Estoy Harto De Los Guardias

37 16 5
                                        

Lancé un gancho y me deslicé al barco enemigo. Rodé por la cubierta portando una espada. Un guardia corrió hacia mí. De una patada le hice perder el equilibrio. Se precipitó al borde del barco, pero logró agarrarse al bordillo. Le agarré de las piernas y lo volqué haciéndole caer al agua. Uno de sus compañeros se abalanzó sobre mi pecho. Me hizo caer de culo. Puse una mueca de dolor, pues seguía dolorido. Me intentó golpear con una hacha de doble filo. Bloqueé el golpe con mi espada. Saltaron chispas. De repente un guardia me disparó con un mosquete. Me agaché a tiempo y la bala le dio a su compañero. Le atravesó el hombro y se derrumbó en el suelo sangrando. A mi lado acababa de llegar Lucy. Se concentró y le dijo a un guardia:
-¡Tírate por la borda!-
De repente el guardia dio tres pasos y se tiró de cabeza al agua. Le sonreí. Ella me devolvió la sonrisa. De repente vi a un guardia corriendo hacia ella.
-¡Agáchate!-grité.
Acto seguido lancé mi espada. Lucy se agachó a tiempo y la espada pasó por encima de su cabeza. La espada perdió altura y se clavó en el muslo del guardia. Lucy se volvió y dobló mágicamente sus armas. Después le repitió la orden del anterior guardia. Al principio funcionó, pero al segundo paso se paró en seco, se arrancó mi espada y se volvió hacia Lucy. Esta ahogó un grito. Corrí y le plaque al agresor. Este perdió el arma y cayó por la borda. Recogí mi espada ahora ensangrentada.
-¡Registrar los almacenes!-gritó George.
Algunos de nuestros marinero, incluidos Lenna y Jelani, bajaron corriendo a los almacenes. Me quedé haciendo guardia. El hombre que me había disparado apareció de repente portando una daga. Reaccioné despacio y el hombre me clavó la daga en un costado. Yo grité de dolor. Haciendo un acopio de fuerzas me arranqué la daga y la arrojé al mar. El hombre se abalanzó sobre mi y comenzamos a forcejear en el suelo. Yo estaba muy debilitado de modo que el hombre consiguió inmovilizarme. Me dio un puñetazo. Una punzada de dolor recorrió toda mi cara. Intente escapar, pero me tenía bien sujeto. Me golpeó otra vez. Un reguero de sangre comenzó a salir por mi nariz. Se disponía a golpearme otra vez cuando alguien lo tiró de una patada. Me levanté mareado y vi a Caraculo ante mí.
-¿Justo a tiempo ¿Eh?-me dijo.
Yo sonreí. Algunos marineros comenzaron a salir con algo de comida. Observé que era muy poca. Comenzamos a volver a nuestro barco. Al final solo quedaba yo y Lenna que seguía en la bodega. De repente ella apareció en la puerta.
-¡He encontrado más comida! ¡Necesito a alguien que me ayude!-dijo.
Me arranqué un trozo de la túnica que yo llevaba y la utilicé para detener la hemorragia de la herida en mi costado. Después me acerqué a ella.
-Yo te sigo-le dije.
Me condujo a una habitación llena de comida. Estábamos cogiendo cuando oí como los ganchos se soltaban y el Capitán gritaba:
-¡Destruyan la flota!-
Sonó el primer cañonazo. Se habían olvidado de nosotros.

La isla de KatnupHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora