Le arreé un puñetazo en toda la nariz. El intruso retrocedió tambaleándose. Pasado el efecto sorpresa, el intruso, me dio una patada en la mano. Mi daga salió volando y aterrizó a unos metros de mí. El intruso me embistió. Me caí al suelo de espaldas. El intruso colocó sus rodillas sobre mi vientre y me inmovilizó la manos sujetando mis muñecas contra el suelo. Forcejeé intentando escapar, pero me tenía bien sujeto. Se me ocurrió una idea. Levanté mis piernas todo lo que pude y doblé las rodillas. De eso forma se las clavé en la espalda. Aflojó la presión sorprendido y aproveché para rodar por el suelo. El intruso acabó en el suelo y yo me levanté a su lado. Fruncí el ceño. Había algo que me extrañaba. Si ese intruso fuese un criminal habría sacado algún arma y me habría matado al inmovilizarme. Pero parecía que simplemente quería que le dejase en paz. Me quedé mirando unos segundos pensativo. El intruso se levantó y me pateó la tripa.
-¡Uf!-el aire se me salió de los pulmones.
Caí de nuevo sofocado. El intruso me agarró las muñecas y me las retorció contra mi espalda. Gruñí a causa del dolor. Miré hacia arriba y pude ver su cara.
-¿Lenna?-dije extrañado.
Ella no me soltó.
-¿Qué haces?-continué.
Ella frunció el ceño.
-¿No vienes a detenerme?-dijo dubitativa.
-¿Detener el qué?-dije.
Entonces lo entendí. Ella estaba intentando escaparse utilizando una barca de desembarque.
-¿Querías escapar?-le pregunté.
-No tengo elección-contestó ella.
-Morirías entre las olas, esa barca no resistiría mucho.
-¿Es que no lo ves?-exclamó-¡No tengo elección!-
-¡Sí que la tienes!
-¡No es verdad!-una lágrima le resbaló por su mejilla-¡Todo lo que en lo que he creído desde pequeña es mentira!-
En ese momento sentí lástima por ella. Estaba desesperada.
-Mi verdadero padre me vendió por dinero-ahora parecía algo más serena-Nadie me quiere por lo que soy-
-Estoy seguro de que Pete te vendió para que tuvieses una vida mejor.-le intenté consolar.
-¿Tú crees que una vida pirata es una vida mejor?-siguió ella-¡Me abandonó!-
-¡Él no tenía elección!-dije.
-¡No le defiendas!-dijo Lenna de nuevo alterada-¿Qué sabrás tú de padres cuando ni siquiera tienes?-
Eso me dolió. Sentí como si una espada me atravesase el corazón. Parpadeé intentando contener la lágrimas. Además de dolor algo creció en mi interior. Rabia.
-¿Es que no vas a madurar?-exclamé furioso-¡Te quejas de tener dos padres cuando hay otros que no tienen!-la rabia ahora me recorría el cuerpo-Si, tienes razón, no soy quién para hablar sobre familia. Pero si sé una cosa, si yo tuviese padres aprovecharía cada minuto, cada segundo cada momento para disfrutar con ellos. Si les abandonas no curarías la herida, solo le echarías sal.-
Al acabar solté un suspiro. Lo había soltado todo. Lenna parpadeó sorprendida.
-Yo no quería decir eso...-comencé a decir. La rabia había cesado y ahora la sensatez la remplazaba de nuevo.
-No-dijo Lenna intentando que no le temblará la voz-No tienes por qué disculparte, tienes razón. Tengo que aceptar que el pasado pasado está.-
La abracé. Ella balbuceó sorprendida.
-Lo necesitabas-le dije.
Por dentro crucé los dedos para que no me abofetease. Eso fue un logro para mi. No sabía lo mal que lo hubiese pasado si Lenna se hubiese montado en esa barca, pues lo peor estaba por llegar.
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La isla de Katnup
MaceraHector es un niño huérfano que vive con su padrastro en un pueblo conocido por sus múltiples criminales.Un día descubre que es parte de un mapa humano que lleva a la mítica isla de Katnup.En ella se esconde el mayor de los tesoros.Junto a una tripul...
