Capitulo 27

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La alegría por haber encontrado una solución al difícil problema le dio nuevos ánimos y luego de dejar en reposo al resto de las  personas a quienes mantenía bajo su control mentalmente, se concentró en la mente de Liliz a quien primeramente informó de lo que iba a hacer y le solicitó su cooperación. Ella, asustada por lo que se le solicitaba para poder hacer de puente y a través de su mente entrar en las mentes de todos los demás habitantes, accedió resignada y cumplió todas las instrucciones que Bliss le iba dando. Luego de cierto esfuerzo mental de Bliss, logró ir poco a poco captando todas las imágenes y pensamientos de los habitantes. Primero vio y escuchó lo que un granjero estaba haciendo en ese momento. Era como si estuviera dentro de él. Rápidamente su conciencia saltó al interior de un niño que corría detrás de un perro con el que jugaba. Sintió incluso el olor del pequeño animal y una vez el niño logró capturarlo, sintió en sus manos la suavidad del pelaje del perro. La imagen nuevamente saltó y simultáneamente pudo percibir las sensaciones y pensamientos de dos personas que caminaban abrazados. A esta imagen se le agregó una y otra en forma sucesiva y Bliss fue percibiendo a través de Liliz la conciencia individual de cada uno de los habitantes. Ya el número de pensamientos que percibía le impedía concentrarse en la de un individuo en particular. Percibía un gran alboroto de imágenes y pensamientos que fueron conformando una gran supra consciencia la cual se podría considerar perteneciente a un único gran individuo. Eso le hizo recuerdo de su propia situación como persona individual y como parte de Gaia. Le resultaba fácil tomar a un individuo en particular y, como si fuera con una lupa, ingresar en él y percibir todas sus sensaciones y pensamientos. Sin embargo no resultaba interesante el ir saltando de esa manera en la mente de esas personas. Lo que importaba en ese momento era conocer la ubicación de la nave, por lo que Bliss se concentró en esa tarea y buscó en la supra consciencia esta información. Poco tiempo de esfuerzo le mostró la ubicación del lugar donde habían transportado la nave. Pudo determinar que esta había sido transportada a la ciudad, de donde irónicamente se habían alejado para buscarla. Una vez pudo ubicar exactamente la dirección del lugar donde la tenían, abandonó la mente de Liliz agradeciéndole por haberle permitido utilizarla. Cuando la liberó de su enlace, pudo seguir percibiendo las imágenes sin necesidad de utilizar a Liliz, aunque de una forma notoriamente más tenue. El poco tiempo que había estado en la mente de ella, le había permitido conocer finalmente el psico idioma que utilizaban en el planeta y por lo tanto hacía innecesario el utilizarla como traductora. Con esa nueva capacidad le resultaba mucho más fácil conocer lo que los otros sabían de ellos. Pudo percibir que los estaban buscando pero que no sabían dónde estaban, cosa que los tenían muy inquietos pues estaban acostumbrados a tener una supervisión psíquica permanente sobre todos ellos.

Bliss sintió la debilidad propia de las personas que han hecho un gran esfuerzo pero que no han comido ni bebido nada por un gran periodo de tiempo. Eso le hizo reconocer que tanto ella como los demás estarían en los límites de su capacidad física. No se habían sentido mal por el simple hecho que estaban bajo una condición hipnótica y eso les impedía sentir cualquier cosa de su cuerpo. Pero Bliss sabía que tendrían que regresar a la nave y eso significaba una nueva caminata, por lo que tendrían que estar en una buena condición física para nuevamente aventurarse a este nuevo esfuerzo. Tendrían que comer algo antes de marchar, eso era algo que no se podía ignorar, y la única fuente conocida de alimentos era la granja que estaba a algunos pasos de allí. Tendrían que entrar en la obscuridad de la noche y robar los alimentos que tanto les hacía falta. No teniendo tiempo qué perder, Bliss nuevamente guió a su rebaño de regreso al camino y una vez allí emprendieron la marcha de regreso. Luego de una caminata llegaron al mismo lugar donde muchos días atrás habían ingresado a la espesura del bosque para espiar a los granjeros. Una vez sentados bajo los mismos árboles de la anterior vez, esperaron a que se hiciera lo suficientemente tarde como para poder proceder a ingresar con mayor confianza en la granja. Cuando Bliss sintió que ya era muy tarde, indicó mentalmente a Trevize que la siga hacia la granja para proceder a robar los alimentos y el agua tan necesarios en ese momento. El resto de las personas permanecieron sentadas en el mismo lugar como si estuvieran dormidas. Una vez Bliss y Trevize hubieron llegado al lugar donde anteriormente habían visto que guardaban los alimentos, abrieron las puertas y protegidos por la obscuridad y por el silencio de la noche procedieron a revisar lo que era más fácil de transportar e ingerir. El agua la llevaron en los mismos envases en la que la encontraron. Una vez satisfechos con sus adquisiciones, lentamente y evitando hacer el mínimo ruido, salieron del lugar y mirando a todos lados avanzaron lo más rápidamente posible hacia la espesura del bosque. Una vez allí, todos comieron y bebieron mecánicamente, fruto del permanente control mental por parte de Bliss. Ella estaba segura de que no habrían actuado con esa tranquilidad de no haber estado en situación hipnótica, y más bien hubiesen devorado los alimentos con una incontrolable desesperación. Una vez desapareció todo el alimento que Bliss puso para comer en ese momento, les indujo un sueño profundo al que ella posteriormente acompañó. Al amanecer del día siguiente, ya satisfechos por un buen sueño y una buena comida, emprendieron nuevamente el camino hacia la ciudad. Una vez en la marcha, Bliss permanecía alerta para detectar telepáticamente la presencia de algún vehículo o persona en las proximidades, cosa que les salvó un par de veces de encontrarse con transportes que circulaban por el mismo camino que ellos. Al conocer esa situación antes que el vehículo esté siquiera visible a lo lejos, les permitió esconderse en la espesura y verle cómo avanzaba con la tranquilidad de saberse escondidos. Luego de una dura caminata que se prolongó por algo más de un día, llegaron nuevamente a la ciudad. Bliss sabía que ya habían sido considerados fugitivos, y que si alguien los viese daría parte inmediatamente a toda su comunidad, cosa que no era en absoluto conveniente. Para su fortuna la nave estaba retenida en el perímetro de la ciudad y resultaría más bien fácil el poder dar con ella, si lo hacían en un horario poco transcurrido como por ejemplo pasada la media noche. Sabiendo esa situación, decidió permanecer escondida con su rebaño entre la espesura de los jardines que rodeaban la ciudad, esperando que la luz del día se marchara para darle campo a avanzar hacia su meta. Mientras esperaba comieron las últimas porciones de alimento que habían traído consigo de la granja, cosa que preocupó seriamente a Bliss que sabía que no tendría de dónde más conseguir con esa facilidad, los alimentos tan necesarios para poder sobrevivir. El resto del día avanzó dando paso a la noche. Luego de una aburrida espera, y una vez estuvo segura que no había ninguna persona más caminando por los alrededores, Bliss se levantó con su rebaño de personas y se dirigió con la seguridad de alguien que conoce de años el lugar donde se dirigían. Una vez allí, procedió a abrir la puerta del depósito donde estaba segura escondían la nave Farstar, a la que pudo finalmente ver con su propios ojos sin necesidad de utilizar telepáticamente ojos de los habitantes del planeta.

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