Treinta y uno. Parte 1

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En la Foto: Ala principal (salón de baile)

#EntreTuyYo

Daniela

Se podría decir que cada vez que tenía un evento importante Alison hacía de las suyas, no se si es porque yo le agradaba o porque amaba arreglar a la gente, es algo natural en ella.

-voy a ponerte unas sombras no tan profundas para que resalte más el tamaño y el color de tus ojos.

-te divierte mucho hacer esto ¿no?

-si, me gustaría dedicarme a eso, ¿Te imaginas? maquillar a famosos.

-¿Y por qué no lo haces?

-no es algo que aprueben mis padres, para ellos aun soy una niña caprichosa que no sabe lo que quiere, pero es mi sueño.

-si es lo que amas, deberías luchar por ello.

-no conoces a mis papás.

-cierto, pero si tus padres creen que eres una niña caprichosa, demuéstrales lo contrario, aprende a tener más responsabilidades y deja que te deleguen más tareas, así les probarás que estás lista para que te tomen como la mujer que eres.

-es complicado, ellos no creen que esto de maquillar sea una profesión ni nada de eso -hizo una mueca -gracias por tus palabras pero...

-deberías intentarlo, puede que no con el maquillaje, sino con otras cosas, no tienes que ir a la oficina de ellos y trabajar a su lado... tiende la cama, lava la ropa... coas que son muy pequeñas pero por algo se empieza. Ademas aun eres muy joven para estudiar una carrera, debes terminar la preparatoria ¿no?

-sí.

-puedes decirle a Mary que te de trabajo en su pastelería, dile que quieres ganar tu propio dinero y créeme que eso lo verán tus padres... no porque no te quieran dar plata, sino porque ven que ya quieres empezar a ser más independiente.

-puede que tengas razón -cogió el delineador -cierra los ojos.

Luego de unos minutos ya estábamos listas, pero cuando nos disponíamos a bajar entró Ginna en la habitación.

-se ven muy bien.

-lo sé -dijo Alison con emoción -voy al baño -me dejo sola con Ginna, de por si yo no le agradaba y para empeorar me miraba de una forma acusatoria.

-no te veías muy bien esta tarde -dijo cuando ya me disponía a ir a la puerta.

-me puse un poco enferma.

-¿te pasa seguido?

-no -parecía un interrogatorio.

-bueno, mira Daniela no se de donde saliste, pero te advierto que si estás jugando con mi primo la vas a pagar caro.

¿¡Perdón!? ¡Y esta culicagada que se creyó!

-¿Disculpa?

-lo que oíste -estaba muy sorprendida -puede que hayas engañado a mis tíos y hasta Ethan o mi hermano, pero a mi no me engañas, sé bien que eres una cazafortunas -eso colmó mi paciencia.

-escucha Ginna, no se de donde sacas esas conclusiones, pero primero, te voy a pedir que me respetes, yo en ningún momento he sido grosera contigo -mi tono era neutral, después de todo Ginna era una adolescente, no debía perder los estribos -segundo, si crees que estoy usando a tu primo para ganar dinero, estás muy equivocada, no necesito el dinero de nadie... tengo y gano mi propio dinero, con mis propios méritos, debo agregar.

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