Desperté por la mañana, y ya era sábado,el día de la fiesta. Sofía como siempre seguía dormida, yo me aburría así que decidí dar una vuelta. Me vestí y cerré la puerta suavemente para no despertar a Sofía. Seguí todo recto por el pasillo y bajé las escaleras. Me dirigía al restaurante Scott para desayunar algo.
-Seguro que Sofía se enfada porque no la he esperado-pensé
De repente cuando estaba a punto de abrir la puerta del restaurante, sentí una mano en mi hombro. Me di la vuelta y vi a un chico un tanto familiar ¡era Adam! Sólo lo había visto de lejos y siempre rodeado de gente. Es un chico alto, moreno y de ojos azules. Muchas chicas le llaman "príncipe" pero yo no creo ni de lejos que él lo sea. En ese momento tampoco estaba sólo, había unos chicos que parecían ser sus "amigos" esperándole en un coche. Aunque creo que esos chicos solo están con él por su dinero. Adam me miró, su mirada me ponía nerviosa, no creo que le pueda soportar.
-Hola Isabella
-Hola Adam ¿cómo sabes mi nombre? ¿Me conoces?
-En realidad no nos conocemos personalmente. Conseguí tu nombre por unos contactos
-Entonces ¿por qué me has invitado a tu fiesta?
-¿Quien sabe? Tal vez me intereses- dijo con un tono burlón
-¿yo?
Él acercó su cara a mí y yo retrocedí, me arrinconó. Estaba deseando que se largará ya.
-Vendrás a mi fiesta ¿no?
-Sí-dije en un tono bajito porque me sentía incómoda de tenerlo tan cerca.
Alejó su cara y retrocedió
-Bueno pues te veré allí-dijo mientras se marchabaLo ví irse y subirse en el coche. Podía con sólo mirar su cara ver lo narcisista e hipócrita que era. De verdad no quería ir a aquella fiesta pero si no lo hacía Sofía y Rachel podían estar en peligro. Entré al restaurante y pude ver a Rachel sentada en una de las mesas. Fui hacía allí pero cuando me acerqué más pude ver a Patrick sentado enfrente de Rachel. Decidí no molestarlos ya que parecían muy acaramelados. Me pedí una tostada y un zumo de naranja. Cuando terminé , pude ver cómo Sofía entraba al restaurante.
-¿Por qué no me has esperado?-dijo un poco enfadada
-Porque tenía hambre y me aburría
-Pues podrías haberme despertado
-Tú ya sabes que ni un terremoto te despierta-dije riéndome
-Bueno ya no importa, porque esta noche es la fiesta y hoy por fin ligaré con un chico guapo, inteligente , rico y bueno-dijo fantaseando
-Tú y tus fantasías, Sofía
-No son fantasías, mírate a ti y mira a Rachel. Las dos habéis encontrado chicos que parecen casi perfectos.
-Nadie es perfecto Sofía y además si existe el hombre que tú dices no creo que esté en esa fiesta. Allí sólo habrá hijos de papá. Ricos que se creen superiores a nosotras.
-Déjame con mis sueños. Tú has podido viajar en el tiempo, cosa que se cree imposible.
-Bueno sueña todo lo que quieras, es mejor así.
-ClaroSofía desayunó y yo esperé hasta que ella terminará. Ella se fue con unos amigos de clase y yo me dirigí a mi habitación. Me aburría así que estuve leyendo un libro bastante interesante sobre los antiguos griegos. Este hablaba de las hazañas de Alejandro Magno y sobre su misteriosa muerte. Me encantaba, Alejandro Magno me ha encantado desde que era niña. Podría decir que es mi personaje histórico favorito, siempre fue tan valiente y aunque murió muy joven, consiguió todo un imperio.Cuando miré mi reloj ya era la hora de comer. Llamé a una pizzería y pedí una pizza, ya que Sofía estaba con sus compañeros y Marco estaba liado con trabajos de la universidad. Llegó la pizza y comí. Ahora no sabía qué hacer , así que seguí leyendo. Hasta que llegó Sofía.
-¡Venga! Vamos a prepararnos para la fiesta. Yo me ducharé primero, así que tú ve preparando la ropa
-ValeSofía se metió en la ducha y yo saqué los vestidos del armario y los zapatos. También saqué el maquillaje y todo lo demás. Sofía salió de la ducha y seguidamente entré yo. Cuando salí ella tenía su pelo seco y peinado. Sofía tenía que ayudarme con mi pelo porque yo era un desastre. Siempre acababa dejándome el pelo mojado. Ella secó mi pelo y lo alisó. Empezamos a maquillarnos. Yo decidí ponerme un maquillaje más discreto y natural. Cuando terminamos nos vestimos a toda prisa. Habíamos quedado con Rachel a las ocho. Guardamos todo y salimos de la habitación.
Antes de irnos a la fiesta, toque a la puerta de Marco como habíamos acordado. Él abrió la puerta y al verme quedó asombrado.
-Estás guapísima, Isabella
-Gracias- dije sonrojada
-Si pasa algo en la fiesta, llámame, que iré a por ti
-Claro, ojalá pudieras venir
-A mí también me gustaría ir con una preciosidad como tú
Sonreí avergonzada y le miré a los ojos. Estaba totalmente enamorada de él, pero para mí el amor aún era un misterio.
-Que te diviertas- dijo Marco diciendo adiós con la mano
-Gracias
Volví con Sofía, que me estaba esperando.
-Eres muy lenta
-Anda, vamos- dije
Llegamos hasta el punto de encuentro y allí estaba Rachel. Cogimos un taxi y nos dirigimos a la fiesta.
-¡Que nervios!-dijo Sofía
-Ya ves-dijo Rachel
El taxi se detuvo y pagamos al taxista.
Estábamos en la puerta del local, era una pasada
-Guau- dijo Sofía
-Es sorprendente-dije
-¿te imaginas que esto fuera nuestro?-dijo Rachel
-Montaríamos unas pedazo fiestas-dijo Sofía
Había un portero en la puerta mirando nombres en la lista. La cola era bastante larga pero el portero era rápido pasando lista. Pronto nos tocó
-Nombre-dijo el portero
-Isabella Rodríguez-dije
-Aaa, sois vosotras. Entrad
Nos miramos las tres preguntándonos que habrá querido decir.
Pasamos dentro del local. Había una música muy alta y muchas personas bailando y bebiendo. Todos iban disfrazados. Podías ver un montón de luces de discoteca.Nada más entrar sentías la adrenalina en tu cuerpo. Íbamos haciéndonos camino entre la gente para conseguir llegar a la barra. Sin esperarlo alguien me cogió del brazo y me arrastró ,entre tanta gente no podía ver nada. Intentaba llamar a Sofía que veía como se alejaba, pero no me escuchaba con la música. Por fin salimos de toda esa gente y pude ver que era Adam.
-¿Que se supone que haces?-dije tirando de mi brazo para que me soltara
-Te llevo a un sitio secreto
-¿Y si no quiero ir?
-Te llevaré a rastras
Él siguió andando, no pude soltarme de él. Abrió una puerta que daba a una pequeña habitación. En la que había un sofá y una televisión
-¿Por qué me has traído aquí?-dije nerviosa
-Para hablar un poco más tranquilos
No sabía si creerle. Me senté en el sofá.Se hizo el silencio mientras él se echaba alcohol en una copa.
-¿Quieres una copa?
-No, yo no bebo
-¿Por qué?
-Es una larga historia
Se sentó
-Me gustan las largas historias-dijo con una sonrisa traviesa
-Lo siento, pero no tengo ganas de hablar de eso ahora
-Entonces ¿de que quieres hablar?-dijo mientras se acercaba más y más a mi
-No lo sé, no te acerques tanto
-¿Por qué no? Sé que te gusto
-No me gustas
-No lo niegues
Se acercó más a mí y empezó a besar mi cuello y metió su mano bajo mi falda ,tocándome las piernas
-¡Para! ¡Déjame!
-No pienso parar
En ese momento fue a besar mi boca, debía evitarlo de cualquier manera. Le pegué una bofetada en la cara con todas mis fuerzas.
-Joder con la niña
-¡Nunca te besaré y tampoco me acostaré contigo! Vete olvidando de mí porque nunca te corresponderé
Empezó a reírse
-¿corresponderme? ¿Tú? Yo sólo hice esto por una apuesta, quien se acostará primero con una de las tres ganaba.
-¡Eres un cerdo! Sabía que no podía confiar en ti
Me levanté para irme y me volvió a coger.
-¿Creías que era un príncipe? ¿Y que me enamoraría de ti?- dijo burlándose de mí
-Nunca creí que fueras un príncipe y además no me enamoraría de ti ni muerta
-No pienso perder esta apuesta-me dijo tan serio que hasta daba miedo.
-Pues ya has perdido
Tiré con todas mis fuerzas y conseguí soltarme. Empecé a correr y me camuflé entre la gente. Debía encontrar a Sofía y a Rachel. Busqué una puerta parecida y la encontré. Abrí la puerta y vi a Rachel y a Sofía tiradas en el suelo aterrorizadas y a dos amigos de Adam. Me puse al lado de ellas.
-Largaos
-No pensamos hacerlo-dijo uno de los chicos
-¿No os da vergüenza violar a unas pobres chicas? ¡Sois unos cerdos!
Llegó Adam y los tres nos acorralaron.
-Ya veréis lo que os pasará por llamarnos cerdos-dijo el otro chico
-No tenéis escapatoria-dijo Adam
-Sí que la tenemos
Cogí las manos de Rachel y Sofía. Lo único que pensaba era salir de allí. Cerré mis ojos.
-Ayúdame colgante. No me falles ahora-pensé
El colgante escuchó mis plegarias y comenzó a brillar nuevamente. La luz nos envolvió y desaparecimos . Cuando pude abrir mis ojos pude ver a muchas personas observándonos sorprendidos. Estábamos en un teatro. ¡Un teatro griego! Y parecía que habíamos aparecido en medio del escenario, interrumpiendo así la obra.
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La leyenda del colgante
काल्पनिकUna antigua leyenda cuenta que alguien del mundo será elegido para ser el dueño del colgante mágico. La elegida es Isabella, una chica alegre, que ha conseguido realizar su sueño de estudiar en Londres junto a su mejor amiga Sofía. Allí conocerá a M...