Luego de eso empecé acostumbrarme a su presencia, mi madre no la veía y por esa razón yo no hablaba con ella ni ella conmigo solo nos mirábamos, al parecer con la mirada nos decíamos todo.
En vacaciones nos fuimos a Caracas, recibimos la noticia de que mi abuelo recibió a Jesús en su corazón y la tía de mi madre la invitó a la iglesia y fuimos todos, después de la predicación empezaron a orar, cantar y adorar a Dios, se sentía un ambiente muy hermoso, la paz, frescura y suavidad paseaba por aquel lugar, yo no me recuerdo de nada, pues en ese momento me encontraba dormida en los brazos de mi padre. Mi madre dice, que el ambiente se sentía tan agradable que cuando el pastor hizo el llamado para todos los que querían recibir a Jesús como su salvador y permitirle cambiar su vida, ella pasó sin dudarlo, tanto que mi padre se quedó sorprendido y vio como ella se fue hacia adelante, hizo la oración y una alegría inexplicable invadió su cuerpo, empezó a reír con tanto gozo, hubo un momento donde ella reía y veía a los demás llorar que le dio un poco de vergüenza pero eso no impidió que dejara de hacerlo
-Tía ¿por qué lloran?- le preguntó mi mamá a su tía aun con una gran sonrisa en su rostro
-El Espíritu Santo nos toma de diferentes maneras- le respondió ella con una sonrisa de alegría
Mi madre recuerda este día a la perfección, ya que su vida de amargura y creencia en las tradiciones católicas se fueron, comenzó a vivir su vida completamente diferente.
Regresamos al Zulia y mi padre aun no creía lo que mi mamá había hecho hasta que ella empezó a molestarlo para buscar una iglesia. Para ellos fue difícil encontrar una que estuviese cerca, mi padre empezó a preguntarles a todos sus clientes fijos para saber de alguna, pero no encontraba ninguna. Después de tanto buscar, consiguió una llamada "Iglesia la Fe" y empezamos a ir todos los domingos.
Yo seguí creciendo y ya podía hablar claramente, tenía tres años de edad y aun veía a la niña. Un día aquella niña se fue hasta la caja del negocio de mi padre, allí estaba la cajera, los de atención al cliente, mi padre y mi madre. La niña cuando llegó hasta allá abrió la caja e hizo que la máquina de facturación sonara, provocando que todos los que estaba allí se asustaran, la cajera rodó con la silla lejos de la caja pues nadie la veía, yo le dije a mi mamá quien había sido y ella empezó a decirle con autoridad que se fuera porque no pertenecía a ese lugar, aquella niña se molestó y se fue por un tiempo, hasta que volvió aparecer dentro de la casa llorando. Recuerdo que lo primero que hice fue correr a donde mi madre para que fuera a ver a la niña
-Mami, mami. La niña está llorando, allí está. Está llorando- le decía a mi madre halándola por un brazo para que fuera a ver
-Maukari allí no hay nada- dijo mi madre con sus ojos abiertos de par en par
-Si hay, es ella, está llorando mami, está llorando- le decía yo para que hiciera algo
Después de eso, aquella niña no se fue y yo en mi inocencia, creía que era una amiga, tanto así que los primeros días que iba al preescolar, le tomaba la mano a mi madre y a la niña, mi madre siempre que me veía así me preguntaba con sus ojos abiertos de par en par, al parecer le asustaba la idea de que en verdad yo viera a alguien
-Maukari ¿Qué llevas en la mano?- me preguntaba ella con la voz temblorosa, pues a pesar de que era cristiana y oraba todos los días, no tenía conocimiento de los espíritus que rondan alrededor de los niños
-A la niña- respondía yo lo obvio
Todos los días era lo mismo y mi madre empezó a cansarse, por lo que llamó a su tía Justina, quien fue la que la invitó a la iglesia la última vez y le contó mi situación, ella le recomendó que cuando fuera así reprendiera en el nombre de Jesús.
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Historia de una Guerrera
SpiritualAtención: Basada en una historia real Esta historia trata de la vida de una guerrera de intercesión, el como logró avanzar y permanecer en la fe en Cristo Jesús a pesar de todas las pruebas, adversidades y los ataques constantes de las fuerza...
