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Todos mis compañeros se encontraban desconcertados y cuchicheando tratando de comprender que estaba sucediendo en la explanada de la escuela. Mientras eso sucedía, Susana temblaba de miedo. De verdad le afectaba y temía a esos seres.
Me había alejado momentáneamente de Gabriela, quien no comprendía nada de lo que pasaba ni lo que Susana me había dicho.
—Nunca he visto aun cruzado —le contesté—. Me han hablado de ellos, pero nunca había visto a uno.
Y no mentía, era genuino el desconocimiento que tenía sobre estos seres, pero también era cierto que necesitaba obtener más información al respecto. Sí esto podía ayudarme para emerger mi otra marca lo podía aprovechar, aunque era una coincidencia muy grande.
—Quizá en el pasado ya los has conocido, pero es probable que te hayan borrado recuerdos de eso. Son seres llenos de odio hacia las personas que alguna vez amaron y por las que se preocuparon, solo buscan asesinarlas para comerse su corazón
A grandes rasgos, un cruzado era una persona que había fallecido y cuyo cuerpo incluso había sido sepultado o cremado. Eran seres que ya no poseían cuerpo, el alma de estos seres retornaba al mundo físico y manifestaban, por decirlo de alguna forma, un nuevo cuerpo para ellos. No es que fuera un nuevo cuerpo, solo su alma obtenía una forma física, pero carecían de órganos vitales. No tenían pulmones ni corazón, y si los tenían eran inútiles.
Su marca, visible para cualquier persona, les arrestaba todo sentimiento de bondad y en sustitución, los remplazaba por sentimientos de ira y desprecio. Por lo tanto, todo el amor y preocupación que tuvieron alguna vez cuando fueron personas normales, ahora se convertía en un odio irracional y unas ganas insaciables por asesinar. Empezando por los seres que amaron en vida, pero eran básicamente asesinos muy letales, con poderes y demasiado irracionales.
El hecho de querer devorar el corazón o la sangre de sus víctimas era porque no contaban ya con uno propio, y era una forma de aumentar su fuerza y resistencia. Los mitos decían que era una forma de devorar el alma de sus víctimas.
—Suena muy malo.
—Lo es, creo es el hermano de la profesora Alicia.
Nuestra profesora de historia, se había ausentado hace una semana debido a que su hermano había fallecido.
—¿Y qué podemos hacer?
—¿Nosotros? Podríamos intentar matarlo, pero con tantos aquí en la escuela, creo sería mejor huir y dejar que los cazadores vengan y hagan su trabajo.
Analicé las posibilidades y tenía razón, era casi imposible sacarlos sin tener que decirles que era y porque tenían que escapar. Además de que el morbo en todos iba a poder más y se quedarían dentro de la escuela con tal de ver qué sucede. Pero si de verdad eran tan peligrosos, tenía que aprovechar esta oportunidad que me estaba dando el destino.
—Lo distraeré.
—Estás loco, harás que te mate. Tú mismo has dicho que nunca has visto a uno, no sabes de lo que son capaces.
—Dije que lo distraeré, tu busca ayuda —le dije mientras le daba la dirección de Alexander, no podía que sospecharan de mis verdaderas intenciones y si parecía que me había hecho el héroe podría zafarme de que indagará más—. Ahí vive uno de los cazadores que vinieron hace rato, búscalo.
—¿Y cómo sacaras a todos?
—¿Tienes alguna mejor idea?, el tiempo avanza y va a matar a la profesora.
—Déjame pensar.
En lo que alguna idea se materializaba en mi mente, fui a asomarme por la ventana para poder apreciar mis posibilidades. Solo podía escuchar los gritos desgarradores de la profesora que se encontraba herida y tirada en el suelo. Tenía su pierna izquierda lastimada; el humero se le asomaba de entre la carne, mientras que perdía demasiada sangre que se escapaba por ese gran orificio en la pierna. Tenía varios raspones en la cara, en el brazo y su cuerpo temblaba de dolor y quizá de miedo.
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Seacorroz
FantasyJavier creía que los problemas de la adolescencia eran aburridos, repetitivos y demasiado pequeños para preocuparse por ellos. Pero todo cambia tras un accidente que le revela un mundo oculto que siempre había existido frente a sus ojos. Ahora, rode...
