Capítulo 34

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A la mañana siguiente, se encontraba desayunando sola, porque eran las seis de la mañana, y nadie se despertaba a esa hora

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A la mañana siguiente, se encontraba desayunando sola, porque eran las seis de la mañana, y nadie se despertaba a esa hora. Mientras tomaba el contenido de su taza, se preguntaba como haría su traje. Primero se le había cruzado el de hacerse un atuendo a modo top con una falda corta, pero luego se arrepintió. Terminaría usando una especie de vestido, con solo un hombro, y cortado en vertical por debajo.

Se preguntó si habrían invitado a Mark. Aunque estaba casi cien por ciento segura, por la insistente manera de Danielle, por hablar con él. 

Un mensaje le llegó a su celular. El sonido, en el silencio de la mañana, fue tan fuerte, que la sobresalto y tomó rápido el teléfono, creyendo que todos lo escucharían.

>>Estoy intentando abrir los ojos por completo pero está difícil. Creo que rompí el récord de llorar y ahora mis ojos están a punto de estallar. Ya sé que voy a hacer, necesito que me acompañes, por favor.<<

Juliette teclea veloz, un poco asustada por los planes de la rubia.

>>¿Qué piensas hacer?<<

Después de cinco minutos recibe respuesta. Lava su taza, se seca las manos con el paño de cocina, y lee.

>>Voy a decirle que necesito un tiempo. Estoy confundida, y esas cosas...no sé, pero algo me saldrá. Saltémonos hornear por hoy, vendamos lo que tenemos, no puedo seguir esperando.<<

>>Está bien, espérame en la plaza<<

Ya son las siete, y sus padres estarán a punto de levantarse. Se apresura para salir, porque no esta de mucho animo para hablar esa mañana. No por nada, más bien se encuentra mal por su amiga y el chico rubio. Aunque la idea de que quizás pueda ver a Mark, no le desagrada en lo absoluto.

Toma su bicicleta, y al mirar a su alrededor, nota como una neblina espesa rodea el ambiente. Pedalea rápido, y llega en cinco minutos. Aunque se arrepiente un poco, porque el aire casi que se le va por completo. Thania ya se encontraba allí, y al estar a su lado, le da un abrazo.

—Gracias.

La casa de la señora Syson está a tres cuadras de la plaza central, asi que llegan en poco tiempo.

—Ay no, creo que esto es una tontería. ¿No crees que es tonto? Quizás solo debería fingir que nada ha sucedido. —La ve apretar el manubrio de su bicicleta celeste—. No, creo que debo ser sincera con él.

Ella misma se responde. 

Juliette no sabe que aconsejar. Aunque sabe que siempre es lo mejor decir la verdad, pero se imagina que en estos casos, hacerlo debe ser muy difícil.

—Bien, tocaré la puerta, seguro su abuela está despierta.

Después de unos minutos, la viejecita abre y sonríe hacia Thania, que también intenta hacerlo. Un aroma a jazmines sale de adentro, y Jul recuerda que están de temporada.

Mi querido Mark ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora