Alan estaba desesperado. Austin no le había mandado un mensaje, ni llamado, ni había hecho o dicho algo por las redes sociales así que no tenía ni idea de cómo estaba él. Su ansiedad era notable ahora, pero no sabía qué hacer. Ir a Costa Rica ya no era una buena opción, pues temía de que lo sacaran cagando.
¿En qué estaría pensando aquél castaño? ¿Cómo habrá reaccionado? Se golpeó a sí mismo al pensar eso; era obvio que había reaccionado mal y por eso no le respondía. No le había mandado muchos mensajes porque sabía que todo se había ido a la mierda; aún así, estaba preocupado.
Estaba abrazando a su cachorra mientras veía una película cuando su móvil sonó. Atendió al rato, viendo que era Valentino. Últimamente él lo llamaba seguido porque seguía preocupado por su estado de ánimo, que cada vez era más decayente. No lloraba tanto porque se había quedado seco y los ojos le dolían.
— Hey —saludó.
— Alan —murmuró el pelinegro con voz de preocupación, entonces Alan sintió algo raro en su estómago—, Austin llegó a California. Me avisó y...
— ¿Qué hago? —preguntó, desesperado.
— Debes hablar con él.
— ¿Pero y si no quiere? —volvió a preguntar—. ¿Y si sólo me insulta y me deja? Joder, esto es horrible.
— Yo le diré que... que irás a verlo para que hablen, ¿sí? —dijo Tino—. Te aviso cuando él me responda.
— Gracias, supongo.
Ya había pasado una semana y días desde que todo se había ido a la mierda con el paquete. No había sabido nada de su —ni siquiera sabía si llamarlo novio o qué. En fin, ahora estaba ansioso y mordía sus uñas, mirando el móvil constantemente y moviendo su pierna intranquilamente, causando que Nugget se alejara de él y fuera a comer su comida.
Los nervios dominaban su cuerpo y todo porque no sabía lo que pasaría, pero su miedo era aún mayor. Sabía que Austin era una persona tolerante y amable, pero no sabía si eso continuaría cuando hablaran, si es que lo hacían. ¿Y si lo odiaba? Sí, quizá lo hacía porque lo había ignorado desde entonces. ¿Qué pasaría con la banda? ¿Y si se iba de Of Mice & Men? ¿Y si él tendría que dejar a la banda? Eran tantas preguntas las que se formulaban en su mente que no sabía cómo hacer para detenerse. Su situación era horrible y nunca pensó que tendría que pasar por algo así.
El mensaje de Tino llegó y Alan casi tiró todo a la puta cuando lo leyó. Tenía que ir a la casa de Austin en media hora; él había accedido a verlo. Eso sólo empeoró sus paranoias.
Media hora después, ya estaba frente a la casa de Austin con los nervios matándolo por dentro. Se quedó parado como estúpido por varios minutos hasta que se obligó a caminar hacia la puerta y tocar el timbre. Las manos le temblaban y sentía su boca seca, todo producto de sus nervios horribles. No había peor sensación que los nervios, cosa que no sentía desde la secundaria, cuando debía pasar a presentar algún trabajo y tenía que hablar en frente de todos. También lo sintió una vez, cuando se presentó con OM&M delante de muchísima gente, pero lo supo llevar bien cuando sintió que pertenecía allí. Pero esto no se comparaba con nada.
Austin abrió la puerta y la sensación en el estómago del pelirrojo se intensificó. Ardía, todo su interior ardía. Se quedaron viendo unos segundos hasta que el castaño se hizo a un lado, dejándolo pasar. Alan no pudo evitar mirarlo a cada segundo, encontrando las diferencias que tenía ahora: a pesar de haber estado expuesto al sol de Costa Rica, se lo veía pálido y ojeroso. Le dolía verlo así, pero sabía que él se veía peor.
— Hola —murmuró luego de un rato en silencio, sentado en el sofá oscuro de la sala de Austin.
— Ve al grano —dijo Austin, haciendo que el nudo en el estómago del pelirrojo se intensifique.
— Las fotos... no son lo que parecen, Austin. Lo juro —habló en voz baja, temiendo que se agudizara si hablaba en un tono más alto—. Sí, es cierto que estaba viéndome con Ashleigh pero te juro que nunca te engañé con ella. ¡Me pidió que seamos amigos! Y... joder.
