Y me lancé sobre ella. Vale, no fui tan brusco, dado que lo último que haría sería hacerle daño. Pero si es verdad que me tumbé sobre ella con cierta brusquedad.
Volvimos a juntar nuestros labios, con tal vez demasiada pasión.
Su boca fue bajando poco a poco, hasta llegar a mi cuello.
Lamió el mismo con deseo, y pasó a mordisquearlo con delicadeza.
Entonces, en ese justo momento, perdí el control.
Tenia unos cables enganchados a distintas partes del cuerpo. No me lo pensé dos veces, y se los arranqué. El suero cayó al suelo, y se desparramó. Me dio exactamente igual, y seguí por donde me había quedado.
Empecé a besar su pálido cuello, mientras ella introducía sus delicadas manos debajo de mi camiseta. Eso me encendió más, y me separé de ella.
Pero me separé de ella para poder quitarle el sujetador con total libertad.
Primero me deshice de aquella ridícula prenda de hospital, y me dispuse a arrebatarle el sujetador.
Empecé a bajarle el sujetador de encaje negro con lentitud, (demasiada para mi gusto) y segundos después dejé al descubierto sus impresionantes pechos.
Dios, estaba a cien.
¿A cien? ¡Joder, estaba a doscientios por hora!
Pasé mis privilegiados dedos por sus impresionantes pechos, y bajé mi más que ardiente rostro hasta llegar a los mismos.
Y puede que suene muy pervertido, y nada romántico, lo sé, pero no pude evitar besarlos.
¿Qué? Llevaba mucho tiempo sin ni siquiera verlos. Pasé a besar su pezón de color rosado. Esto pareció excitarla a ella tanto como a mi, ya que...
-Rubén... —Gimió mi nombre—. Hazlo... Hazlo ya...
Y tanto que lo haría. Me separé de ella, y me puse de pie. Me quité la camiseta y los pantalones con brusquedad, mientras observaba las marcas rosadas con la forma de mi boca que había dejado en sus pechos.
Ya desnudo, me lancé sobre ella. Si, esta vez si me lancé.
Bajé mis manos hasta que llegaron a sus caderas. Bajaron un poco más, hasta llegar al centro de su excitación.
Le quité la única prenda que le quedaba, mientras rozaba con deseo sus muslos. Soltó otro gemido.
Besé su frente, ya que era nuestra vieja costumbre antes de... Ya sabes.
Y lo hice. Uní nuestros cuerpos. Pero no de manera dulce y delicada, como hacía siempre. Esta vez la "embestí". Soltó un más que audible gemido, y su cuerpo se arqueó de placer. Cerró los ojos con fuerza.
Seguí con un ritmo constante, mientras ella me hacía enloquecer con sus gritos.
-Muevete más deprisa... —Dijo entre gemidos.
Y la obedecí. Vaya que la obedecí.
Subí el ritmo, provocando que sus piernas se arquearan. Sentí sus manos en mi espalda, atrayendome hacia ella.
Nos besamos. Si, ahora podía disfrutar libremente de ella.
De pronto, algo pareció cambiar.
-Levántate. —Dijo.
La obedecí, extrañado.
Me empujó con delicadeza sobre la cama, y me acosté en la misma.
Se sentó sobre mi... Joder... Esto si que me estaba poniendo. ¡Joder, joder! Empecé a jadear, completamente excitado, cuando comenzó a cabalgar.
Mis manos fueron solas a su espalda, incitandola a que se moviera.
Uno, dos, tres... Uno, dos, tres...
Conté, para ver si mis gritos bajaban de tono, pero en vano.
Tras unos minutos en esta posición, decidí cambiar de posición.
La tomé en brazos, mientras ella seguía moviéndose. Gemimos. Vaya si gemimos. Más bien gritábamos. Empecé a besar su cuello.
-Para —Rió—, me haces cosquillas.
-Yo si que te aré cosquillas en otro sitio, pelirroja.
Reimos, mientras seguíamos haciendo el amor como dos enamorados. Dos enamorados bastante locos, la verdad.
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Solo cuando te ví (Rubius&Tú)
Fanfiction_____ es una chica tímida, que destaca por su cabello pelirrojo, que se mudará a Madrid intentando olvidar su oscuro pasado Aquí se topará con un chico, el famoso Youtuber Rubius. Inmediatamente cuando sus miradas se toparon, saltaron chispas. ____...
