tienen solo por incorporarme a mí.

—¿Ahora te vas a hacer la victima? —me dijo Gabriela con enojo.

—Ya no quiero pelear ni que ustedes peleen por mí, váyanse por favor.

Ricardo no lo dudó ni un solo instante y fue el primero en irse. Mónica salió detrás de él.

—Javier, no queremos que...

—Tranquilo Alan, tú eres más amigo de Ricardo que mío. Lo agradezco, pero no rompas esa amistad solo por mí.

Alan me miro y con frustración en su rostro se marchó junto con Jessy. Volví a recostarme sobre mi asiento, aunque Gabriela seguía ahí.

—¿Qué planeas?

—No planeo nada. Solo no quiero arruinar más a las personas.

—Estaré alerta, Susana hizo el favor de ponernos eso de los sellos a todos para evitar que nos hagas algo.

—Sí eso te hace sentir bien... me alegro.

Gire a mirar a Gabriela y no lograba entender que pensaba. Su rostro delataba rencor, pero sentía algo de pena en sus ojos.

—Ni aunque te hagas la victima lograrás hacer que te perdone —dijo y se marchó.

—No lo hago, solo quiero recibir lo que me merezco —dije en voz alta pero ya solo para mí.

2

La ceremonia estaba a punto de terminar. A todos nos habían entregado un reconocimiento en un folder color amarillo y el director estaba por dar sus últimas palabras.

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