Doce

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No lo resisti

#MaratónDeETYY

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Ethan

Al día siguiente fui a visitarla en la tarde, pues sabía que había estado en el instituto en la mañana, abrió la puerta del departamento y me miró bastante seria. Y ahora ¿Qué hice? Suspiro y se hizo a un lado para dejarme pasar, entre y me senté en el sillón, ella camino a la cocina sin siquiera mirarme. ¿Qué hice?

Empecé a repasar cada detalle del día anterior en mi cabeza, pero no encontraba algo que pudiera explicar su comportamiento.

-¿quieres café? –me pregunto con un tono bastante distante. Susurre un sí, ella volvió a la cocina

No entendía nada. Entonces decidí ir por respuestas, las mujeres pueden ser muy complicadas, pero Daniela no se puede quedar callada, lo sé. O al menos eso me gustaría creer. Entre en la cocina y la mire un momento mientras se movía por el espacio preparando el café.

-¿pasa algo? –quise ser directo.

-eres un mentiroso –y ahí estaba, sabía que ella no era la típica mujer que contestaba con un "nada", ella era directa y si algo le molestaba no tenía problema en hacérmelo saber. Ahora debía descubrir por qué me llamaba así.

-¿Qué hice? –me miró con el ceño fruncido.

-¿me tomas de estúpida? –Estaba enojada –me mentiste, dijiste que no tenías nada importante en la universidad. Alison dijo que debías presentar un caso con una compañera –volvió a su labor. Voy a tener que hablar con Alison, es la segunda vez que se pasa de bocona -¿Qué dice en su defensa, abogado? –siguió en tono divertido, yo sonreí. No estaba tan enojada.

-no voy a declarar nada antes de tener pruebas físicas –dije agravando mi tono de voz para sonar más serio.

-me alegra que diga eso -Saco su celular del bolsillo de su chaqueta y dígito algunas cosas, luego me lo paso. La mire con recelo –son pruebas –dijo con una sonrisa ladina, mire la pantalla y vi una conversación con Alison. Sí, evidentemente eran pruebas – ¿que contesta? –se cruzó de brazos triunfante.

-no puedo justificarme, me acorralaste –dije entregándole el celular, ella lo guardó, luego sirvió el café y me lo paso; lo recibí – ¿cuál es mi sentencia? –dije dándole un sorbo, estaba delicioso. Ella lo pensó un poco, mientras caminaba hacia la sala.

-está bien –dijo una vez sentada en el sillón café, yo la seguí y me senté a su lado –necesito un favor –tomó el café de mis manos y le dio un sorbo, luego me lo dio otra vez –tengo que recoger una medicina especial y no puedo dejar pasar más tiempo, sin embargo no sé dónde queda el lugar y mi papá está muy ocupado haciendo, también, lo que me corresponde a mí –supuse que le dieron incapacidad –así que debes llevarme.

-perfecto –la verdad no me parecía una sentencia, yo no tenía ningún problema -¿Dónde queda? –ella se paró y desapareció detrás de un pasillo, luego de unos minutos volvió con una bolsa en las manos, de la cual sacó un papel y me lo pasó.

Era en un consultorio que quedaba al norte de la ciudad, ahí se supone que le darían la medicina, pero a mí me parecía extraño, que solo le dieran eso. De acuerdo a la enfermedad que tenían, debían asignarle un médico de cabecera y hacer unos exámenes iniciales para tener actualizado el sistema, debían decirle cómo tratar la enfermedad (aunque creo que Daniela ya sabía cómo tratarla); no era solo recoger una medicina, tal vez ella no lo sabía, pero nos demoraríamos allá.

Entre Tú y Yo Donde viven las historias. Descúbrelo ahora