Y llegó el día de la ejecución. En total (contando el del primer día) murieron 2 marineros en el interrogatorio. Yo estaba débil y hambriento. Los interrogatorios me habían ido consumiendo. Me quedé solo en la celda, pues mis compañeros habían sido trasladados a la plaza de la Realeza, lugar donde serían ejecutados. La horca ya estaba preparada en la plaza. A las 12 serían ahorcados al son de las campanadas. A las 11:30 Lucy no había venido a por mí. Llegué a pensar que nos había traicionado cuando la puerta de la celda se abrió. Lucy se asomó y me desencadenó usando unas llaves.
-No sabes lo que me ha costado conseguirlas-me dijo.
Al salir vi a un guardia inconsciente. Sonreí ante la idea de Lucy atacando a un guardia.Metimos al guardia dentro, lo esposamos y lo amordazamos. Después salimos de la celda. Lucy metió la llave en la cerradura y la rompió tirando para arriba. La parte de arriba de la llave se quedó incrustada.
-Esto les retrasará-dijo.
Salimos corriendo en dirección a los jardines. Metiéndonos detrás de columnas y escondiéndonos en habitaciones vacías conseguimos salir a los jardines. A lo lejos pude ver a mis compañeros colocándose en la horca. Eran las 11:57. Podíamos hacerlo. Estábamos pasando por unas fuentes de niños meando cuando una voz dijo a nuestras espaldas:
-Creo que no deberíais estar aquí-
Nos giramos para encontrarnos con el mago. Su capa negra parecía flotar en el aire. Me señaló.Después ascendió la mano lentamente. Comencé a levitas al ritmo de su mano. Lucy gritó asustada.
-¡Suéltame viájales!-grité.
Acto seguido le escupí. El estar flotando me dio ventaja. El escupitajo le cayó en toda la cara. Irritado, el mago, movió la mano bruscamente. Yo salí despedido y caí en la figura del niño meando.La figura cayó conmigo con un sonoro ruido. La estatua se hizo añicos. Intenté levantarme. Pero mis piernas no podían sostener mi peso. Me volví a derrumbar en el suelo. Me giré hacia Lucy y susurré con voz ronca:
-Corre-
Ella salió corriendo en dirección a la plaza. De repente el agua de la fuente salió volando y le bloqueó el paso. El agua se congeló. El mago rió con una risa grave y ronca.
-No podéis enfrentaros a mi-dijo.
Me tenía que levantar y rescatar a mis amigos. Me gustaría deciros que lo hice, pero no pude.
Dieron las doce y las campanadas sonaron.
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La isla de Katnup
AdventureHector es un niño huérfano que vive con su padrastro en un pueblo conocido por sus múltiples criminales.Un día descubre que es parte de un mapa humano que lleva a la mítica isla de Katnup.En ella se esconde el mayor de los tesoros.Junto a una tripul...
