Capítulo 16 ☺

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Capítulo 16 ☺

La única manera en la que me desahogaba verdaderamente, era en el gimnasio golpeando sacos de arena o haciendo ejercicio hasta que mis músculos temblaran debido al esfuerzo.

Supongo que eso explicaba el por qué no había salido de aquí en todo el día. Era sábado, tenía tareas que hacer y debería estar en la biblioteca haciéndolas, pero la verdad era que no tenía ni gota de ganas.

Aún no lograba entender cómo era que anoche había saltado en un inflable infantil, me había tomado fotos con Nick y especialmente, no lograba entender cómo era que no le di un golpe en la cara cuando me hizo cosquillas.

No sabía por qué había hecho eso. Los estúpidos videojuegos me habían hecho olvidar que estaba con Nick Drummond en una jodida cita a la que él me había forzado a ir.

Y cómo si eso no fuera el colmo, el gran imbécil de Zack había corrido el rumor de que Nick y yo habíamos salido a uno de los restaurantes más caros del muelle.

Ahora todos me veían extraño, y eso, para ser sincera, me sacaba de mis casillas. No me gustaba ser el centro de atención y menos por un chisme horrible como ese. Incluso la zorrilla de Agatha Fitzgerald se había atrevido a fulminarme con la mirada en la cafetería por la mañana.

Pero cuando viera a Zack, le daría con un zapato en la cara…

Golpeé al saco que estaba frente a mí, llena de coraje, y lo seguí golpeando hasta que los brazos me dolieron.

—¿Qué tal tu cita de ayer, Marine Hollander?

Esa estúpida y miserable voz me hizo que me volviera rápidamente hacia Zack, que sonreía maliciosamente, sin dejar de verme.

—Lo vas a pagar caro— lo amenacé, negando levemente con la cabeza y apretando la mandíbula.

—Lo dudo— se encogió de hombros.

—¿Me estás retando?

Dios, cómo quería plantarle un porrazo en la cara.

—Sí, ¿por qué no?— contestó como si nada.

Bien.

Dándole un empujón por la espalda, lo arrastré agresivamente hasta el ring, en donde estaba Marcus entrenando a los chicos nuevos que habían entrado a box este año.

—¿Van a pelear?— preguntó Marcus.

Asentí.

—Sí.

Rápidamente, bajó a los chicos del ring para ponerlos a correr alrededor de todo el gimnasio. Agradecida, me abrí paso entre las ligas del ring y subí.

—Qué bien has escogido, Marine— Marcus me dio unas palmaditas en la espalda—. Zack es de los mejores boxeadores; practicar con él te servirá para la próxima pelea.

Fruncí el ceño.

—¿Cuándo es?

—Luego de las vacaciones de navidad. En enero.

Asentí.

Zack subió al ring con una sonrisita victoriosa. Apreté los puños fuertemente…

—Bueno, ya lo saben… nada de mordidas, golpes debajo de la cintura o cabezazos intencionados— dijo Marcus como siempre.

Zack y yo asentimos.

—Bien.

Él  y yo chocamos guantes, como siempre antes de cada pelea y nos pusimos en guardia.

Let it GoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora