Capitulo 26

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Trevize quedó paralizado con tremenda revelación. Era verdad, ese simple hecho mostraba que ella estaba desobedeciendo algo muy rígido en su construcción. De un humano no le hubiese extrañado la reacción, pero de un robot era absolutamente asombroso. Un robot violando la base misma de su existencia, las leyes de la robótica. Era algo increíble.

-No me crees, ¿verdad?

-Sí te creo, pero me parece increíble que lo hagas.

-Ahora estoy perdida. -dijo ella entre sollozos -Todos saben que los he traicionado. Todos los habitantes del planeta han oído telepáticamente que he violado la ley más importante de todas. Pero no me siento mal. No lo entiendo. Me siento libre por primera vez en mi vida. Y todo gracias a ti. Tú me has liberado, y te lo agradezco, pero ahora ya no puedo vivir aquí. Te seguiré a donde quieras. Marchémonos lo más pronto que puedas.

Ese cambio tan rotundo de la situación no dejó de extrañar a Trevize, quien sin demora se dirigió con ella a buscar a Pelorat y de una vez por todas alejarse de ese lugar. Ella lo seguía sin pronunciar palabras, como si estuviese por primera vez en su vida, desobedeciendo a su padre, a su mundo. Llegaron al lugar donde Pelorat estaba haciendo su guardia, quien al verlos llegar juntos se sintió asombrado por que Trevize había revelado a Liliz su plan de escape.

-No te preocupes. -dijo Trevize a modo de tranquilizar a Pelorat quien mantenía su cara de extrañeza -Ella irá con nosotros.

-No entiendo. No deberías haberle contado de nuestro plan.

-Ya lo conocíamos. -dijo ella -Todos los pensamientos que tienen son capturados inmediatamente antes que ustedes siquiera lo pronuncien. Es por eso que ningún transporte pasa por este camino, para evitar que ustedes puedan irse. Todos los transportes salen por otra salida, aunque un poco más larga.

-¿Y por qué nos lo dices? -preguntó extrañado Pelorat.

-No lo entiendo. Siento que tienen derecho a irse, y esa es una manera de ayudarlos. -dijo ella.

-Pero eso es traición a tu pueblo. Ellos deben saber que lo estás haciendo. -volvió a hablar Pelorat.

-Lo sé. -respondió volviendo a guardar silencio, como si esa fuera una vergonzosa declaración.

-Y ahora que todos saben que los has traicionado y que buscaremos la manera de escapar, ¿qué harán? ¿Qué hará tu padre?

-No lo sé. Me han aislado de sus pensamientos. Solo tengo conciencia de los sentimientos que están teniendo, pero no de sus ideas. Siento que están decepcionados de mí, porque los he traicionado. He echado a perder el plan.

-¿Qué plan? -preguntó Trevize ansioso por escuchar la respuesta.

-Ustedes son los primeros humanos que pisan el planeta en los últimos veinte mil años. Nosotros hemos evolucionado sin ninguna referencia hacia el ser más perfecto posible, pero nuestro logro no ha sido concluido. Ustedes los humanos verdaderos tienen algo que nosotros carecemos. No sabemos qué es, pero lo hemos detectado. La única manera de poder conocer más a fondo eso, es que ustedes se queden a vivir aquí.

-Quieren comparar su diseño humano con nosotros. Como si fuéramos animales de laboratorio. -dijo Pelorat concluyendo sus ideas en voz alta.

-Eso es exactamente lo que quiere mi pueblo. Por eso no quieren dejarlos ir.

-Entonces todo lo que me dijiste es mentira. Todos tus sentimientos eran falsos. -dijo Trevize sintiéndose traicionado en su amor propio.

-No, al principio lo hice por cumplir con mi pueblo, -dijo ella defendiéndose -pero poco a poco tu presencia me fue cambiando hasta tal punto que soy capaz de traicionar a todo mi pueblo por  ti.

BaleistaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora