La bala atravesó la pared tirando astillas por todos lados. El agua comenzó a entrar.
-¡Tenemos que salir de aquí!-grité.
Corrí hacia la puerta haciendo caso omiso del dolor. Intenté abrir la puerta. Probé a tirar, aunque la puerta se abriese empujando. Lenna se puso a mi lado y comenzó a golpear la puerta. Saltaban astillas, pero era resistente. Observé por la cerradura. Ví que una pesada caja de alimentos (de las que habían apilado en las escaleras) se había caído hasta bloquear la salida. Sonó otro cañonazo. Por suerte dio en otra habitación. El barco comenzó a girarse. Horrorizado vi como más cajas rodaban por las escaleras hasta bloquear la puerta. El agua me llegaba por las rodillas. La bala había atravesado el barco de un lado a otro.
-¡Tenemos que buscar algo útil!-dijo Lenna.
Comencé a buscar entre las cajas.
-¡Sí!-exclamé.
En el agua, había encontrado una caja de petardos y unas cerillas. Intenté encenderlas. Desafortunadamente las cerillas se habían mojado de forma que se apagaban constantemente.
-¿¡Qué vamos a hacer!?-dije desesperado.
Lenna movió la cabeza de un lado a otro en busca de una solución.
-¡Tengo una idea!-dijo.
-¡Cuenta!-contesté.
El agua ya nos llegaba al ombligo.
-Podemos utilizar el agujero de la bala para salir-explicó Lenna.
-No podríamos aguantar la respiración hasta llegar a la superficie, nos ahogaríamos-dije.
-No si hacemos algo que nos haga subir más rápido-murmuró ella.
Comenzó a juntar cajas que flotaban con cuerdas. Lo comprendí al instante. Quería hacer una especie de balsa para ascender más rápido. Buceé y comencé a agrandar el agujero de la bala. Cada cierto tiempo subía para coger aire. Para cuando nuestras cabezas tocaban el techo yo había hecho un agujero y Lenna había construido el utensilio flotante. Me pasó dos cajas atadas con una cuerda. La agarré y dije:
-A la de uno, a la de dos y a la de tres-y nos sumergimos.
Atravesé el agujero con facilidad. Vi a peces salir corriendo mientras comenzaba a ascender. Cruce los dedos para que no nos encontrásemos con ningún tiburón. Me fijé en que Lenna se había parado. Sus cajas estaban enganchadas al agujero y ella trataba de sacarlas sin éxito. Volví hacia ella y la agarré de la cintura. Tiré con fuerza. El aire se nos escapaba de los pulmones. Finalmente las cajas rompieron unos maduros y salieron.Comenzamos a subir. No podía aguantar más. Pero milagrosamente salimos. Nada más salir Lenna me pegó una bofetada.
-Eso por agarrarme-dijo y acto seguido me abrazó-Y eso por salvarme-
Me puse colorado. Observamos como el barco se sumergía. Al final comenzamos a gritar.
-¡Hija!-exclamó el Capitán desde la cubierta.
Nos lanzaron una cuerda y subimos a la cubierta. Al ver que tiritábamos nos trajeron unas mantas y por primera vez en unos días....comimos algo que no fuese pescado.
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La isla de Katnup
AdventureHector es un niño huérfano que vive con su padrastro en un pueblo conocido por sus múltiples criminales.Un día descubre que es parte de un mapa humano que lleva a la mítica isla de Katnup.En ella se esconde el mayor de los tesoros.Junto a una tripul...
