Capítulo 13

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—Y ahora no me vas a decir que ese Mark te parece feo o un completo idiota como el susodicho Frank, ¿no? Porque parecía de lo más amable en llevarte para buscar a Simón

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—Y ahora no me vas a decir que ese Mark te parece feo o un completo idiota como el susodicho Frank, ¿no? Porque parecía de lo más amable en llevarte para buscar a Simón. —La rubia ni la dejó hablar, porque prosiguió rápidamente—. Y no te creas que no le pregunté a Nathan sobre él. Me dijo que es un excelente sujeto, tiene un buen trabajo y veinte años. ¡Podría ser él! ¿Entiendes? El chico.

—¿Estás loca, Thania? ¡Ni siquiera lo conozco! Apenas hablé con él ayer. No pienso en cada chico que veo por primera vez para que sea mi futura pareja —añadió, mientras buscaba algo con que amarrarse el cabello.

—Ya sé, ya sé. A lo que me refiero es que... no lo descartes. De hecho, analizalo como tu posible amor de verano... y mucho mejor... ¡de vida!

—No seas dramática —rodó los ojos su amiga—. Estoy bien sola. Además, quiero concentrarme en otras cosas ahora.

—Ay, no seas así, Jul. El amor te llegará, aunque no lo quieras o esperes. ¿Hoy va a tu casa?

—Si... —Quisiera haberle dicho que no, que no había podido alguno de los dos, pero le estaría mintiendo. Y para peor, quedaría al descubierto en cuanto la invitara de vuelta a las piscinas. Thania subió sus cejas de forma pícara.

—No le cierres las puertas de tu corazón a nadie, amiga. Quien sabe. —Esa última frase había sido con sinceridad. Deseaba lo mejor para la castaña.

—Está bien. —Asintió—. Pero no estaré pendiente de si me enamoro o al revés... si las cosas surgen...

—Surgen —culminó la otra, pasándole su delantal.

Ese día trabajaron incansables. Cada una quería terminar la jornada para poder irse a su respectivo arreglo. Y si, Juliette también. Le hacía un poco de ilusión buscar una canción para cantar en el festival. Además, Mark le era una compañía agradable. Aunque rogaba que sus padres disimularan sus actitudes de euforia y sobre-protección.

—¿Y qué tal con Nathan?—Le preguntó a la otra, mientras lavaban unas bandejas sucias—. ¿Algún progreso en la relación?

—Ayer nos besamos. —Sus blancas mejillas enrojecieron y Juliette abrió los ojos de par en par. 

—¡Cuéntame cada mínimo detalle! —La chica emocionada por el primer beso de su amiga, escuchó atentamente como la otra, nerviosa, le describía la situación.

Como a los quince años, las chicas habían hecho un acuerdo o pacto entre ellas. Ya estaban más grandes y sus vidas de adolescentes, comenzaban a  girar en torno de los chicos que les gustaban. Se prometieron no dar su primer beso, hasta que sintieran que en serio, aquella persona, les hiciera sentir las tres reglas básicas para su recuerdo perfecto. Primera: los típicos movimientos en el estómago, y si ocasionaban rugidos audibles a los demás, mucho mejor. Segunda: sudoración de manos. Tercera: Pensamientos de aproximadamente y mínimamente ocho horas diarias. Claramente, obviando que se lo contarían a la otra y buscarían su aprobación. Los chicos podían llegar a ser unos patanes. Así que, años más tarde, si bien Thania había salido con tres chicos, y Juliette con uno, ninguna había llegado a eso.

Mi querido Mark ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora