Gaia pudo, con este flujo de pensamientos, conocer finalmente la razón por la cual se desarrollaba tan colosal lucha de planetas. Debido a la gran distancia que los separaba del planeta Gaia, la fuerza que había tenido que emplear en su lucha era muy superior a la empleada por Baleista a una distancia infinitamente menor. Eso sumado con lo prolongado del combate hizo que poco a poco las fuerzas de Gaia se fueran debilitando. Gaia, consciente de esta situación, supo que no podría vencer si solo empleaba la fuerza mental para controlar la nave, y más bien tendría que utilizar su capacidad humana para poder vencer al planeta robot. Conociendo esta situación, Gaia decidió cambiar la estrategia empleada hasta ahora, liberando la nave al control de Baleista. La Farstar, controlada por un único ente, bajó suavemente hasta la superficie quedándose en esa posición y Baleista, considerándose vencedora de la lucha se mostró desafiante hacia Gaia. Esta, con la nueva estrategia psicológica en proceso, empezó a mostrarle las enormes ventajas del proyecto Galaxia, y el gran aporte que podría tener Baleista en el proceso de desarrollo del mismo. El proyecto Galaxia en el cual se unían como meta única todos los seres inteligentes de la galaxia entre los que estaban Gaia, la primera fundación, la segunda fundación y Daneel, podría ser también su meta. Gaia le hizo conocer las ideas de Daneel, el robot más perfecto de los desarrollados por Elijah Baley fundador de Baleista, en la que se expresaba la gran ventaja de integrar una naturaleza robótica en el desarrollo de Galaxia, elemento que hasta ese momento no se había podido encontrar, a excepción del propio Daneel que no viviría mucho tiempo. Baleista era, por lo tanto, el ingrediente que faltaba en este proceso, con el cual no solo sería mucho más grandioso, sino que haría mucho más rápido el lograr crear tan grandioso ser interestelar. De todas maneras Liliz ya tenía dentro de su vientre el alma humana que tanto necesitaban, y ese niño una vez nacido sería el encargado de propagar en todo el planeta, su naturaleza híbrida humana y robótica que tanto esperaban.
El efecto causado por este gran porvenir en el cual Baleista formaba parte importante del desarrollo, causó el efecto favorable calculado por Gaia. Bliss, consciente del plan que llevaba Gaia para permitirles salir del planeta, guió a Liliz hacia la puerta la cual se abrió de manera inmediata. Ella, sabiendo que no podría quedarse con Trevize, le lanzó una mirada de resignación y descendió de la nave. Ya afuera se encontraba su padre el alcalde, rodeado de un centenar de personas que los miraban sin rencor ni odio. Recibió a su hija abrazándola con un cariño que hacía muy difícil imaginar fuese originado por un robot, y que mostró que en realidad ya estaban muy cerca de ser tan humanos como ellos, más aun con el niño que nacería.
La puerta se cerró ocultando las lágrimas de Liliz de la vista de Trevize, quien sintió que en ese momento nuevamente recobraba el control de la Farstar. A través de los sensores de la nave, pudo ver a todas las personas que allí se encontraban, y vio que ya no había ánimos de lucha y que más bien los dejaban libres para emprender su viaje. El sentirse libre ya le quitaba la urgencia de despegar, pero sabía que quizá eso no duraría mucho tiempo y que tenía que salir lo más pronto posible. No entendía qué había pasado durante la lucha invisible, pero colosal, que se había desarrollado al rededor suyo. Pero la conclusión más lógica era que Gaia había logrado liberarlos a cambio de que dejen bajar a Liliz. Una vez con Liliz en la superficie, no se podría saber qué actitud tomaría Baleista hacia ellos, y por lo tanto lo mejor sería marcharse mientras se lo permitían. La Farstar se elevó lentamente ante la vista de los habitantes de la ciudad, casualmente al mismo tiempo que lo hacía la estrella que los iluminaba dando el nacimiento de un nuevo día. En realidad ese era un nuevo día en muchos sentidos, no solo lumínico. Era el nacimiento de un proyecto mucho más grande para Galaxia.
Gaia finalmente había encontrado un amigo, un compañero semejante a ella. Los que inicialmente fueron enemigos, ahora que se conocían tan estrechamente, conformaron una amistad muy grande y empezaron a conversar e intercambiar conocimientos y experiencias y sentimientos y sueños y muchas otras cosas que hasta ese momento no habían podido compartir en este hasta ahora solitario universo. La distancia que los separaba no era impedimento para poder mantener una conexión mental permanente, a través del cual se empezó a planificar el crecimiento del embrión de Galaxia. El poder que conseguía esta unión permitió tener la suficiente capacidad para poder conectarse poco tiempo después, con las mentes que conformaban el pequeño y poderoso grupo de consejeros de la segunda fundación. Con este tercer grupo de mentes desarrolladas, cada vez se sentía más cercano el nacimiento de Galaxia, cosa que fue muy satisfactorio para los tres.
La nave ya en poder de Trevize, viajaba girando al rededor del planeta mientras sus pasajeros permanecían mirándolo, quizá por última vez. Bliss mientras tanto, pensaba una y otra vez en su imposibilidad de aceptar que todos los viajes y experiencias que había tenido con Trevize, eran fruto de la casualidad. Había algo en él que escapaba a la comprensión incluso de Gaia, como si hubiese sido enviado por una consciencia mucho más elevada que ella. Lo mejor sería, se dijo, permanecer viajando con él mientras se pueda. De todas maneras ya se había acostumbrado a esa vida nómada. Trevize, luego de pocos minutos de permanecer mirando la superficie verde del planeta, indicó a la Farstar las coordenadas del salto hiper espacial que lo guiaría hacia las afueras del sistema planetario de Baleista. Tal como ocurriera en su último viaje cuando escapaba de la tierra, una vez más no tenía destino fijo hacia dónde dirigir la nave. Pero eso no preocupaba a Trevize, que sabía que el destino lo guiaría una vez más, hacia una aventura tan grandiosa como la que dejaba atrás. Lo único que entristecía un poco su semblante, era el recuerdo de Liliz y el pequeño niño, su hijo, que quedaba atrás. Quizá vuelva algún día, se dijo antes de lanzar la Farstar en un nuevo salto hiper espacial.
FIN
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Baleista
Fiksi PenggemarContinuación de la saga de LA FUNDACIÓN de Isaac Asimov. Golan Treviez, concejal de Terminus, luego de haber supuestamente concluido su misión de dar inicio al proyecto Galaxia, es guiado por la misma mano invisible que lo ha acompañado toda su vida...
