Capítulo dieciséis

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Se me descolocaron los capítulos, este es el 16, leed primero el 15 (el siguiente es el 17 y después va el 15) y después este. Perdón y gracias <3

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Capítulo 16

Ya era un día nuevo, hoy era el baile. El motivo era el aniversario del instituto y hoy no había habido clases. Durante todo el día el grupo de alumnos encargados del baile se quedaron allí haciendo los últimos preparativos. Mientras tanto, los demás nos quedabamos en casa. Amelia había venido a casa de Bastian para prepararnos las dos juntas, y seguramente, mientras las chicas se pasaban el día preparándose, los chicos lo hacían diez minutos antes. Comprendía perfectamente porque había llegado Amelia tan temprano, llegó a las cuatro y el baile comenzaba a las siete.

Tras probarme unos diez vestidos, me decidí por uno. Un vestido precioso, un vestido blanco. La parte del torso no tenía tirantes, y por abajo, llegaba un poco más abajo de la rodilla. Me puse un bonito collar, brazaletes, unas bailarinas blancas y por último, en la orejas llevaba unas plumas grandes y blancas. Me maquillé bastante sencilla, con tonos blancos y plateados, parecía un angel. Amelia me tiño de castaño, quería ser peluquera. Después de un par de meses, el castaño ya asomaba por la raíz, así que me lo teñí. Me gustó, hacía tiempo que no veía mi cabello castaño y era bonito, y natural. Lo llevé suelto, planchado y con dos mechones a los lados recogidos con florecitas blancas que llevaba por todo el cabello.

Por fin llegó la hora, nuestros acompañantes estaban en la puerta. Abrí y quedé perpleja al ver la imagen que había ante mis ojos.

-¿Damon?- Amelia se acercó a él y le abrazó su brazo. Quedé perpleja cuando me dijo que era su pareja. Y mientras ella estaba tan feliz, Damon me miraba con una sonrisa que decía "a ver quien va a tener celos ahora", claro esta que yo no.

-Vamos Ax, ¿pasa algo?

-No, nada. Ah, ahora que lo pienso, Phoenix, él es Damon, él chico que me llamó ayer. Y Damon él es...- No me dejó acabar.

-Tu primo, ¿no? Es curioso, ¿no tenías a nadie mejor que te llevase al baile?

-Exactamente no es mi primo, pero da igual. Y no puede haber nadie mejor para llevarme a este baile-. Abrazé el brazo de Phoenix al igual que Amelia con Damon y salimos de allí.

Después de un día lleno de vestidos, maquillaje, zapatos, peinados y sorpresas, llegamos a nuestro destino. El baile. Era en el gimnasio del instituto, no tenía mucho de gimnasio, ya que era una simple sala donde al fondo, había un cuarto con todo tipo de materiales deportivos. El grupo de alumnos que se encargó de la decoración se había lucido. Era todo bastante colorido, pero a la vez era bastante moderno.

Todavía se notaba la ausencia de personas, pero Amelia y Damon se fueron a la pista de baile. Solitarios en el medio de la pista de baile, eran observados por Phoenix y por mí que nos encontrábamos en las gradas. No parabamos de reír y cuchichear sobre los pasos de baile de Damon y sobre como lo miraba Amelia.

La pista ya estaba llena de gente y Phoenix fue a buscar algo de beber para los dos. Miré al centro de la pista y ahí estaba él, Nate. Parecía que buscaba a alguien y nuestras miradas se encontraron, parecia como si estuviesemos solos, nosotros dos y nadie más. Su mirada tenía amor, pero a la vez miedo, lo podía ver en sus ojos y a la vez oler ese temor que le reconcomía por dentro. Seguía mirandolo, esa mirada intensa, sabía que el se sentía desnudo ante tal acción de mi parte pero no pensaba apartar mis ojos de él hasta que hiciese algo. Mis sentimientos hacia él no iban a cambiar de un día para otro, al igual que a él le pasaba conmigo.

Llegó Phoenix, debía ponerle un apodo a ese chico, ¿Ph? No ¿Nix? Suena a tía, no ¿Pho? Suena a cuando alguien tiene gases y los suelta, todos dicen "Fo", era imposible. Me tendió el ponche y lo cogí, pero seguía con la mirada en Nate.

-Ax, ¿Estás bien? ¿Qué te pasa? Respóndeme-. Miró hacia donde yo tenía clavada la mirada y lo vió, vió al chico que había huido de mí y ahora se encontraba en medio de la pista de baile observandome-. ¿Quién es?

-Nate, el que me dejó-. Mi voz sonaba fría, tétrica. Nate fue valiente y se le ocurrió una idea, dejar de mirar. Bravo, que valiente, nótese mi ironía. Ya podía mirar a P. ¿P? ¿Pe? ¿P? No esta mal, he visto películas en las que a los protagonistas se les llama por su inicial, eso me gustaba-. Oye P, ¿cuánto tiempo me quedé "eclipsada"?

-¿P?- Soltó una carcajada- ¿Desde cuando? Bueno, pues unos cinco o diez minutos. ¿Bailamos?

Salímos a la pista de baile, y después de unos veinte minutos en ella P chocó contra alguien. Nate, otra vez. ¿Es que la vida me odia o algo así?

-Más cuidado por donde vas-. Dijo Nate mirandome rápidamente e intentando pasar "desapercibido"

-¿Yo? Yo no me he movido de aquí, he estado aquí, en este mismo lugar desde que empezé a bailar con mi cita-. Me imaginó que sería una cita la mía y la de todas las chicas-. Ahora que lo pienso, tú eres el maldito retrasado que la dejó.

-Sí ¿Y? La dejé porque me salió de los huevos, es mi vida así que no te metas pedazo rufian.

-¿Pero qué coño te he hecho para que me hables así? Y otra cosa, ¿rufian? ¿De verdad?- Contemplaba la escena como una tonta al igual que Mandy, la acompañante de Nate-. Sabes, no te la merecías. Ax, si este es el tío por el que tanta amargura, estás loca de atar.

-Ya está. Parad. En primer lugar, yo no estoy loca de atar y mucho menos por este tío, no soy de esas que se suicidan si su novio rompe con ellas. En segundo lugar, Nate déjame en paz de una maldita vez, me ignoras, me evitas, pero a la primera de cambio, te metes con... Él. Y tercero y último, si te metes con él, te metes, conmigo.

No sé como pero cuando me dí cuenta todos nos miraban, a nosotros cuatro y a nadie más. Acabamos peleando, chicos contra chicos y chicas contra chicas. Mandy y yo no parábamos de tirarnos de los pelos y por suerte, no salímos calvas. Me acuerdo de que gritaba y no paraba. También me acuerdo de que me conseguí soltar de Mandy e ir hacia P y Nate que se encontraban mojados por el ponche y tirandosé la comida que había sobre la mesa. Yo gritaba parad, pero nada, ellos a lo suyo.

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