La vacación se prolongó un par de meses más, tiempo que al principio fue muy bien aprovechado por Pelorat para estudiar los documentos de la historia antigua, pero que poco a poco se fue tornando aburrido. Bliss, al no poder comunicarse con Gaia para evitar sospechas de su capacidad telepática, estaba cada vez más triste. Trevize, quien disfrutaba más de lo que hubiese querido de la compañía de Liliz, sentía cada vez más fuerte el temor de un cambio de actitud de los habitantes del planeta.
Trevize despertó una mañana con la necesidad de marcharse. Ya no hallaba placentera su visita y sentía que debían irse lo más pronto posible. Liliz lo atraía pero igualmente lo oprimía con su comentario opuesto a su eventual partida. Se acordó de lo que habían pasado en Alfa, cosa que lo preocupó aun más. Tenía que hablar con los otros para de una vez por todas preparar su viaje, o más bien su huida. Por momentos pensó en ir a despertar a Pelorat y a Bliss para de una vez salir de allí, pero tuvo que refrenar su impaciencia y esperar a verlos en el desayuno para evitar despertar cualquier tipo de sospecha en los habitantes de aquel, hasta ahora, amigable planeta. Pero las cosas estaban cambiando, al menos así lo sentía él, y eso le inspiraba la urgencia por marcharse lo más pronto posible. Finalmente fue hora prudente para levantarse e ir, como todos los días, a tomar su desayuno con sus compañeros. Cuando llegó a la mesa, tanto Pelorat como Bliss estaban esperándolo acompañados de una fuente con abundantes frutas como todas las mañanas. Sin tener que decirse nada, ya Trevize intuía que ellos también sentían esa urgencia por salir volando en ese mismo instante. Lo único que deseaban en ese momento era poder contar con sus alas, es decir la nave Farstar. Para no despertar sospechas, tomaron su desayuno y luego de una breve y simple conversación, se levantaron y se fueron a seguir visitando las diferentes atracciones de la ciudad. Una vez alejados del hostal, y agradecidos por la ausencia de Liliz, finalmente pudieron conversar libremente sobre aquello que los incomodaba.
-Tenemos que irnos inmediatamente. -dijo Trevize una vez se sintió seguro de hablar, pero aun así hizo el comentario intentando no mover mucho los labios y en un tono de voz muy bajo, para asegurarse que ningún micrófono podría grabar esa frase.
-¿Pero cómo llegamos a la nave? -preguntó Pelorat con preocupación. La simple pregunta ya respondía afirmativamente que compartía el deseo de marcharse del lugar con la misma premura que Trevize.
-Ese es un problema, por que no tengo mucha idea de dónde se encuentra. De acuerdo a la posición del sol al atardecer durante nuestro camino que nos acercó a aquellas granjas, estábamos caminando al noroeste. Eso significa que ese camino tendría que ingresar a la ciudad por el sureste.
-Eso sería verdad si el camino en cuestión fuera recto en toda su extensión. -comentó preocupado Pelorat
-De acuerdo a lo que observamos durante nuestro viaje al rededor del planeta, todos los caminos eran muy bien diseñados y rectos, por lo que es muy probable que sea fácil encontrarlo.
-Lo único que nos queda es caminar a las afueras del pueblo y buscar ese camino. Mientras más pronto lo hagamos, mejor.
Caminaron durante poco más de una hora aproximadamente hasta que encontraron finalmente el ingreso del camino que buscaban. Tal como vieron la primera vez, el camino era una línea perfectamente recta y lisa que se perdía en el horizonte. Los tres se quedaron mirándolo como si de la salida de una prisión se tratase, y luego de permanecer un tiempo indefinido para sus mentes, Pelorat tomando la iniciativa puso sus pies en el camino iniciando su marcha de regreso a la nave.
-Pelorat. -llamó Trevize cuando se dio cuenta que su colega en realidad había iniciado su marcha y que los pasos dados no eran, como inicialmente había pensado, un pequeño paseo de reconocimiento.
-Vamos, -respondió este -no tenemos tiempo qué perder.
