Antes de empezar quiero decir algo. Pues bueno, he comenzado una nueva "novela" en Wattpad. No es ninguna historia, sólo opino sobre los libros que leo y las historias de Wattpad.
Y feliz cumpleaños a Zayn :3 21 añitos ya, que fuerrrrrte JAJAJAJAJAJA <3
__________________________
Capítulo 19
Y ahí estaba la persona que hoy, me había traumatizado de por vida. Ese chico que aunque no quiera creérmelo, todavía sigue en mi corazón. ¿Por qué lo sé? Fácil, estoy confundida. Mi corazón dice que lo quiero pero mi mente se niega rotundamente, de ahí la confusión. Dejé que mis amigos se adelantaran para poder hablar con él. Tenía que perdonarlo, se merecía esto, pero yo no era tan cruel. Se que en el fondo el también me quería. Y podía averiguarlo, con mi "lector de mentes cerebral", pero no lo haría. No utilizaría mis poderes, jamás. Exepto para teletransportanme de mi casa a la de Bastian, claro esta. Yo quería una vida normal, y eso era lo que tendría. Una como la de todos los demás, sin trampas. Al fin me acerqué a nadie y le dije:
-¿Qué quieres Nate?
-Nada, yo... Es que te ví ahí con ese chico y...- Calló. Todavía estaba en trance pero ¿por qué? Se que me "quiere" pero a lo mejor se lo tomo a mal, como que tenía novio- Perdón, no debí haber hecho nada de lo que he hecho hoy, si pudiera volver atrás en el tiempo...
-Da igual, no pasa nada. En vez de volver atrás, se puede olvidar todo. No creo que pueda, ha sido un trauma que me quedara de por vida- solté una pequeña carcajada-, pero puedo hacerlo.
Pasó la tarde y finalmente, Phoenix y Amelia se fueron. Era viernes, yo siempre iba los sábados, pero los domingos no.
-Hermanita, ¿podrías venir el domingo? Te tengo una sorpresa.
-Lo intentaré, ¿y qué es esa sorpresa?
- Si te lo digo, dejaría de ser una sorpresa.
- Jo, vale-. En el tiempo que llevaba aquí, Bastian no me había preparado ninguna sorpresa, pero estaba ansiosa-. ¿Qué te parece si en vez de venir el sábado vengo el domingo? Podría hacerlo así, algunos fines de semana vengo los domingos y otros los sábados.
-Perfecto. Ahora vete, que seguro que papá está preocupado-. Y efectivamente, lo estaba.
Cenamos en el gran comedor (que serviría para unas veinte o más personas y sin embargo, siempre éramos nosotros tres) y me fuí a la cama. Por lo que oía, era el momento. Y aparte, creo que me había perdido algo, mi madre no se comportaba así, le costaba esfuerzo y ahora hablaba con cariño.
-Amor, descansa un poco. Te pasas día y noche metido ahí abajo.
-Lo sé, lo sé. Pero es que estoy trabajando en algo, para el cumpleaños de la niña.
-Me alegro por ello, pero todavía quedan unas semanas. Te dará tiempo. Vamos a la cama, tienes que descansar.
Bajé a huntadillas por la escaleras, y gracias a los ronquidos de mi padre nadie me oyó. Había descubierto el modo en el que mi padre pasaba todas esas pruebas. Había un contraseña, Qua redit necistis. Llegué hasta la puerta, ¡por fin me libraría de la profecía! La abrí. Era un viejo almacén, la paredes eran estaterías llenas de libros y había mucho polvo. No me extrañaría que hubiese rosters; los roster eras criaturas híbridas horribles, eran ratas pero peor. Tenían colmillos tan grandes y afilados como para desgarrar cuellos, orejas enanas pero con una gran capacidad audífona y no tenían miedo a nada.
Tristemente mi "superstición" era cierta. Pero no habían rosters por el suelo corriendo, no. Mi padre tenía el techo lleno de jaulas con todo tipo de aterradoras criaturas, entre ellas los rosters. Gracias a dios que había un cristal que no separa y que no me dejaba oír sus gritos ya que estaba insonorizado. Sacudí mi cabeza e intenté buscar una luz para poder buscar mejor. Había suficiente luz como para dejarme ver detalles resaltados como los ya nombrados, pero no era suficiente para mi búsqueda.
Al fin, encontré la luz y la encendí. La primero en lo que me fijé fue en algo que había al fondo. Algo grande pero que una manta no dejaba ver. Me acerqué y supuse que era mi regalo, ya que en el manto ponía mi nombre. Lo destapé. Un trono. Una lágrima deslizó por mi mejilla. Me dolía hacerle esto a mi padre pero no había otra manera de salvarlos a los tres.
En ese sótano había de todo menos una corona y un bastón. Me rendí. Iba a salir por la puerta cuando ví algo extraño. En la estantería que se encontraba a la izquierda de la puerta, había un libro que resaltaba entre todos. Un bonito libro dorado, gordo y de título "Las respuestas a la vida". Ms acerqué e intenté sacarlo, de inmediato la estantería comenzó a girarse dejando paso a otra sala. Conté hasta tres y entré. Era una sala bastante acojedora, como las de las películas de navidad americanas. Con su chimenea y la alfombra. Cuadros, un par de plantas y más cosas. Sobre la chimenea había una caja de cristal que dejaba ver su contenido, una corona y un bastón. Abrí la caja y saqué los objetos, ahora las cosas eran más fáciles pero la pregunta era ¿qué debía hacer ahora?
ESTÁS LEYENDO
Inframundo
RandomHasta el momento, yo seguía encerrada en aquel tétrico castillo, pero lo que no sabía era que mi vida pudiese dar un giro tan grande en apenas días y luego, mi historia continuaría.
