Un Rumbo Peculiar

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A ver, no fue una explosión que rompió el barco ni nada por el estilo. Fue una especie de honda azul que nos tiró a todos. Yo salí por los aires hasta aterrizar en unas cuerdas que yacían en un rincón, Jeff se chocó contra la parte trasera de la celda y Lucy se cayó encima de Harry. Los demás simplemente se cayeron de culo o retrocedieron unos pasos.
-¿Qué ha sido eso?-dije yo con los ojos como platos.
El Capitán comenzó a sonreír.
-¡Creo que lo hemos conseguido!-dijo.
Toda la tripulación vitoreó ilusionada.
-¿Pero que hemos conseguido exactamente?-dijo Lucy.
-No se que ha pasado, pero la explosión ha debido de ser algo bueno-continuó el Capitán.
Hubieron más vítores.
-No estoy muy seguro de que una explosión sea algo bueno-murmuré yo.
-¡Buscad algo que indique que lo hemos conseguido!-ordenó el Capitán.
Todo el mundo comenzó a rebuscar. Pasaron 34 minutos hasta que un hombre gritó:
-¡Capitán, he encontrado algo!-
Todos ascendimos a la cubierta, que es de donde procedía la voz. El hombre estaba junto al timón intentando girarlo. Cada vez que lo hacía, el artefacto volvía a su posición original. Todos miramos la escena extrañados. Al final Harry chasqueó los dedos.
-¡Lo tengo!-dijo contento.
-¿Qué tienes, varicela?-dijo el Capitán asustado-Si tienes te tendré que tirar por la borda-
-¡No!-rió Harry-Me refería a que ya se lo que ocurre-
-Adelante-dijo George.
-¡Parece que la honda azul ha afectado al barco poniendo un único rumbo!
-¿Cual?
-¡La Isla de Katnup!
-¿Eso significa que no podemos cambiar el rumbo?-dije yo.
-Parece ser que no-dijo Harry-¿Me pregunto cómo será el tesoro?-
-Algo grandioso y alucinante-murmuró el Capitan.
Cenamos y bebimos en honor a nuestro logró. Durante toda la celebración no vi por ningún lado a Lenna. Al final todos nos dirigimos a la cama empachados. Tenía tanto sueño que me dormí casi al instante. Estaba teniendo un sueño muy raro (mejor no preguntes) cuando me despertó un ruido proveniente de la cubierta. Me quedé en silencio expectante. Reconocí que eran pisadas rápidas y sigilosas. Seguramente de alguien que quería pasar desapercibido. Agarré una cuchilla que descansaba en mi bolsillo. Habréis visto que llevaba muchas armas conmigo (sobre todo dagas y cuchillos). Como escritor que soy hay cosas no tan importantes que he omitido. Como aquella vez que le vi al Capitán meterse el dedo en la nariz, o cuando...bueno que me voy por las ramas. La razón por la que iba siempre armado era porque el Capitán insistía en que estuviese siempre preparado. Había veces en las que le agradecía llevar armas conmigo pero, obviamente, había otras ocasiones en las que no. Esta fue una de las ocasiones en las que agradecí tener una daga a mano. Ascendí en silencio por las escaleras. Tal vez tendría que haber ido a avisar al Capitán, pero me acababa de despertar y mi cerebro todavía se estaba desperezando. Subí y me escondí tras unos toneles. Vi que la figura se dirigía hacia la zona en la que guardábamos las barcas de desembarque. Me acerqué entre las sombras hasta que me coloqué a su espalda. Me preparé y me abalancé sobre el intruso.

La isla de KatnupDonde viven las historias. Descúbrelo ahora