— Y se besaron —agregó el castaño, con una falsa sonrisa—. Vaya amistad, eh. Me matas.
— ¡No fue así!
— ¿No? —preguntó con enojo—. Entonces explícame por qué mierda alguien me envió esas fotos junto a una nota, diciendo que mi novio me engañaba con su ex. Eres increíble, Alan. Increíble —decía, aumentando el tono de voz aunque sus ojos estaban cargados de dolor y tristeza—. Creí que... iríamos lejos. Que siempre estaríamos juntos y, joder, me dolió más que cuando Gielle me engañó, ¿sabes? Y eso que con ella estaba casado... pero a ti te amo más que a nadie y me haces ésto —él se mordió los labios mientras que Alan lo veía con los ojos llorosos—. No sé qué pretendías con venir a "explicar todo", pero no quiero saber nada más. Vete con ella y déjame solo, ¿quieres? Me harté de ser al que le ven la cara de idiota.
— No, Austin —murmuró el pelirrojo, con la voz quebrada—. Por favor, escúchame. No te he engañado, yo...
— No quiero oírte. Estoy cansado de oír mentiras y más mentiras. Sólo... déjame solo. Terminamos, como sea —dijo Austin, frotando sus ojos—. Y si preguntas qué pasará con la banda... nada. Seguiremos igual, olvidaremos que esto alguna vez pasó y a la mierda. No seré tan hijo de puta como para pedirte que dejes la banda porque sé que, tanto tú como yo y los chicos, sientes a OM&M como una familia... —explicaba él, intentando parecer indiferente a la situación—. Y los fans... no saben nada. Nada pasó, fin. Puedes irte a hacer lo que se te de la gana; eres libre. Los chicos te avisarán cuando hayan ensayos o cuando tengamos que juntarnos para planear lo del siguiente álbum, y nosotros volveremos a ser compañeros de banda.
— Austin... —sollozó.
— Ahora puedes irte —dijo el castaño, sin mirarlo a los ojos.
Alan relamió sus labios y miró cómo Austin se ponía de pie para abrirle la puerta. Caminó hacia la salida, sintiendo su cuerpo pesado y cansado, y se paró afuera, viendo a su... ex pareja como una, por última vez. Sabía que de ahora en más debería olvidar, o fingir, y hacer como que nada pasaba, pero le dolería muchísimo. Aunque, lo que más le dolía en ese momento, era ver el gesto de tristeza que el castaño tenía; que el vocalista de Of Mice & Men tenía.
El camino a su casa fue más largo que lo usual y su visión estaba algo borrosa, pero no le importaba nada en ese momento porque se sentía devastado y vacío. ¿Cómo todo podía irse a la mierda tan rápido? Odiaba con toda su vida a la persona que le estaba haciendo eso. Es decir, ¿por qué ellos? No habían hecho nada malo, según él.
Su casa se sintió vacía cuando entró, como cuando Austin se había ido a Costa Rica, pero ahora era peor. Se sentía vacía y fría, por más de que su cachorra estuviera allí con él. Puso el reproductor de música (emo) a todo volumen, sentándose en la barra de la cocina y sacando las reservas de alcohol que tenía guardado. Sólo bebía y lloraba, sintiéndose imbécil al recurrir a la bebida pero luego de unos cuantos tragos, eso dejó de importarle. Cantaba de vez en cuando las canciones que sonaban cuando recordaba las letras, sin dejar de sentirse como la mierda. El sentimiento horrible no se iba, pero quizá se lo merecía. Se merecía todo el mal momento que estaba pasando y el rechazo de Austin.
Pero estaba bien, porque él era un desastre.
— Someone I love threw me away —cantaba a gritos—, but I don't mind, I'll be fine. I don't mind... we'll get by somehow!
me dolió mucho escribir esto, adiós; too emo to this fucking world. no me odien, porfa.
xofrnz
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down the road [cashby]
Fiksi Penggemar❝si debo caminar solo hacia el final, te veré por el camino.❞ ⠀ ⠀ ⠀ 19122016; -fronzilla.
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