-Pero vamos a demorar demasiado, y eso no nos conviene. -le respondió. -Lo mejor es esperar que pase un transporte y viajar en él.
-Pero, cómo nos subiremos. -consultó Pelorat ya caminando hacia ellos y desistiendo de su marcha.
-Esperamos que pase uno que ingrese a la ciudad y lo seguimos para saber dónde es su estación de carga. Allí nos podremos subir tranquilamente y sin problemas.
-Pero, ¿cómo sabremos cuál de los transportes viaja en esta dirección? -consultó Bliss.
-Eso es lo que les iba a decir ahora. -respondió Trevize ya en voz baja dado que Pelorat ya había culminado su viaje de regreso -Bliss, tú nos has indicado que eres capaz de detectar el pensamiento que fluye en el planeta. Con la nave he detectado que no existe ningún sistema de comunicaciones tradicional, por lo que ellos dependen exclusivamente de su capacidad telepática para poder realizar sus trabajos y enviar sus órdenes. Eso mismo sucederá cuando tengan que enviar un transporte a la granja que conocimos. Nos subimos a ese transporte y con todas las comodidades viajamos hasta allá. Luego de una corta caminata estamos en la nave y listo.
-Pero todavía no logro comprender cabalmente los mensajes -respondió Bliss ante la mirada de sus compañeros de viaje.
-Entonces estamos perdidos. Si vamos caminando, de seguro que nos echarán de menos y nos saldrán a buscar. Cuando no nos encuentren en la ciudad, deducirán que hemos escapado y saldrán a buscarnos al camino que nos lleva a la nave. Como estamos avanzando lentamente, en pocos minutos seremos alcanzados por un rápido transporte, el cual nos traerá de regreso esta vez como prisionero. Bliss, con eso quiero decir que tienes que lograr interpretar esos mensajes, sí o sí. ¿Entiendes?
-Comprendo la situación, -respondió ella sintiendo en sí misma el peso de toda la responsabilidad -e intentaré hacer todo lo que nosotros Gaia podamos.
-Pero mientras tanto debemos esperar a que pase algún transporte. Pero si no pasa en un par de horas, tendremos que volver al centro de la ciudad para que no sospechen de nuestro plan, y continuamos mañana. Tenemos que ser muy cuidadosos por que con esta gente, o mejor dicho estos robots, solo podremos tener una sola oportunidad. Si la desaprovechamos, nunca más podremos salir. -La palabra robot utilizada para describirlos rivalizaba con la imagen de Liliz entregándosele. Todavía su mente no era capaz de asimilar la naturaleza robótica de tan sensible mujer.
El sentimiento de opresión que generaba las palabras de Trevize, aplastaron cualquier comentario o idea en la mente de sus dos compañeros. No creían que los habitantes del lugar tengan las intensiones que insinuaba Trevize con sus duros comentarios, pero igualmente sabían que no era la primera vez que tendrían que salir huyendo de un planeta aparentemente amigable. No habiendo ningún tema de conversación, con excepción del escape que planeaban y del que ya no había nada más qué decir, permanecieron en silencio durante el tiempo que habían definido anteriormente. Desafortunadamente en el tiempo que estuvieron esperando, no pasó ningún tipo de transporte, permaneciendo el camino que se extendía ante sus ojos, en la más profunda soledad.
-No hay mucho movimiento en este camino. -dijo Pelorat luego de dos horas de silencio, siendo este comentario el encargado de romperlo.
-Tendremos que irnos, -indicó Trevize -pero manteniendo vigilado el camino. Para evitar sospechas, nos turnaremos para vigilar este punto. Durante dos horas al día, cada uno de nosotros vigilaremos el lugar en diferentes horarios. Empezaremos mañana, hoy sería muy peligros continuar aquí.
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Baleista
FanfictionContinuación de la saga de LA FUNDACIÓN de Isaac Asimov. Golan Treviez, concejal de Terminus, luego de haber supuestamente concluido su misión de dar inicio al proyecto Galaxia, es guiado por la misma mano invisible que lo ha acompañado toda su vida...
