-Cap. 8.

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Era temprano. Me desperté gracias a los pequeños rayos del sol que traspasaban la cortina. Lo primero que hice fue mirar a mi alrededor. Me encontraba encima de Rubén, y este estaba completamente dormido, y su rostro era tan adorable en esos momentos que sonreí. Decidí despertarlo, pero de una forma peculiar.

Tenía la boca entreabierta, así que aprobeché y le di un beso. Seguía dormido. ¡Vaya sueño que tiene este chico! -pensé-. No me rendí, y seguí besandole, hasta que comrpendí que estaba diespierto cuando correspondió mi beso y se fue enderezando poco a poco mientras nos besabamos. Posó su ardiente mano en el hueco de mi cintura, aprisionandome a él. 

-Espera.-logré decir entre beso y beso-.

No tardó ni tres segundos en parar.

-¿Que ocurre?-preguntó, serio-.

-¿Por qué no?

-¿Por qué no qué?-preguntó-.

-¿Por qué no quisiste ayer...? ¿Es por mí?

Empezaba a preocuparme. Lo más probable es que no fuera suficiente para él, y no quisiera fundirse conmigo. En ese momento decidí no preguntar, ya que mis sospechas se convertirian en realidad, y yo prefería que continuara siendo sospecha.

-¿Qué?-preguntó, desconcertado-. ¡No es por tí! -exclamó, pero yo no estaba muy  convencida-.

-Si, ya.-susurré, intentando que no me escuchara, peor fallé-.

-Mira, niña tonta e hipersensible, -yo no le miraba- eh, ¿la muyayitah ehtá enfad'ah conmigo'h?-seguí sin mirarle, aunque no pude evitar que se me escapara una risita-.

-Pelirroja, si no quise que lo hicieramos, es por que no quiero que luego estés arrepentida.-me susurró-.

-¿Qué? ¿Estás preocupado por que luego esté arrepentida? ¡Eso es lo más absurdo que he oido en toda mi...!

-Puede ser, pero para mí no lo es... Mira pelirroja, para compensarte...-se separó de mi abrazo y se acostó en la cama- puedes hacerme lo que quieras.- Me miró con cara de violador de bosque y levantó y bajó las cejas varias veces. Me eché a reir-.

-¿De verdad, todo lo que quiera?-pregunté-.

-Oh, pue'h claro'h que si, muyayita...

No sabía por qué, pero Rubén tenia algo... inexplicable e indescriptible que hacia que cualquiera cayera rendida a sus pies, una actitud que enamora a cualquiera, y yo no habia sido la excepción. Lo que más me preocupaba era que, cuando me fuera a mi casa, ya no me quisiera más, y me olvidara. Aunque sabía que había esa posibilidad, decidí disfrutar el momento.

Me senté encima de su cintura, y apollé mi oido en su pechoo para escuchar los latidos de su corazón. Le latía a mil por hora.

-¿Qué le pasa a tu corazón?-pregunté-.

-Si tu supieras...-susurró-.

-Parece que se te fuera a salir del pecho.-susurré-.

-Stille, en tid siden at du tilhører ti.-oí que me susurraba, aunque no le entendí-.

Recorrí el mapa de su torso con las manos, maravillandome. Noté como su respiracion se aceleraba. Pasé de besarle la boca a besarle en el cuello, y escuché como de su boca salían pequeños gemidos, y me encendí mas. Empecé a desabrocharme el sujetador, pese a su replica:

-Pelirroja... no...

No le hice caso y me deshice del sujetador, lo tiré al suelo.

Se quedó unos segundos mirando la zona que acababa de liberar, con cara de embobado, y luego volvió a besarme.

Pero cuando todo iba perfecto, alguien entró a la habitación, provocandonos un enorme susto... y vergüenza...

Solo cuando te ví (Rubius&Tú)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora