Desde su pequeño negocio, lo vio llorar, y no supo que le pasaría. Él creyó que nadie lo estaba viendo.
Una novela en la que al igual que la realidad, el amor, la felicidad y la muerte, conviven juntos.
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Abrazaba a su mascota, sabiendo que lo había extrañado mucho. Ese gato malcriado podía hacerla enojar mucho, pero ahora sólo quería sostenerlo. Juliette miró a Mark, con ese nerviosismo que la rodeaba desde casi la primera vez que lo había visto. Él ya la estaba observando desde antes, cosa que la hizo volver a enrojecer.
—Estaba buscándolo como loca, ya no sabía que hacer —dijo, mordiendo su labio mientras negaba con la cabeza—. ¿Cómo lo encontraste?
—Ah bueno, en realidad él nos encontró a nosotros. Más bien a Sugar —Señaló a la gata que seguía durmiendo sin mosquearse de nada—. Vive aquí, y al parecer son pareja. —Ambos sonrieron, mirando a los animales—. Aunque ahora que me dices... es raro si está operado, ¿no?
—Si... bueno, son sólo amigos. —Jul se encogió de hombros, divertida con la situación. Nunca se le cruzaría por la cabeza que Simón estuviera en ese casa del árbol. Ni que ella tampoco, con ese chico.
—Y... ¿qué tal con tu amiga? La notas extremadamente enamorada o... ¿es pasatiempo? No sé, los chicos no sabemos de eso. Apenas definimos nuestra situación sentimental como algo básico. Estás soltero o amarrado.
—Quizás la veo bastante enamorada-asintió, mirando hacia abajo, haciendo un rulito con el pelaje del gato—. No sé, creí que eran novios. ¿No lo son?
—No, creo que no. Nathan tampoco es que me cuenta cada paso en su relación, pero se lo ve bastante enganchado. Desde que la conoce y empezaron, ni ha salido de fiesta. Ya sabes... está en otra órbita.
Se hallaban sentados "modo indio", con las piernas cruzadas entre sí. La charla se les hacía amena, y el viento que entraba por los pequeños huecos de la madera, así como la ventana, los refrescaba. Juliette se olvidó por un rato de que Thania quizás todavía seguía en el parque. Aunque luego descartó la idea. Seguro se habría ido con Nathan por ahí.
—Si... es lindo por ellos. —La castaña subió un poco su mirada hacia él, mostrándole que era una humana y que también podía mirar a los ojos. Claro, siendo novata por completo—. A todos les gusta el romance, aunque sea una vez al año —rió, recordando la frase que había dicho. Mark la miró.
—Si... supongo que sí.
Después de culminar esa última oración, alguien lo llamó desde abajo. El chico se dirigió como pudo hacia la salida de la casita, mientras Juliette se apartaba un poco para dejarlo pasar, ya que el espacio era un poco reducido. Rogó que esa mujer no la viera con él ahí arriba. ¡Que vergüenza! ¿Qué iba a pensarse?
—Es tu padre.
—Ah. —Se sintió un suspiro de su parte. Su voz sonó un poco más triste segundos después cuando le dijo:—Espérame que ya vuelvo.
Y cuando estaba a punto de decirle que ya se iba, él bajó rápidamente del árbol. Definitivamente no iba a gritarle porque esa mujer la notaría, así que se quedó sentada allí, mirando a Sugar dormir, junto a su mascota que se había ido con ella. Quería irse, pero temía encontrarse a alguien y afrontar ese incómodo momento de "¡Hola!" "¿Quién eres?" "Ah, vine con Mark... no, no soy su novia". Tampoco sabía porque le preguntarían si era la novia, quizás sólo la dejarían irse. O quizás nunca la verían, así como al entrar, que todos se hallaban en la cocina.