[ EPÍLOGO ]

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Harry y Louis llevaban dos años sin saber nada de Sam.

Ellos lo habían vuelto a intentar y había salido bien, pero nunca supieron qué pasó con el tercer integrante del triángulo amoroso que alguna vez tuvieron.

Nunca, hasta una tarde de marzo del año en el que Louis y Harry celebrarían su segundo aniversario juntos.

Cuando Harry aceptó el puesto de ayudante en el área de rehabilitación en el hospital de Londres, jamás pensó que tendría como paciente a Jacob, ese pequeño niño que tan solo tenía siete años cuando saltaba a sus brazos cada vez que iba a su casa a visitar a su hermano mayor.

Estaba revisando el historial de pacientes en el mostrador de la clínica cuando leyó su nombre, y se incorporó en su asiento, releyéndolo más de una vez por si acaso su vista había fallado.

Pero no, según su informe médico, estaría más de tres semanas rehabilitándose allí, tras haberse roto un ligamento en un partido de fútbol con sus amigos.

—Hola, cielo.

Se sobresaltó al principio, pero después encontró la mirada de su novio en el lado opuesto del mostrador y esbozó una sonrisa.

—Hola —le saludó, cerrando los archivos que tenía entre sus manos y saliendo del mostrador para llegar a su lado.

Cuando aceptó su trabajo en el hospital de Londres, tampoco pensó que un par de meses después, Louis encontraría un puesto en la unidad de neuropsicología de ese mismo hospital.

Teniendo en cuenta que trabajaban en alas completamente opuestas y que sus horarios no coincidían, no solían verse demasiado en el trabajo, pero cuando Louis tenía un descanso en su turno, siempre se escapaba para pasarse por su aréa sin siquiera avisarle.

Y vaya que le gustaba que lo hiciera. Más de siete meses viéndole en bata blanca y todavía no se había acostumbrado a lo bien que le quedaba.

—¿Estás ocupado? —le preguntó Louis, metiendo sus manos en los bolsillos de su bata y recargándose contra el mostrador.

—No, no demasiado —respondió con simpleza —. Acabo de terminar con un paciente y estaba revisando los informes de los de mañana. ¿Tienes un descanso?

—De diez minutos —dijo —. He gastado tres en cruzar el hospital para llegar aquí y gastaré otros tres para volver a mi puesto, así que solo me quedan cuatro para saludarte y decirte que te quiero.

Harry ladeó una sonrisa burlona, arqueando sus cejas.

—¿Ah, sí? —inquirió retante.

—Bueno —Louis chasqueó su lengua —. En realidad era de quince minutos, pero he gastado cinco en salir a fumarme un cigarro.

Harry soltó una carcajada, negando con su cabeza y conteniéndose el beso que quería pero no podía darle durante su turno en el trabajo.

—¿Qué tal el día? —le preguntó Harry entonces, acercándose a él para acomodar el cuello de su bata con discrección.

—Aburrido —admitió, devolviéndole el gesto y colocando uno de sus mechones de pelo tras su oreja —. ¿El tuyo?

Harry apretó sus labios antes de responder.

—Pues... aburrido —masculló, antes de decidir contarle lo que acababa de leer —. Pero... ¿sabes quién está en la lista de pacientes?

—Sorpréndeme —respondió Louis.

—Jacob.

—¿Quién es Jacob?

—Jacob, Lou —enfatizó con obviedad —. El hermano de Sam.

HousematesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora