Capítulo veintisiete

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Capítulo 27

-No puedo decírselo a mis padres, me matarían.

-Es un asunto serio, debes decírselo.

-Pero...

-Pero nada, baja ahí y díselo.

-Está bien. ¿Puedes abrazarme? Por favor.

-No hace falta que lo pidas- musitó, y me abrazó.

Las lágrimas recorrían mi cara, y él las secó. Tener un hijo era una gran responsabilidad y me iba a costar cumplir con ella. La otra opción es darlo en adopción, pero no podía. Mi hijo iba a crecer con sus padres y no se hable más. No tengo ocupaciones, me paso el día en mi casa. Y si necesito ayuda, tengo una familia numerosa que me ayudará.

-Mamá, papá... necesito hablar con vosotros. Phoenix, eres mi mejor amigo, puedes quedarte si quieres.

-¿Has estado llorando? Tienes los ojos rojos cariño.

-Tu madre tiene razón, ¿qué pasa?

-Yo...- y entonces mi hermano apareció inesperadamente por la puerta con un cachorrito en la mano-. ¡Qué monada!

-¿Lo quieres? Es tuyo.

-¿De dónde lo has sacado, hijo?- mi madre siempre era la que hablaba primero.

-Yo también quería hacerle un regalo a Axelia.

-¡Gracias!- me lancé sobre él y lo abracé.

-¿Puedes continuar con lo que estabas diciendo? Parecía importante -dijo mi madre.

-Y lo es- no pude evitar volver a comenzar el llanto-. No, no, estoy bien. El problema es que... estoy embarazada- según lo dije, mi hermano se levantó del sillón, pero mis padres y Phoenix seguían petrificados en el sofá.

-¿Dónde está ese capullo? Lo voy a reventar.

-No ha sido su culpa. Me olvide de tomar la píldora. Lo siento, lo siento muchísimo. Yo... no quería- mi madre se levantó y me estrechó entre sus brazos y repetía una y otra vez "tranquila, todo se solucionará", pero yo seguía llorando y hablando-. Me siento avergonzada e hipócrita. No debí haberme olvidado.

Una voz resonó desde la escalera:

-Ya se lo has contado, por lo que veo. Será mejor que me vaya, creo que deben tener un momento en familia. Sra. Hades, Sr. Hades... con su permiso.

-Espera- me sequé la lágrimas y seguí-, ¿qué harás con tus padres?

-No lo sé, no creo que lo mejor sea contarlo. No me comprederán. Me meterán en un internado y me moriré allí dentro.

-Cuentaselo a tus padres. Es más, se lo contaremos. Juntos.

Llegué a casa de los Pilsbury y toqué el timbre. Me habían invitado a comer ese domingo, mejor dicho, Nate me había invitado a comer. Su padres se negaron pero los convenció.

Almorzamos unos exquisitos espaguetis a la boloñesa y nos sentamos en la sala de estar. Un silencio llenaba la estancio, era incómodo, así que lo rompí.

-Los espaguetis estaban deliciosos. Tiene una mano exquisita para la cocina, Sra. Pilsbury.

-¿No crees que estás un poco gorda? No deberías comer tanto- ¿Cómo se atrevía?

-No le hables así a mi novia, Tolola. Te ha hecho un cumplido- me podía defender sola, y lo iba a hacer. Iba a acabar con todo de una vez por todas. Sus hijas estaban sentadas y calladas obsevando la situación. Les daba miedo, igual que al Sr. Pilsbury.

-Corrección, mamá.

-Miré, si quiere que sea vulgar, igual que usted lo seré, Tolola. Tu nombre me dan ganas de vomitar. Y si estoy gorda, pero lo estaré aún más. Estoy embarazada, sí, de Nate. No me mire así. Usted ha estado embarazada dos veces, si no me equivoco- lo solté todo de golpe, mientras que las hermanastras de Nate sonreían como si hubiesen vencido, el señor Pilsbury se quedaba sentado y callado. Tolola, tenía cara de hipócrita y era natural.

-Pues sí, he estado embarazada dos veces- ví como la hija mayor, Lucy, bajaba la cabeza. Ahí había gato encerrado.

-No me lo creo.

-¿Será niño o niña?- musitó Eleanor, la hermanastra pequeña.

-No lo sabemos, todavía. Espero respuesta, Tolola- antes de que pudiese responder, Lucy habló.

-Estáis muy tensas. Dejádlo ya.

-Sé que tú sabes algo. Y te sientes culpable de ello. Si te tiene amenzada, da igual, dilo. Irá a la cárcel y no te hará nada. Creéme, no tienes nada que perder- todos la mirábamos con compasión.

-Lo siento, no sé nada.

-Sí que sabes, se te nota. Te conosco Lucy. Tú no eres así- Eleanor parecía tener el mismo entusiasmo, pero a la vez miedo que yo. Lucy cerró los ojos y lo dijo todo de golpe.

-Eleanor, no es Eleanor. Yo, no soy Lucy. Tal vez sólo lo supiese Tolola, pero cuando todo sucedió yo tenía algo de memoria. Y el otro día lo recordé todo. Tolola me amenazó diciéndome que si no me callaba, me mataría y haría parecer que fue un suicidio. Eleanor es... Dorothy- y entonces abrío los ojos, se acercó a Nate y continuó-. Tu hermana no murió, Nate. Ella era muy pequeña para acordarse, no iba a saber quien eras. Tolola estaba casada, pero tenía un amante. Ese amante era doctor. Luego se divorció y ella sobornó a el doctor para que le diese dos niñas. Y esa fue su mentira. Una mentira que ha durado años. Sólo murió tu madre, Nate- el padre de Nate seguía sin dar crédito, y entonces ví como algo húmedo salía de su ojo.

Tolola había huido.

Ya no estaba allí.

-Presentaré la denuncia, la encontrarán.

-Lucy, espera. ¿Qué harás tú? Dorothy volverá con su familia.

-Sólo tenía a mis padres, y murieron. Me he criado con Eleanor, perdón, Dorothy y la considero mi hermana al igual que a ellos mi familia- miré a Nate que me dirigía una mirada cómplice. Y dijo la mejor noticia del día, aparte de que Dorothy seguía viva.

-Os iréis a la vieja cabaña u os quedaréis aquí. Vosotros elegís. Yo me voy con Axelia, viviré con ella.

-De eso nada, es peligroso quedarnos aquí. Nos iremos los cuatro a Nueva Orleans. Reservaré los vuelos lo más pronto posible- hace dos segundos derramaba lágrimas, y ahora ya no tenía corazón.

-Me equivoqué con usted. Es una persona horrible, no tiene corazón. Tal y como dijo Nate. No se va por que ellos corran peligro, se va por mí. Juro que no vendré jamás por aquí. No verá a su nieto nunca y no molestaré. Pero por favor, no se lo lleve.

-Nos iremos mañana por la mañana. Conseguiré vuelos asegurados- me tiré al suelo y comenzé a llorar.

Desperté.

Sola.

Sin nadie a mi lado.

Pero había una carta:

"Querida Axelia:

Lo he intentado de mil maneras pero no lo he conseguido. Anoche te dormiste en la alfombra de mi casa de tanto llorar. Te prometo que volveré antes de que nazca. Quiero ir a las ecografías y si mi padre no me deja volver, me escaparé. No quiero abusar de tus poderes, sería un poco tostón estar llendo y viniendo todo el día. Prefiero dejarlo.

Llámame, te quiere,

Nate."

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