Capítulo 20: El inicio de algo

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Pasé siguientes días junto a Omega en el mundo de las almas. Aprovechaba el hecho de que en este lugar el tiempo transcurría de forma diferente al mundo normal para poder practicar y aprender a dominar mejor todas mis habilidades.

Sobra decir que mi relación con todos había cambiado, si bien Alexander y Mario me entrenaban en el tema de pelea, se notaba que no deseaban hacerlo y cada vez que podían, me recordaban lo traicionados que se sentían.

Había empezado a ausentarme en la escuela, pues no lo sentía como una prioridad dado todo lo que estaba sucediendo. Mis amigos se encontraban confusos por mi reciente comportamiento, no sabían que había sucedido entre Gabriela y yo, a pesar de que le habían insistido en saber que había pasado Gabriela no dijo nada.

Ya iba a ser el término del ciclo escolar y tuve que asistir más por presión de todos, incluidos Alexander, Mario y Susana, que por deseo.

Recuerdo claramente la vez que volví a encontrarme en la escuela, todos preguntaban extrañados mi ausencia. Me recordó a la vez de mi accidente, tenía a todos encima pero no di explicaciones.

Cuando fue el receso, en la explanada vi como Ricardo se acercaba a mi mientras Jessy y Alan intentaban detenerlo. Cuando estuvo frente a mi recibí un golpe que casi me tumba al suelo.

—¿¡Qué le hiciste a mi hermana!? —sentenció Ricardo.

—Ricardo, cálmate —dijo Jessy interponiéndose entre los dos mientras Alan se acercaba a mí para ver cómo me encontraba, pero me aleje de su agarre.

Varios de nuestros compañeros giraron a ver qué pasaba entre nosotros.

—Quiero que me digas que le hiciste a Gabriela, ya no es la misma desde que terminó contigo. Actúa diferente, como traumada —dijo Ricardo con desesperación en la voz— ¿¡Qué demonios le hiciste!?

No me moleste como veces anteriores, simplemente sentí culpa al escuchar esas palabras. Yo había dañado a Gabriela mentalmente y no sabía cómo explicarle a mi amigo lo sucedido.

—Otro

—¿Qué?

—Que me des otro puñetazo, pégame otra vez

Jessy y Alan se quedaron estupefactos ante mis palabras, Ricardo no dudo y me volvió a golpear y esta vez broto sangre de mi boca tras el golpe.

—Ricardo, ¡basta! —sentencio Alan

—¡Otro! Si eso se hace sentir mejor, dame otro —dije con lágrimas en los ojos y con la voz cortada.

—Javier basta

Pude sentir como Ricardo se abalanzo contra mí y empezó a golpearme. Caí al piso y tras dos golpes más varios compañeros se acercaron a separarnos. Yo no estaba oponiendo resistencia, eso y más me merecía. Ricardo estaba hecho una bestia y fue cuando Gabriela llegó a tratar de ponerle fin al asunto.

—Ricardo basta —le dijo sollozando.

—Quiero que pague por lo que te hizo

—Pero él no me hizo nada —dijo llorando, aunque ella y yo sabíamos que eso era mentira— Solo me terminó, no dijo por qué y por eso he estado así. Ya basta por favor.

Al escuchar eso Ricardo se intentó calmar y se soltó del agarre de mis compañeros.

—Pudiste decirlo y ya en vez de estar actuando así.

Ricardo se alejó y se perdió entre mis compañeros. Gabriela empezó a hacer lo mismo mientras corría a los baños. Me empecé a incorporar y Susana quien había visto todo solo soltó una sonrisa sarcástica. Al ver que todos se habían alejado, se acercó a donde fui a sentarme para sobarme la mandíbula.

SeacorrozHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora