Capítulo 42 ☺

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Capítulo 42 ☺

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(Narra Nick)

—Porque te quiero— solté finalmente.

Esperaba que Marine no lo notara, pero estaba temblando  y no precisamente del frío que hacía a esta altura.

Observé a Marine, que los ojos comenzaron a brillarle al tiempo que esbozaba una sonrisita algo tímida al escuchar mis palabras. Me gustaba ver sus distintas expresiones, pero esa sin duda era la mejor de todas. No se le veía muy seguido, una mirada como esa.

Abrí los ojos como platos cuando ella me echó los brazos al cuello. No pregunté por qué, sino que al instante le rodeé la cintura con mis brazos y la levanté del piso dando vueltas.

Me divertía escuchar los chillidos que hacía cerca de mi oreja. Era sorprendente, pero a una chica tan dura y fría como ella le daban miedo las alturas… y las tormentas.

Sin duda era única. No había dos como ella en todo el planeta, estaba absolutamente seguro.

—Eres un imbécil, ¿sabías eso?— gritó en mi oído mientras le daba vueltas en el aire.

Reí.

—Sí, creo que ya lo habías mencionado unas ochenta y cinco o quizás ochenta y seis veces— respondí recordando todas esas palabrotas que me había soltado cuando apenas nos habíamos conocido.

—Qué payaso eres— exclamó soltando una risita infantil— Yo también te quiero.

Abrí los ojos como platos, sorprendido.

¿Qué?

¿Qué era lo que había dicho Marine? No. Seguro me estaba volviendo loco, esa no era la clase de cosa que Marine soltara fácilmente…

Probablemente había escuchado mal.

—Espera, ¿qué?— pregunté seriamente al tiempo que la regresé al piso.

Cuando Marine se incorporó,  se cruzó de brazos.

—¿Enserio me vas a hacer repetirlo?— se quejó rodando los ojos adorablemente.

Pude notar sus mejillas algo rosadas, lo que me hizo querer abrazarla. Lo mejor de su personalidad era de que a pesar de que ella se quisiera hacer la fuerte o quisiera pretender ser fría como una roca, no lo era en absoluto.

En el fondo, Marine era todo lo contrario a eso aunque ella no lo quisiera aceptar.

—Es que… creo que no escuché bien— dije medio en broma, a pesar de que era enserio.

Sonreí burlonamente.

Marine apretó los puños, como siempre lo hacía cuando se molestaba.

—Entonces te jodiste, porque no pienso repetirlo— respondió firmemente con el ceño fruncido—. Jamás.

Menuda chica obstinada la que tenía enfrente.

Sabía exactamente lo que tenía que hacer enseguida. Observarla de cerca unas cuantas veces sin que ella se diera cuenta desde que la había conocido había sido útil, ahora ella era casi predecible a mi parecer.

No, no era un acosador. Simplemente me había intrigado su manera de actuar desde que me había lanzado la pera en el muelle aquel día. Recordaba ese dolor como si hubiera sido ayer; había tenido que usar una bolsa de hielos.

Además, no siempre yo lo hacía a propósito. La mayoría de las veces ella se encontraba en donde yo estaba, no era algo que yo planeara o pudiera evitar.

Let it GoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora