veintinueve

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— Eres un imbécil —le dijo Tino.

Alan lo miró de mala gana y se cubrió con las mantas, queriendo desaparecer. Seguía sintiéndose como un adolescente que no quería ir al colegio cuando hacía esas cosas, pero no le importó y continuó con su capricho de no querer levantarse de la cama, ni siquiera para ir a dar los conciertos porque eso implicaba compartir el mismo aire que Austin y definitivamente no quería eso.

— ¡No puedes huir de tus responsabilidades! —renegó Aaron, tirando de las mantas.

— ¡Déjenme dormir hasta el año tres mil!

— ¿Por qué te escondes de Austin si tú has sido el idiota que no supo perdonar? —preguntó Valentino con frustración.

— No lo iba a perdonar fácil, si eso es lo que ustedes y todos esperaban —terminó rindiéndose y soltó las mantas, haciendo que el castaño cayera hacia atrás. Soltó una risa ante eso.

— Son unos... idiotas, en serio, me cansan con sus dramas.

El pelirrojo rodó los ojos y se puso de pie para buscar ropa en su armario e ir al baño para tomarse una ducha rápida. Cuando terminó de arreglarse, se colocó su abrigo y tomó su guitarra, yendo con sus amigos hacia afuera, no sin antes despedirse de Nugget y dejarle más comida y agua. Se sentó en el asiento de atrás del auto de Valentino y se acomodó, viendo hacia la ventana mientras escuchaba la música que pasaban por la radio.

No habían pasado ni dos días que ya tendría que volver a ver a Austin y eso lo frustraba y lo ponía de mal humor, reemplazando por la fuerza el sentimiento de la tristeza y la melancolía para no caer rendido ante los brazos del castaño. No quería y no debía, pues eso no se lo permitiría por ahora. Pero, mientras tanto, el vocalista de la banda había comenzado a stalkearlo en Instagram, comentándole las fotos, y viendo todo lo que subía a Snapchat, lo cual se sentía raro ya que hace mucho que él no lo hacía.

Cuando llegaron al estadio donde tocarían ese día, bajó del auto y caminó con cuidado junto a los otros dos, temiendo resbalarse por la escarcha que había en el suelo. Suspiró cuando entraron al lugar, que era enorme, y caminó hacia el escenario en donde estaban por comenzar la prueba de sonido, practicando también.

— ¡Hey, Alan! —lo saludó Phil de forma alegre.

— Hola —sonrió el pelirrojo levemente.

Su mirada se encontró con la de Austin, provocando que los nudos en su estómago reaparezcan. Éste le sonrió de esas formas que te derretían y Alan quiso odiarlo verdaderamente como para no tolerar esa sonrisa, pero no podía.

— Hola, princesa pelirroja —habló el castaño, diciendo aquél apodo que tanto usaba al principio de su amistad. Joder, deseó odiarlo.

— Hey, Austin —saludó cortésmente.

Saludó a los sonidistas y demás personal que había en el lugar antes de que todos se acomodaran y empezaran a practicar al azar, también diciendo qué canciones tocarían y cuáles no. Para cuando terminaron con la práctica, les avisaron que las personas comenzarían a llegar en un rato así que se arreglaron y precalentaron con los pocos minutos que le quedaban.



El gran momento llegó y todos subieron al escenario con una gran sonrisa, escuchando los gritos eufóricos de la multitud. La primera canción que tocaron fue Public Service Announcement, con la gente recibiéndolos con una sonrisa en la cara, lágrimas y muchos más gritos.

— ¡¿Cómo se encuentran este día?! —gritó Austin a través del micrófono, siendo respondido por más gritos—. Nos alegra mucho estar aquí con ustedes, así que prepárense porque esto apenas comienza —finalizó con una sonrisa, y los chicos comenzaron a tocar la siguiente canción.

El concierto fue increíble, como siempre lo es. Ninguno de los cinco integrantes se cansaría de ello porque es una explosión de sentimientos increíbles que te agotan, pero a la misma vez te dejan con ganas de más. Y eso, compartiéndolo con los fans, es más que increíble. Eso era lo que cada uno pensaba una vez que terminaban despidiéndose de la multitud con una gran sonrisa en el rostro.

