Tardo unos segundos en asegurarme de que el dolor que siento es por el golpe contra el suelo y no porque la bala haya impactado en mí. Set a mi lado se frota la zona de su cabeza que ha chocado contra el suelo, pero por lo demás parece estar bien. Miro hacia atrás y veo el forcejeo que mantienen Claire y Neo, aunque este decide resolverlo golpeándole con su propia arma en la cabeza. Esta cae al suelo inconsciente y él centra su atención en nosotros.
—¿Estáis bien?
Me levanto con cuidado, sintiendo varias partes de mi cuerpo magulladas y al momento distingo el bulto que permanece en el suelo a escasa distancia de nosotros. Por un instante me había olvidado de ella.
—¡María! —Me agacho a su lado y la giro con cuidado, descubriendo con horror la enorme cantidad de sangre que brota de la herida de su pecho —. ¡No, no, no!
Sin pensar, comienzo a hacer el masaje cardíaco. "Ni siquiera he mirado si aún tiene pulso" razono, sin embargo, no quiero asegurarme, lo único que quiero es intentar salvarla.
No sé en qué momento Neo llega a mi lado, ni qué movimientos ha hecho. Incluso cuando coloca su mano sobre las mías manchadas de sangre, no me detengo.
—Ari... no puedes hacer nada por ella.
Niego con fuerza mientras aprieto los ojos para evitar que las lágrimas salgan de ellos. Si comienzo a llorar, no podré parar. Neo me sujeta de los brazos y tira de mí intentando levantarme, pero yo me niego, retorciendo entre mis manos la tela de la camisa empapada de sangre, de María.
—¡Tenemos que irnos ya! —apremia.
Abro los ojos y miro mis manos, ahora manchadas de rojo brillante. Observo su rostro tranquilo y aunque sé que no puede oírme, acerco mis labios a su cara.
—Lo siento —susurro.
Neo tira de nuevo de mí y esta vez me dejo levantar con facilidad. Set a mi lado, se frota los ojos con una mano, mientras en la otra sostiene la pistola de Claire.
—Vamos. No sé cuánto tiempo estará inconsciente y alguien puede haber oído el disparo y acercarse a mirar. Tenemos que llegar cuanto antes a la entrada —Neo se asoma y una vez se ha asegurado que no hay nadie a la vista, salimos al exterior.
Nos acercamos a los contenedores y en cuanto nos hemos alejado del almacén, echamos a correr. Cuando llegamos al pabellón, nos dirigimos a su parte trasera donde el resto nos están esperando. Puedo ver sus caras de alivio, aunque David no tarda en preguntar:
—¿Y María? ¿Os ha sido imposible sacarla?
Abro la boca para responder, pero las palabras se me quedan atascadas a medio camino.
—Está muerta —responde Set por mí. No hay ni un ápice de emoción en su voz y sé que está en estado de shock.
Oímos disparos en la lejanía y algo me hace sospechar que los hombres de Svenson tienen problemas.
—¿Qué ha sido eso? —pregunta Mikael.
Ni siquiera soy capaz de mirarle a la cara.
—Una larga historia, pero creo que debemos salir de aquí cuanto antes, aprovechando que la atención se centra en otro punto —responde Neo.
Tiene razón.
—Tenemos la camioneta, pero alguien tiene que ir hasta la puerta y abrirla. Hay dos hombres haciendo el turno... —David se interrumpe al ver que Set echa a andar hacia allí—. ¿A dónde vas?
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Árboles de metal
Science FictionCONTINUACIÓN de Árboles de ceniza. Ari ha comenzado la universidad e intenta llevar una vida normal, lo que le resulta difícil, después de todo lo ocurrido durante el verano. No puede olvidar su vida en la otra realidad ni la gente que allí con...
