Ha pasado casi una semana desde que Tayler es mi guardaespaldas y aunque he tratado de hablar con mi padres para que todo esto termine, ellos no ceden.
Por otro lado, todo ha sido casi normal, por suerte Tayler no es alguien que se meta en lo que no le importa y respeta mi espacio personal, aún que de tener a alguien que te sigue a todos lo lugares a los que vas, no es agradable.
Es sábado y como es costumbre, mi madre insiste en que vaya a una de sus reuniones con sus "amigas" que más bien lo único que les importa es enterarse de las vidas ajenas.
- No pienso ir - le repetí.
- Pero Nora, nada te cuesta ir solo una vez en tu vida. - dijo arrastrando la última palabra, parecía ella la hija en lugar de yo.
- No me gusta - le dije - Aparte tengo otros planes.
- ¿Tu? Tú nunca sales los sábados.
- Pues hoy si - mentí - Iré a una fiesta.
- No te creo.
- Pues si no me crees puedes preguntarle a Tayler, el escucho cuando me invitaron ¿Verdad? - yo le dedique una mirada de ayuda.
- Así es señora - dijo un poco inseguro.
-Ves- ella hizo un puchero, ugh. Odio cuando hace eso. - Entonces ya será en otra ocasión.
Yo me levante de la mesa junto con mi libro que no había podido leer por las interrupciones de mi madre, así que salí al jardín, obvio Tayler se movió conmigo.
- No está bien decir mentiras - dijo a mis espaldas.
- No tienes por qué seguirme en mi casa - dije en vez.
- Nadie sabe lo que puede pasar. - Yo puse los ojos en blanco -
- Y ¿Que planea hacer? - lo mire confundida - no fue invitada a ninguna fiesta. - fue más específico.
- Eso no es asusto tuyo.
- Lo fue cuando me metiste en esto - Dejó de hablarme de usted.
- Mira, estoy tratando de leer en paz, así que o te vas y me dejas sola o dejas de hablar. - dije fastidiada. - el levanto las manos en forma de defensa.
- Lo que diga - dijo por último.
A las seis de la tarde estaba saliendo de mi casa, aún no sabía que haría, pero ya se me ocurriría algo. Tome mi celular y le mande un mensaje a Halsey.
¿Hay alguna fiesta o algo así?
Ella respondió en seguida.
¿QUEE? No me digas que dejaras de ser una mojigata. Estoy en el bar enfrente de la escuela.
Leí su mensaje, tome mi bolsa y salí. Haría lo que fuera con tal de no ir a una de las reuniones de mi mamá. Tayler ya estaba ahí afuera, como era de esperarse. Subió en el lado del copiloto y yo arranque sin decir nada.
- Deberías de quitarte la corbata. - El me miró y alzó una ceja. - Lo digo por qué iremos a un bar. - aclare.
- No creo que sea buena idea. - dijo.
- Lo es, hazlo. - No dijo nada y lo hizo, también se desabotonó los botones del traje y algunos de la camiseta, ahora si que se veía más relajado y... guapo. - ¿Por que los tatuajes? - pregunte sin pensar.
- Cada uno tiene su historia - dijo sin perder la seriedad.
- Debes de ser una persona muy interesante entonces. - el levanto la comisura de sus labios.
- No tienes idea.
No dije nada más y seguí manejando. Minutos más tarde ya estábamos en nuestro destino.
- Pareces nerviosa - dijo.
- Es que no vengo mucho a estos lugares.
Vestido así, hasta podrían pensar que es mi pareja, pensar eso me hizo ponerme mucho más nerviosa. Entramos en el local y a lo lejos vi a a Halsey, parecía que ya había tomado un par de tragos por qué estaba bailando muy explícitamente. Camine hasta ella con Tayler detrás mío, en cuanto me vio, me abrazo.
- ¡Creí que era mentira que vendrías! - Gritó más de lo necesario. - Y vienes muy bien acompañada.
Ella se acercó a Tayler y le dio un beso en la comisura de sus labios, el no hizo nada, sólo se dejó besar.
- Necesito un trago. - dije y fui hasta la barra. Un chico que estaba ahí, se acercó a mi, no era feo y tampoco parecía tener malas intenciones, y creo que ya lo había visto antes en la escuela, así que empezamos a platicar.
- ¿Así que derecho eh? - dijo.
- Si. Es muy pesado pero aún así me encanta - respondí, no sé por qué pero por instinto busque a Tayler con la mirada, estaba parado a lo lejos al lado de una chica rubia, ella parecía tener mucho interés por él, pero el solo miraba hacia dónde yo estaba.
- Y ¿Que te parecería escaparnos de tu guarro? - preguntó haciendo que yo lo mirara.
- No lo creo - dije, parecía demasiado bueno para ser verdad.
- ¿Entonces es verdad lo que dicen? - yo lo mire confundida. - Primero coqueteas con los hombres y después los bateas, eres una perra mala.
Sus palabras hicieron que mi sangre ardiera, así que levante la mano y la estrelle en su cara, nunca le había pegado a alguien así que al parecer me dolió más a mi que a él. Los que estaban a nuestro alrededor empezaron a hacer bullicio, el solo tomo su cara y me miró con furia pero con una sonrisa.
Tayler llego hasta donde estábamos unos segundos después, me tomo de la mano y me saco del lugar casi a rastras. Ya afuera estaba más tranquila, aunque aún no entendía por qué ese chico había hecho ese comentario.
Tayler pidió mi carro y mientras esperábamos nadie dijo nada hasta que subimos en este.
- Ahora me contaras por qué golpeaste a ese imbécil. - pidió.
- No es importante.
- Lo tengo que saber, es mi trabajo. - Yo suspire.
- Me dijo que soy una perra mala - ahora qué yo lo decía sonaba gracioso, así que solté una pequeña risa.
- Pero lo dijo por alguna razón ¿no?
- Me propuso que nos escapáramos de ti, y yo dije que no. - el sonrío un poco. - No soy de irme con extraños.
- Eso es bueno.
- También me dijo que coqueteo con todos y que después los bateo - Añadí.
- Eres tan ingenua que no te das cuenta - dijo en voz baja.
- ¿Darme cuenta de que? - voltee a verlo.
- ¿Podrías mirar a la carretera mientras manejas? - dijo un poco incómodo y acomodándose mejor en el asiento. Yo lo hice no sin antes mirar una de sus manos tatuadas que apretaban el asiento. ¿Tenía miedo?
- Bueno, entonces me dirás de que no me doy cuenta. - volví a decir.
- Tu, provocas a los chicos, pero no te das cuenta. - ¿Que? Como era eso posible.
- ¿De que hablas?
- Con tu forma de hablar, la forma en la que meneas tu cabello y cuando pasas tu lengua por tus labios. - Me quede en shock, ni siquiera yo me había dado cuanta de eso.
- No tenía idea de que hago eso - dije.
- Tu no, pero los demás si. - Hasta él, dije en mi mente.
No volvimos a decir ni una sola palabra, solo conduje de regreso a mi casa. Otro fin de semana sin salir.
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Mi Guardaespaldas. (TERMINADA)
Teen FictionNora tenía la vida que cualquier chica de veinte años desearía, sus padres son dueños de una de las empresas más reconocidas del país y parece que tiene una vida perfecta. Hasta que los problemas empiezan a llegar a su vida, cuando alguien entra a s...