Alan estaba acostado en el escenario, con una de sus manos descansando sobre su abdomen y la otra en su costado, simplemente descansando luego de un gran concierto. Escuchaba a sus amigos hablar y ni siquiera sabían por qué seguían allí, pero lo estaban.

— Falta poco para navidad —dijo Aaron con una gran sonrisa una vez que se sentaron en el escenario vacío, mirando el gran lugar en completo silencio.

— Es cierto, ¿qué harán? —preguntó Phil, mirándolos.

— Comer toda la comida que Jennifer prepare —murmuró el pelirrojo, recibiendo miradas de confusión—. Tino y Jenn me han invitado a pasar navidad con ellos, aunque mis padres dijeron que debía ir con ellos sí o sí para año nuevo.

— Genial —sonrió el bajista.

— ¿Podemos ir? —preguntó Tino.

— Ya quisieran.

— Me caes mal —renegó el pelinegro, pero luego desvió su atención al vocalista de la banda—. ¿Tú qué harás, Austin?

El nombrado lo miró, recién dándose cuenta de que había permanecido callado y pensativo mientras miraba al suelo. Finalmente se encogió de hombros, con una sonrisa cansada; se notaba que cada vez era más costoso para él hacer las presentaciones, por lo que la banda comenzaba a preocuparse.

— No lo sé —respondió luego de un rato—, sinceramente no lo sé. Supongo que la pasaré en mi casa y ya, o quizá vaya a visitar a algún amigo. Ni idea.

— ¿Por qué no vienes con nosotros? —preguntó Tino nuevamente, haciendo que Alan se levante de golpe y le mire con una ceja arqueada.

— No creo... que sea buena idea —murmuró el castaño, sintiendo la mirada de Alan—. No, ¿qué digo? Mejor si iré. Gracias, amigo —sonrió hacia el baterista y éste hizo lo mismo.

— Ya es hora de irnos —avisó Phil.

Cada uno guardó sus pertenencias y se despidieron entre ellos, menos Alan y Austin. El pelirrojo siguió a Valentino, ya que éste lo llevaría a su casa luego de haber sido obligado a salir de su preciada cama. Cuando ambos subieron luego de haber guardado sus cosas, el pelinegro lo miró.

— ¿Por qué eres así? —le preguntó el mayor.

— ¿Así cómo?

— Es que, Alan, hasta hace unos días te la pasabas llorando por Austin y ahora que él te ha pedido disculpas, tú actúas indiferente —Tino lo reprendió, haciendo que el menor desviara su mirada hacia el frente mientras el otro conducía.

— No lo sé... —susurró mientras jugaba con sus dedos—. Es que se me hace difícil superarlo, ¿sabes? Fueron largos meses los que tuve que soportar con la indiferencia de Austin y no puedo perdonarlo, así como así, porque sigue doliendo. ¿Cómo sé que no volverá a pasar algo así? Y no me refiero a que Ash me volverá a besar y Pamela nos tomará una foto para arruinar nuestra relación, sino que... ¿cómo puedo confiar en él cuando él ni siquiera confía lo suficiente en mí y sólo se deja llevar por una puta imagen? —terminó suspirando, echándose para atrás y haciendo que su espalda se apoye en el asiento—. Me negó, me sonrió con falsedad, me trató como otro más... ¿en serio esperaban que yo sea tan cursi como para aceptar una mierda de disculpa así volveríamos a estar juntos y ser un par de gays felices? Lo siento, pero para eso tienes los fanfics clichés.

Valentino permaneció en silencio, oyendo cómo Alan se desahogaba sin notarlo. Se lo notaba cansado y frustrado de la situación, haciendo que le fuera imposible salvar su jodido OTP que no duró ni un año. ¿Y qué podía hacer o decir? Después de todo, él no tenía nada que ver allí.




tengo muchos planes para cagar el fic pero siento que me van a odiar más y... jaj, quién soy yo para negarme a los comentarios de odio ¿¿¿¿???? menkanta ser cruel.

xofrnz

down the road [cashby]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora