Capítulo 27: La sombra de lo que soy

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El sol se asomaba en el horizonte y por un segundo hizo que me desorientara en el aire. Estaba siguiendo a varios cazadores que volaban en su forma alada rumbo a nuestro destino objetivo.

Debajo nuestro ya se podían divisar el color verde de varias copas de árboles que se extendía por bastantes kilómetros.

Bajamos a un punto en donde por lo regular la gente se congregaba para reunirse y conocer el lugar, de niño yo había estado aquí y el lugar parecía no haber cambiado nada a como lo recordaba. Al menos la parte turística.

Habían logrado hacer que las autoridades cerraran el lugar para que no hubiera civiles en el lugar. Varios oficiales y militares, que eran retornados, se encontraban en el lugar. Muchos eran Seacorroz pues casi todos los cazadores venían con nosotros.

Pude ver a los padres de Susana en el lugar ya con un uniforme militar y al vernos noté la molestia en sus ojos. Susana fingió no verlos y no se acercó para evitar discusiones previo al ataque a Psycho y sus hermanos.

A pesar de que para una persona normal parecieran demasiados, la verdad es que no eran tantos. Había más personas reunidas en las ceremonias de mi secundaria de lo que podía divisar y, aun así, alguien externo podría decir había bastantes retornados infiltrados en la sociedad.

—Los militares han tratado de recorrer lo que han podido no encontraron una señal de Psycho hasta el momento —comentó Alexander quien fue el primero en ir a platicar con ellos junto a otros tres cazadores.

—Su esencia está muy dispersa, ha estado ocultándose en alguno de los edificios de aquí pero su esencia parece venir del bosque —dijo Omega.

Mire hacía el bosque parecía que algo me llamaba hacía ahí y di algunos pasos cuando Susana me tomo del hombro.

—¿Estás bien? —dijo mientras me miraba confundida.

—Sí, yo solo... no sé.

Volví a concentrarme, los cazadores y militares fueron a inspeccionar las edificaciones del lugar. No encontraron nada y ahora solo quedaba el bosque.

Me transformé y al hacerlo vi que varios se me quedaron observando, incluso Susana, aunque ya me había visto así, parecía asombrada.

—Te ves diferente —dijo Alexander.

No sabía si era algo bueno o malo, pero me miré las manos y brazos y vi algunas heridas en mi piel, no dolían, pero aun así me recordaban a mi otro yo. Aún no se me veían los huesos como a ese ser, pero sí dejaban ver ya parte de mis músculos, como si mi piel se estuviera pudriendo.

Me asuste un momento, pero Susana me sujeto el brazo, ella también ya se había transformado y estaba con ese color verde igual a la última vez que la vi.

—Tranquilo, como te ves no demuestra lo que eres.

A pesar de que sabía a qué se refería, sentí miedo. Era como si cada vez que me transformaba me volvía ese monstruo sin darme cuenta.

Me concentré y avanzamos, la humedad del lugar era notable. Estábamos siguiendo a Omega y nos habíamos adentrado demasiado en el bosque que incluso se podía escuchar el cauce de un rio cuando él se detuvo.

—Hay algo más aquí.

Todos empezaron a ponerse a la defensiva cuando un cruzado saltó sobre uno de los cazadores. En cuanto el resto reaccionó y fueron a ayudar, otros más empezaron a salir.

Nos estaban rodeando y tuvimos que empezar a defendernos. Podía escuchar el sonido de los filos de las armas blandiéndose en el aire cuando algo me empujo.

SeacorrozHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora