¡Vamos, Regina, abrace a su esposa!

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Siete meses antes

Mary, todavía caída en el suelo, observaba a Killian levantarse, quitarse el polvo acumulado en sus botas, colocarse el cinto y respirar hondo para tomar el valor de decir lo que estaba a punto de decir

«Dile a tu hija que la amo y volveré a buscarla algún día, pero me tengo que ir antes de que sea tarde»

Mary sentía dolor por la caída, pero el dolor que sentía en su interior era infinitamente mayor. La morena sufría al pensar en Emma, pensar que su nieto podría no tener la posibilidad de conocer a su padre. Mary deseaba, al menos, que Emma estuviese allí para que le dijera al pirata que estaba embarazada y, quién sabe, hacerlo cambiar de idea. No podía quedarse allí solo mirando al hombre marcharse e ignorar el hecho de que podría impedir la tristeza de Emma.

Reunió toda la fuerza y el poco valor que le quedaban, se arrastró por el suelo, y consiguió agarrar una de las piernas del capitán antes de que este subiera al barco. Con airado impulso, con su nueva mano, clavó el garfio en el hombro de Mary para que lo soltase y lo dejase partir antes de que el barco desapareciera de una vez por todas. La mujer cayó de rodillas en el suelo debido el dolor sentido. Mientras sangraba, intento un último recurso. Tenía que decir la verdad.

«Ella...» se esforzó para respirar debido al dolor «Está...embarazada» comenzó a llorar «¡Emma está embarazada!»

Killian sintió un helado estremecimiento recorrerle la columna y casi perdió el equilibrio por el susto. Buscó donde apoyarse cuando sus piernas dieron señal de que no iban a mantenerse firmes en el suelo, y, finalmente, apoyó su cuerpo en el navío.

Su mente, inmediatamente, recordó el acuerdo que había hecho con Gold.

«¡Cocodrilo desgraciado! ¡Miserable! ¡Me lo va a pagar!» rezongaba solo mientras daba patadas al barco para soltar toda la rabia que tenía dentro.

«¿Qué estás diciendo? ¿Qué es lo que hizo Gold?» preguntó Mary aguantando el llanto ante el dolor que aún sentía en el hombro.

Hook miró a la mujer caída en el suelo, delante de sus ojos, e inmediatamente toda la ira que sentía hacia Gold pasó a ella. Si ella no hubiese dicho nada...Si ella sencillamente lo hubiese dejado marcharse como deseaba...El capitán culpó a Mary por estar sintiéndose un miserable. A él le dolía, pero debería dolerle más a ella. La culpa era toda de ella.

Aquella mano maldita, cargada de odio y rencor, estaba preparada para terminar lo que ya había comenzado, necesitaba poner fin a Mary, callar a la mujer para siempre. Hook levantó su garfio y, antes de que pudiese clavarlo directamente en el pecho de la morena, David, que todavía cojeaba debido al golpe recibido, vio al hombre dispuesto a matar a su esposa, herida y sin fuerzas para huir. Corrió lo más rápido que pudo y, sin pensárselo mucho, le dio un puñetazo en la cara a Hook antes de que una tragedia tuviese lugar ante sus ojos. Finalmente el capitán cayó al suelo desmayado.

«¿Estás bien?» preguntó David mientras levantaba a su esposa.

«¡Sí! ¡Hook...Hook lo sabe todo! Tuve que decirle que Emma estaba embarazada y...»

El capitán se estaba moviendo, faltaba poco para que el hechizo venciera y la Jolly Rogers desapareciera para siempre. Más que nunca, Hook no tenía elección, tenía que dejar Storybrooke y nunca más volver, en caso contrario, tendría que entregarle a Gold su hijo. Intentó pasar desapercibido arrastrándose por el suelo mientras David socorría a su esposa, pero Mary lo vio intentando escaparse soterradamente.

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