-Cap. 21.

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P.O.V _____.


Miré hacia arriba, y ví a un chico con rostro de niño, que me miraba con cara de preocupación. Me sonaba bastante.

-Hola chica triste, ¿qué te pasa?-me preguntó aquel "extraño"-.

-Hola... nada.

-Puede que parezca un crío, pero no me trago eso.-y me tendió la mano para que me levantara. Se la tomé, y me levanté-.

Cuando me levanté, caí en la cuenta de que ese rostro de niño, y esa voz peculiar pertenecian a... ¡¿Alexby?!

-¡Eres Alexby!-exclamé-.

-¡Anda! Pensaba que no te darías cuenta nunca.-se rió, y yo me uní a sus risas-.

La verdad es que hacía unos segundos estaba llorando, y gracias a este chico ya volvía a reir. Parecía que contagiara el buen humor por donde pasara. Al ver que le miraba tan atentamente, esbozó una sonrisa.

-¿De qué te ries?-preguntó-.

-No lo sé, pero me has alegrado la noche.-le dije, y se lo agradecí con una grán sonrisa-.

-Me gusta cuando te ries.-susurró, y me ruboricé-.

-Bueno, ¿vamos a tomar algo?-me dijo, y supe que intentaba cambiar de tema. Yo accedí encantada-.

-¡Claro!

Mientras me guiaba hacia la barra, me dí cuenta de que teniamos casi  la misma altura. 

Nos sentamos, y él pidió una bebida para los dos, aunque no supe cual ya que no me sonaba el nombre.

-Bueno, ¿me vas a contar por que estabas llorando?-me dijo-.

-Bah, por nada importante...-susurré, y recordar la razón por la que me encontraba triste, provocó que sintiera un pinchazo en el pecho. Me erguí--.

-Quién lo diría, ya que te has vuelto a poner pálida...-susurró-.

No hablé.

-Parece algo gordo, así que si no quieres hablar de ello, no pasa nada.

Asentí, agradecida.

-Emm, me has caido bien... ¿que te parecería si me das tu teléfono, y yo te doy el mío?

-Vale. 

Le dí mi número, y él me apuntó el suyo en un papel, que guardé en el pequeño bolso de mano.

Pasados unos segundos se silencio, hasta que Alex añadió:

-¡Uff, que raro!-susurró, y parecía que hablaba consigo mismo-

-¿El qué?

-Nada, solo que todos los días la barra esta llena no, llenísima, y hoy no hay ni un alma.-miramos a nuestro alrededor, y nos dimos cuenta de que solo habían unas cuantas personas en la barra, y que había una especie de circulo alrededor de algo-.

-¿Qué pasará allí?-pregunté-.

-Ni idea... ¿vamos a ver?

-Vale.-accedí-.

Nos encaminamos hacía aquella dirección, y al ver lo que ví, el dolor resurgió de donde lo había escondido, ya que no era posible hacerlo desaparecer.

Solo cuando te ví (Rubius&Tú)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora