-Cap. 10.

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Llegué a mi casa y abrí la puerta de un tirón, ni siquiera me molesté en cerrarla, ¿que importaba? No habrá ningún ladrón en el edificio.-pensé-.

¿Por qué todo me tenía que ir tan mal? Hacia ápenas unas horas era la mujer más feliz del mundo, y ahora... me quería morir.

Y lo peor, ¿por que tenía que sentirme asi? ¡Por dios, si hacia solo unas horas que le conocia! Pero su forma de ser era... especial.

Le necesitaba como el aire para respirar, y lo peor es que sabia que no lo podría tener, ya que lo había más que comprobado... Y entonces, caí en la cuenta de que esa era la razón por la cual, no queria hacerlo. Me sentía desgraciada, todo iba mal otra vez. Entré en mi cuarto y hundí la cabeza en la almohada. Empecé a sollozar, y me pregunté por que las lágrimas no cesaban, ni el dolor, al contrario, aumentaban. No culpaba a Rubius, ¿que iba a hacer él al lado de desecho humano como yo? No deseaba verle, por que eso me recordaría que no podría tenerle. ¡Diablos! ¿Por qué sentía esto? Me sentía extraña. Escuché unos ruidos que provenian del salón, pero me dió igual. Todo me importaba una mierda.

Levanté un poco la cabeza, y ví que había llenado la almohada de maquillaje. A saber que pintas tendría mi cara. Cada vez que recordaba la imagen que minutos atrás había presenciado, volvían los sollozos. 

Noté como mi corazón dió un vuelco al escuchar una voz, que aunque ápenas conociera, la conocia a la perfección:

-Pelirroja, lo siento mucho.

Solo cuando te ví (Rubius&Tú)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora