Capítulo 28 ☺
Ni Nick ni yo teníamos auto, la tía Harper se había llevado el suyo y Haley se había largado con su novio (del cual, por cierto, no tenía ni idea de su existencia hasta hoy) en su Volkswagen; razón por la cual, tuvimos que caminar hasta la parada del autobús, que por cierto, no estaba nada cerca de la casa.
Acababa de ponerme ropa limpia y debido a la caminata, ya me encontraba sudando como cerdo en primavera. En cambio Nick, parecía fresco como una lechuga, como si el calor de Miami no le afectara en absoluto.
—¿Qué me ves?— preguntó enarcando una ceja.
Sonrojada, por no poder ser más obvia, me volví hacia el lado opuesto.
—No te estaba viendo.
—Claro que sí.
—Que no.
—Que sí.
—¡Está bien, sí!— me rendí, molesta.
Él sólo rió mientras veía mi ceño fruncido. El autobús, por suerte, no tardó demasiado en pasar por ahí; el conductor se detuvo frente a nosotros y ambos subimos.
Cuando tomamos asiento, observé a Nick que miraba por la ventana, sonriente. Parecía entretenido mientras veía los edificios de la ciudad y las personas que caminaban por ahí.
—¿Qué?— pregunté.
—Es mejor de lo que me había pensado— se volvió hacia mí, señalando la ventanilla.
Asentí.
—Lo es.
—¿Por qué dejaste esto para ir a Eastbourne? No lo entiendo.
Suspiré, nerviosa.
—No, ya sé que no lo entiendes— susurré lo suficientemente bajo como para que no me escuchara.
Antes de que me diera cuenta, ya habíamos casi llegado hasta la parada del supermercado. Debíamos darnos prisa en encontrar un pollo al que podamos rellenar, sino queríamos que la tía Harper se diera cuenta de todo lo que habíamos hecho en su ausencia.
Seguro que si veía la cocina y el rollo de papel hecho cenizas en el fregadero, no volvería a dejarme sola en su casa.
—Coge un carrito— le ordené a Nick, señalando los carritos del supermercado que se encontraban en una sola fila.
Nick frunció el ceño.
—¿Por qué yo?— preguntó, recordándome a un niño pequeño.
Me crucé de brazos. La mirada que le lancé en ese momento no se hubiera podido expresar mejor con palabras.
—De acuerdo, de acuerdo— dijo Nick levantando las manos—, sólo no me mires con ojos de toro loco.
Le di la espalda para poder sonreír debido a lo del toro loco. No iba a perder mi orgullo riéndome frente a él por la manera en la que me acababa de insultar ¿no?
Unos segundos después, Nick se acercó arrastrando un carrito.
—Bien, vamos.
Cruzamos las puertas automáticas del supermercado para encontrarme con un supermercado completamente remodelado. Los pasillos habían sido cambiados y no me podía ubicar.
Quizá esto tomara un poco más de lo que habíamos pensado, después de todo…
Entonces me encontré con la mirada acusadora de un guardia de seguridad que nos miraba con recelo. Eso era lo que más odiaba de entrar a una tienda o, en este caso, a un estúpido supermercado: Había cientos de guardias de seguridad que te miraban como si fueras la ladrona del siglo y te hacían sentir como si en verdad lo fueras.
ESTÁS LEYENDO
Let it Go
RomanceMarine Hollander es una boxeadora temida en la universidad Gilmore. Se caracteriza por tener un muy mal genio, reaccionar impulsivamente y golpear a quien se le ponga al frente. Nicholas Drummond es un chico recién transferido de la universidad de L...
