La llamada

406 31 5
                                        


Las semanas consecutivas a su reconciliación, Charlotte empezó una tanda de entrenamientos rocambolesca que la mantenía ocupada 16 horas diarias todos los días de la semana. No había descanso ni tiempo libre, no había tiempo para el ocio y los únicos instantes que tenía para relajarse y cerrar los ojos eran las horas de vuelo. Había estado en Shangai durante varios días, perdiéndose el evento en directo de Backlash. Becky había conseguido llevarse el cinturón azul y eso la llenó de alegría, después de meses y meses de diferencias. Paige rozaba la salida de la empresa con los dedos y no habían vuelto a establecer contacto, aunque todo parecía falso rumor. Desde su suspensión poco se sabía de la Antidiva, pero los Flair no eran conocidos precisamente por su honestidad ni por el interés más allá del propio.

Pese a que Zayn y Charlotte parecían haber limado asperezas, el canadiense no terminaba de fiarse del todo, no confiaba en ella. Cuando una persona tan tóxica como tu novia ya te ha dado varios palos, el no recibirlos no hacía sino acrecentar sospechas. Y por ello el hecho de saber que estaba todo el día ocupada y sin tiempo para nada que no fuera trabajo, le satisfizo. Se sentía mal por alegrarse de eso, pero no podía evitarlo, al fin y al cabo significaba que no tenía tiempo ni para ponerle los cuernos.

Después de dos semanas separados, volvieron a verse y por fin pudieron hablar cara a cara. Charlotte necesitaba urgentemente desconectar del estrés y Sami la echaba en falta.

Apartamento de Charlotte

Zayn: Había pensado en ir a hacer algo de piragüismo... llevo siglos sin practicar.

Charlotte: Mi padre estuvo haciendo la semana pasada. Este domingo va con unos amigos, ¿quieres que les pida un hueco? Seguro que alquilan un bungaló.

Zayn: ¿Pero estando con tu padre?

Charlotte: Nos lo encontraríamos para comer, pero tendríamos nuestra sala y nuestro dormitorio privado.

Zayn: No me convence demasiado la idea de hacerle compañía...

Charlotte: ¿Por qué, todo va bien?

Zayn: Sí... es solo que... no le caigo bien después de nuestras broncas.

Charlotte: Se tendrá que acostumbrar a verte.

Zayn se humedeció la boca e inspiró hondo.

Zayn: No quiero ir con él porque fue quien nos chocó. Creo que intentaba hacerme más daño del que me hizo.

Charlotte levantó la mirada del portátil, abriendo más sus celestes ojos de la impresión. Al final acabó soltando una risotada.

Charlotte: Deja de tomarme el pelo, anda.

Zayn: No te lo tomo. Él mismo vino a mi habitación del hospital y me amenazó. Estaba enfurecido porque oyó lo que te dije.

Charlotte: No, es imposible. Mi padre tiene mucho genio y es... un poco sinvergüenza, pero créeme, no sería capaz.

Zayn: ¿Por ti? Sería capaz de acuchillarme, estoy seguro. Y disfrutaría con cada rebanada.

Charlotte se fue poniendo en pie, apagando el ordenador y empezando a desvestirse.

Charlotte: Ajá... —dijo deslizándose la camiseta por su cuerpo, hasta quedar en sujetador. El luchador se acercó algunos pasos a ella.

Zayn: Vaya, creí que ibas a ser un poco más expresiva al respecto.

Charlotte: Pensándolo con mucho pesimismo... a mi padre a veces se le va la cabeza. Quizá pudo hacerte algo, pero me costaría creerlo del todo.

Problemáticos ( I )Donde viven las historias. Descúbrelo ahora